El nuevo mapa de los millonarios: cuando cambiar de país se convierte en estrategia patrimonial

La riqueza mundial está entrando en una nueva etapa de movilidad. Para las grandes fortunas, elegir dónde vivir ya no responde únicamente a preferencias personales: impuestos, seguridad, estabilidad política, acceso a mercados, oportunidades de inversión, educación y planificación patrimonial están convirtiendo la residencia en una decisión estratégica.
El fenómeno adquiere una dimensión inédita. Según el Henley Private Wealth Migration Report 2026, hasta 165.000 millonarios podrían trasladarse a otro país este año, superando el récord de 142.000 movimientos registrado en 2025. El estudio considera dentro de esta categoría a personas con al menos US$1 millón de patrimonio líquido invertible.
La cifra no representa simplemente un desplazamiento de personas. Cada millonario que cambia de residencia puede trasladar consigo inversiones, empresas, consumo, conocimiento, empleos y capacidad de generación de riqueza. Por eso, la competencia entre países ya no se limita a atraer capital financiero: también busca atraer a quienes controlan ese capital.
“Las jurisdicciones están compitiendo no solo por capital, sino también por los emprendedores, inversores y empresarios que impulsan el crecimiento económico, la innovación y el empleo.”
— Dr. Juerg Steffen, CEO de Henley & Partners.
Emiratos Árabes Unidos: el gran ganador del movimiento
Entre los principales beneficiarios aparece Emiratos Árabes Unidos (EAU). Las proyecciones para 2025 estimaron una llegada neta de 9.800 millonarios, acompañada por unos US$63.000 millones en patrimonio invertible. El país se consolidó así como el principal receptor mundial de grandes patrimonios.
Dubái y Abu Dabi concentran buena parte de este atractivo. La combinación de ausencia de impuesto sobre la renta personal, infraestructura, conectividad internacional, entorno empresarial y mecanismos de residencia de largo plazo ha convertido al país en algo más que un destino de lujo: es un centro de planificación patrimonial y empresarial.
Pero el modelo enfrenta un nuevo desafío. La tensión geopolítica en Medio Oriente está llevando a algunos residentes de alto patrimonio a considerar alternativas de residencia y ciudadanía. Henley & Partners identifica este comportamiento como una nueva etapa de “contingency planning”, donde la diversificación geográfica funciona como una forma de reducir exposición al riesgo.
Singapur: estabilidad antes que espectáculo
En Asia, Singapur representa una estrategia diferente. Su atractivo no depende únicamente de incentivos fiscales o del mercado inmobiliario, sino de una combinación de estabilidad institucional, seguridad, conectividad y profundidad financiera.
El índice de competitividad de movilidad patrimonial de Henley & Partners ubica a Singapur en el primer lugar de 2026, con 79,5 puntos sobre 100. Nueva Zelanda ocupa el segundo lugar, con 75,8 puntos.
El país también registró una entrada neta proyectada de 1.600 millonarios en 2025, asociados a unos US$8.900 millones en patrimonio.
Aquí aparece una transformación importante: las grandes fortunas ya no buscan solamente lugares donde pagar menos impuestos, sino jurisdicciones donde puedan reducir incertidumbre y organizar patrimonio, empresas y sucesiones durante décadas.
“Los individuos de alto patrimonio y sus familias están estructurando cada vez más sus vidas entre varias jurisdicciones, en lugar de permanecer vinculados a un único país.”
Estados Unidos mantiene el poder, aunque el capital se mueve
El desplazamiento de millonarios tampoco significa que Estados Unidos haya perdido su posición central. El país continúa siendo, por amplio margen, el mayor mercado de riqueza privada del mundo.
El Global Wealth Report 2026 de UBS contabiliza más de 23,6 millones de millonarios en Estados Unidos, equivalentes a más del 40% del total mundial. Además, el país generó más de 440.000 nuevos millonarios durante 2025.
Dentro del país, Florida —y particularmente Miami— continúa captando empresarios y grandes patrimonios. Sin embargo, la propia movilidad de la riqueza estadounidense muestra una paradoja: mientras Estados Unidos sigue creando millonarios a una escala incomparable, una parte creciente de sus ciudadanos de alto patrimonio también está explorando opciones de residencia y ciudadanía internacional.
Henley & Partners señala que las solicitudes de estadounidenses para residencia o ciudadanía en el exterior se duplicaron en 2025 frente a 2024.
Europa pierde exclusividad, pero conserva atractivo
Europa tampoco desaparece del nuevo mapa. Italia, Suiza, Portugal y Grecia continúan captando grandes patrimonios.
En 2025, Italia registró una entrada neta proyectada de 3.600 millonarios, Suiza de 3.000, Portugal de 1.400 y Grecia de 1.200.
Al mismo tiempo, Reino Unido, Alemania y Francia enfrentan mayores presiones competitivas. Cambios fiscales, incertidumbre económica y modificaciones regulatorias están obligando a estos mercados tradicionales a competir con jurisdicciones que diseñaron políticas específicas para atraer capital internacional.
“El éxodo de millonarios suele ser una señal de pérdida de confianza en un país, porque las personas de alto patrimonio tienen los medios para marcharse.”
El patrimonio empieza a funcionar como una cartera global
Quizás el cambio más profundo no sea que los millonarios estén abandonando unas ciudades para trasladarse definitivamente a otras. La tendencia apunta a algo más sofisticado: distribuir la vida patrimonial entre varios países.
Una familia puede tener residencia en Singapur, una propiedad en Dubái, inversiones en Estados Unidos, una empresa registrada en Europa y estructuras de sucesión diseñadas para operar entre distintas jurisdicciones.
Henley & Partners denomina esta tendencia “sovereign portfolios”: estructuras en las que residencia, ciudadanía, inversiones y negocios se distribuyen estratégicamente entre diferentes países.
La consecuencia económica es relevante. Los países que pierden grandes patrimonios pueden perder también consumo, inversiones, empresas, empleos y contribuciones fiscales. Los que los atraen, en cambio, incorporan capital y talento a sus propios ecosistemas.
Por eso, el nuevo mapa de la riqueza no es únicamente un mapa de millonarios: es un mapa de competitividad entre países.
La pregunta que comienza a definir esta nueva etapa ya no es solamente dónde está el dinero. Es qué países están creando las condiciones para que ese dinero decida quedarse.
Y en un mundo donde hasta 165.000 millonarios podrían cambiar de país en un solo año, la capacidad de atraer y retener riqueza comienza a convertirse en una variable estratégica de la economía global.
