Magazine ManagementMANAGEMENT EMPRESARIALTechnologyTecnología

Gestión y seguridad: lo que hay detrás de un hotel que nunca pierde el control

La industria hotelera de América Latina está ampliando el uso de tecnología conectada. El objetivo ya no es solo proteger accesos o reducir el consumo de energía. El siguiente reto está dentro de la operación: saber dónde están los recursos, cuándo se necesitan y cómo se utilizan.

Los datos muestran que aún existe una brecha. Según la encuesta TIC Empresas 2025 de Cetic.br, solo el 10% de los negocios de hospitalidad en Brasil utiliza dispositivos inteligentes o conectados a internet. El promedio de todos los sectores llega al 14%. Entre los hoteles que ya usan estas herramientas, el 96% las destina a la seguridad y el 59% al control del consumo de energía.

“La cerradura conectada y el control de energía de la habitación forman parte de la conversación diaria con cada director o gerente de un hotel.”

La adopción sigue concentrada en funciones básicas. La seguridad es el principal punto de entrada. Después aparece el control de energía. La gestión de inventarios y recursos llega al 26% de los establecimientos. El monitoreo del mantenimiento alcanza al 22%.

También existe una diferencia en el uso de datos. Solo el 14% de las empresas hoteleras brasileñas genera información a partir de sus propios procesos. En el sector de información y comunicaciones, la cifra llega al 42%. Esto muestra que todavía existe espacio para mejorar la forma en que los hoteles usan sus propios datos.

“En muchas propiedades, los blancos, las amenidades o los carros de servicio todavía se administran mediante conteos manuales.”

La ocupación es una de las señales que puede conectar estos procesos. Cada entrada, salida o cambio en una habitación genera información útil para coordinar limpieza, climatización, lavandería, inventario y mantenimiento.

El contexto regional hace más importante esta gestión. Un informe reciente de EY sobre la hotelería latinoamericana sitúa la ocupación cerca del 57%. La tarifa promedio aumentó cerca del 30%. Esto llevó el ingreso por habitación disponible a más de 26% por encima de los niveles previos a la pandemia.

Una habitación no funciona de manera aislada. Su preparación depende de varios recursos. Blancos, amenidades, equipos y productos de servicio deben estar disponibles en el momento adecuado.

“Un hotel de trescientas habitaciones mueve cada mañana cientos de juegos de blancos entre los pisos, la lavandería y el almacén.”

Cuando estos procesos no están conectados, pueden aparecer faltantes, compras no previstas o retrasos. Por eso, el control de los recursos empieza a ganar un peso similar al que ya tienen la seguridad y la energía.

La tecnología conectada permite llevar el control más allá de las puertas. Un hotel puede registrar cuándo un recurso sale del almacén, hacia dónde se dirige y cuándo regresa.

Esta trazabilidad puede reducir puntos ciegos dentro de la operación. También permite conocer mejor el uso de los activos y detectar movimientos que antes dependían de controles manuales.

“Cuando ese movimiento se cruza con el dato de qué habitaciones se liberaron y cuáles se ocupan por la tarde, el hotel sabe qué preparar primero y dónde está cada cosa.”

Para lograrlo, diferentes sistemas deben compartir información. Control de acceso, energía, redes, equipos y plataformas de gestión pueden trabajar sobre una misma estructura tecnológica.

La evolución del turismo también presiona a la industria. Según el Barómetro del Turismo Mundial de ONU Turismo, las Américas registraron un aumento del 2% en llegadas internacionales durante el primer semestre de 2026.

Centroamérica creció 15% y México 5% durante el mismo periodo. Al mismo tiempo, EY identifica 129 proyectos hoteleros en desarrollo en América Latina. En conjunto, representan 26.077 habitaciones en construcción.

“La seguridad y la energía ya demostraron en la región lo que ocurre cuando un hotel conecta su operación.”

Las nuevas propiedades tienen una oportunidad distinta. Pueden incorporar sistemas conectados desde su diseño inicial. Esto permite pensar la gestión tecnológica antes de que comiencen las operaciones.

La tendencia apunta hacia una hotelería donde la información conecta distintas áreas. Seguridad, energía, mantenimiento e inventario pueden utilizar datos sobre ocupación y actividad.

El reto ya no consiste solo en instalar más dispositivos. También implica aprovechar la información que generan. Para los hoteles, esto puede ayudar a mejorar el control de costos, mantenimiento, seguridad y disponibilidad de recursos.

“Con los recursos sucede lo mismo. El hotel que sabe dónde está cada cosa y cuándo la va a necesitar opera con más orden.”

En una región que amplía su capacidad hotelera y mantiene el crecimiento del turismo, la tecnología empieza a ocupar un lugar más amplio en la gestión. El próximo avance estará en conectar los datos con las decisiones diarias de cada propiedad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *