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Bolivia convierte la IA en una herramienta de productividad

La inteligencia artificial comienza a dejar de ser una expectativa tecnológica para convertirse en una herramienta con efectos concretos sobre la actividad laboral en Bolivia. El dato más significativo del Monitor de IA 2026 de Ipsos CIESMORI es que 70% de los trabajadores consultados afirma que estas herramientas le han permitido ahorrar tiempo durante el último año, ocho puntos por encima del promedio global de 62%.

El cambio resulta relevante porque desplaza la discusión desde la capacidad tecnológica hacia su impacto sobre la productividad. En lugar de limitarse a anticipar lo que la IA podría hacer, una parte importante de los trabajadores bolivianos ya identifica un beneficio concreto: reducir el tiempo necesario para determinadas tareas. Esto coloca a las empresas frente a una cuestión más amplia que la simple adopción de herramientas: cómo reorganizar procesos y capacidades alrededor de ellas.

La expansión de la IA también está acompañada por un mayor conocimiento sobre su funcionamiento. El 69% de los bolivianos afirma tener un buen entendimiento de qué es la inteligencia artificial, mientras que 54% señala que sabe qué productos y servicios utilizan esta tecnología. A su vez, 54% considera que la IA ya transformó profundamente su vida cotidiana durante los últimos tres a cinco años.

70% de quienes actualmente trabajan afirma que las herramientas de IA le han ahorrado tiempo durante el último año.

Esta familiaridad importa para el mercado porque reduce la distancia entre una tecnología emergente y una herramienta integrada en las actividades habituales. El comportamiento observado en Bolivia coincide con una tendencia internacional: Ipsos identifica que 62% de los trabajadores de 32 países afirma haber ahorrado tiempo mediante IA durante los últimos 12 meses y que 66% espera que la tecnología tenga un impacto todavía mayor sobre su vida cotidiana en los próximos tres a cinco años.

Las expectativas de los bolivianos apuntan principalmente hacia la eficiencia. El 58% considera que un mayor uso de IA permitirá realizar tareas en menos tiempo y 57% espera que contribuya a mejorar su trabajo. En paralelo, 40% cree que tendrá un efecto positivo sobre la economía del país y 44% anticipa beneficios para el mercado laboral.

La diferencia entre productividad individual y efectos macroeconómicos resulta relevante. Para los trabajadores, el beneficio puede observarse directamente en una tarea que requiere menos tiempo; para la economía, en cambio, la materialización de ese beneficio depende de factores adicionales como la reorganización empresarial, las capacidades disponibles, la inversión tecnológica y la forma en que las organizaciones incorporen los cambios en sus procesos.

El crecimiento de la utilización de IA no significa una confianza plena en sus resultados. El estudio muestra que 63% de los trabajadores bolivianos reconoce que no siempre confía en estas herramientas, aunque continúa utilizándolas. Esta coexistencia entre utilidad y cautela constituye uno de los elementos más relevantes del escenario actual.

63% de los trabajadores bolivianos señala que no siempre confía en las herramientas de IA, pero las utiliza igualmente.

La demanda de transparencia refuerza esa tensión. El 82% considera que los productos y servicios que emplean IA deberían informar claramente sobre su utilización. Al mismo tiempo, 65% confía en que la tecnología puede evitar sesgos o discriminación, diez puntos por encima del promedio global registrado por Ipsos.

Para las empresas, el dato plantea una implicación concreta: incorporar IA no consiste únicamente en poner una herramienta a disposición de los trabajadores. También requiere establecer criterios sobre su utilización, supervisión y transparencia, especialmente cuando sus resultados intervienen en decisiones o procesos relevantes.

La percepción sobre el futuro laboral introduce una segunda dimensión. El 71% de los bolivianos considera probable que la IA cambie la forma en que realizará su trabajo durante los próximos cinco años. Además, 56% considera probable que la tecnología sustituya su empleo actual, el porcentaje más elevado entre los países comparados en el estudio.

Estos resultados no permiten afirmar que la sustitución vaya a producirse efectivamente, pero sí muestran que una parte significativa de los trabajadores anticipa una transformación profunda. La diferencia es importante: cambiar tareas, procesos y responsabilidades no equivale necesariamente a eliminar ocupaciones completas. Para las organizaciones, el desafío pasa por identificar qué actividades pueden automatizarse y cuáles requieren capacidades humanas complementarias.

El comportamiento boliviano forma parte de un contexto regional donde la percepción sobre los beneficios de la IA tiende a ser relativamente favorable. Ipsos señala que América Latina se encuentra entre las regiones donde existe mayor disposición a reconocer los beneficios de la tecnología, aunque también persisten diferencias entre mercados.

71% considera probable que la IA cambie la forma en que realiza su trabajo actual durante los próximos cinco años.

En el ámbito laboral, Bolivia registra 70% de trabajadores que afirma haber ahorrado tiempo mediante IA. El resultado supera el promedio global de 62% y se sitúa por debajo del 74% registrado por Perú, mientras coincide con México y Colombia; Chile alcanza 65%, Argentina 64% y Brasil 59%.

La comparación permite observar que la adopción laboral de IA no responde a un único patrón regional. Las diferencias entre países sugieren que factores como el acceso tecnológico, la estructura productiva, las características del empleo y el nivel de familiaridad digital pueden influir en la manera en que la herramienta se incorpora al trabajo.

El principal cambio para las empresas no está únicamente en disponer de herramientas de inteligencia artificial, sino en determinar dónde generan valor y cómo integrarlas sin trasladar automáticamente sus riesgos a trabajadores y consumidores. La evidencia de Ipsos muestra que productividad, confianza y transformación laboral están avanzando simultáneamente, pero no necesariamente al mismo ritmo.

En ese escenario, Bolivia entra en una etapa en la que la discusión sobre IA puede pasar de la adopción inicial a la gestión de sus efectos. El ahorro de tiempo ya constituye un resultado observable; el siguiente desafío será convertir esa eficiencia en mejoras sostenibles de procesos y capacidades, mientras las empresas gestionan la adaptación de sus trabajadores a nuevas formas de trabajo.

El Monitor de IA 2026 de Ipsos Global Advisor reunió 23.532 adultos menores de 75 años en 32 países entre el 20 de marzo y el 3 de abril de 2026. Para Bolivia, Ipsos CIESMORI reporta una muestra de 400 encuestas en línea realizadas durante abril de 2026.

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