Cuatro terapias para tratar la enfermedad incomprendida: la fibromialgia

Toñi Varela de 62 años sufre de fibromialgia. Ella fue diagnosticada con esta enfermedad luego de que sumaran algunos síntomas en sus actividades diarias como fotógrafa profesional: dolor de espalda que se empeora con los cambios de clima, falta de sueño, seguido de dolor de cabeza y cansancio que luego se convierte en fatiga.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1992 reconoció a la fibromialgia como una enfermedad. Está clasificada con el código M79.7 en la categoría de enfermedad de trastornos de tejidos blandos. Según el INE de España, más de 276.000 personas entre 20 y 40 años en ese país fueron diagnosticadas con Fibromialgia y un 30% de los pacientes con COVID-19 podrán desarrollar el síndrome de la fatiga crónica miálgica o fibromialgia.

Quienes padecen de fibromialgia dice que es una enfermedad incomprendida porque sus familiares la confunden con estrés, con exageración, situaciones intensas y, muchos médicos, demoran en diagnosticarla como tal. De acuerdo con Fernando Álvarez, asesor científico de INTI, no se conoce la causa exacta de la fibromialgia, pero existen investigaciones que identifican al menos cuatro causas que pueden contribuir a su aparición: Sucesos físicos como traumáticos, estrés psicológico prolongado, procesos infecciosos  y muchas veces causas genéticas.

“El Colegio Americano de Reumatología define el síndrome de fibromialgia en función al dolor generalizado que provoca durante al menos tres meses de duración en combinación con sensibilidad en 11 o más de los 18 puntos sensitivos en el cuerpo. Si bien no existe todavía tratamiento curativo si hay evidencias de resultados con tratamiento interdisciplinarios”, explicó. ¿Cuáles son los tratamientos que pueden ayudar a reducir la fibromialgia?

1. Analgésicos y antidepresivos:

Los fármacos aprobados por la FDA para el tratamiento de la fibromialgia son la Duloxetina, Pregabalina, Piroxicam y Milnacipran. Así también existen otros fármacos que se utilizan en la fibromialgia en segunda instancia como la Amitriptilina, Fluoxetina y Gabapentina que contribuyen a reducir el dolor, mejorar el sueño y reducción de la fatiga y ansiedad.

2. Kinesiología:

La coordinación entre un fisioterapeuta y un kinesiólogo que incluyan técnicas de relajación, cuidados con las posturas, gimnasia controlada pueden ayudar al paciente a aliviar el dolor, distender la rigidez en varias partes del cuerpo, a reducir dolencias musculares y mejorar el estado general del paciente.

3. Terapia cognitivo-conductual:

Los tratamientos psicológicos, según Álvarez, trabajan en la autoimagen, la validez personal y el descubrimiento de las propias capacidades intrínsecas con o sin enfermedad que le ayuden al paciente a la relajación, el control del dolor, el contacto con el placer y cómo adquirir mayores habilidades sociales. Esta terapia es ideal para los pacientes que avizoran ideas de catastrofismo o distorsiones sobre su realidad.

4. Terapia ocupacional y recreacional:

Con tareas específicas, los pacientes con fibromialgia pueden adquirir hábitos saludables que les evite la falta de acción, la falta de participación en actividades significativas que ayuden a mejorar la calidad de vida. Se trabaja con principios de conservación de energía, protección articular, ergonomía, estrategias de afrontamiento que busquen el equilibrio. En la terapia recreacional, un experto realiza actividades lúdicas que buscan minimizar la sensación y percepción del dolor del paciente y se fomenta nuevos intereses recreativos que se puedan incorporar a la rutina diaria con objetivos específicos que mejoren su calidad de vida.

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