La industria no solo reconstruye economías; construye el futuro de las naciones

Gonzalo Morales Versalovic
Presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI)
La reconstrucción económica no dependerá únicamente del esfuerzo empresarial. Para la CNI, el futuro de La Paz exige una alianza entre Estado, sector privado y sociedad para recuperar la confianza, acelerar la inversión y liderar una nueva etapa de industrialización sostenible.
La historia económica de Bolivia ha demostrado que La Paz ocupa un lugar determinante cuando el país enfrenta momentos decisivos. Su condición de centro político, financiero, empresarial y logístico la convierte en un actor imprescindible para cualquier estrategia nacional de recuperación.
Sin embargo, la reciente crisis dejó al descubierto las fragilidades del entorno económico y evidenció que el mayor desafío ya no consiste únicamente en recuperar la actividad productiva, sino en reconstruir la confianza sobre la cual descansan la inversión y el desarrollo. Desde esa perspectiva, Gonzalo Morales Versalovic, presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), sostiene que «La Paz debe ocupar un lugar central y protagónico en la agenda de reconstrucción económica», porque constituye «un motor de desarrollo» llamado a liderar la reactivación nacional gracias a «su diversidad productiva, su capital humano calificado, su ubicación geopolítica estratégica y su conectividad con los principales corredores de comercio exterior y nacional».
La confianza es el principal activo que La Paz debe reconstruir
La evaluación de la CNI parte de un diagnóstico contundente. Más allá de la coyuntura, la crisis afectó los fundamentos sobre los cuales se construye la competitividad.
Gonzalo Morales explica que «el clima de negocios en La Paz durante la crisis de los 53 días de bloqueo de 2026 se deterioró significativamente respecto al mismo período de 2025», precisando que «el departamento de La Paz fue el que recibió el mayor impacto directo, con una afectación económica estimada en más de 150 millones de dólares».
Sin embargo, considera que la cifra económica no refleja completamente la dimensión del problema. En sus palabras, «el mayor costo no fue únicamente el económico inmediato, sino el deterioro del activo más importante para cualquier economía: la confianza». A ello se sumó que «la persistente escasez de diésel y gasolina alteró el funcionamiento de las cadenas de suministro, elevó los costos logísticos y comprometió el cumplimiento de contratos tanto en el mercado interno como en el externo», deteriorando la percepción de riesgo frente a inversionistas, proveedores y entidades financieras.
“El departamento de La Paz fue el que recibió el mayor impacto directo, con una afectación económica estimada en más de 150 millones de dólares.”

La Paz necesita convertirse en el epicentro de un nuevo pacto productivo
Para la Cámara Nacional de Industrias, la recuperación económica no puede limitarse a medidas de corto plazo. Requiere una estrategia capaz de transformar la crisis en una oportunidad para reposicionar al departamento como destino competitivo para la inversión. Por ello, Gonzalo Morales propone que «La Paz sea el epicentro de un nuevo pacto productivo nacional», sustentado en «infraestructura resiliente, simplificación de trámites, seguridad jurídica y estabilidad macroeconómica».
Bajo la visión de la CNI, la ciudad debe consolidarse como «un destino de inversión responsable, sostenible y de clase mundial», articulado con los mercados del Pacífico y del Atlántico. Esa propuesta se complementa con una agenda institucional que prioriza: “Restablecer la estabilidad macroeconómica y la seguridad jurídica», «implementar un plan de incentivos fiscales y tributarios», «posicionar a La Paz como un centro de innovación y tecnología» y «liderar una agenda diplomática y comercial regional», fortaleciendo su inserción internacional.
La competitividad requiere reglas previsibles y un acuerdo de largo plazo
Desde la perspectiva industrial, la estabilidad institucional constituye el principal habilitador del crecimiento. Morales sostiene que «Bolivia, y especialmente La Paz, requiere un Pacto Social por la Paz y el Desarrollo Productivo», capaz de trascender coyunturas políticas y convertirse en una política de Estado. En ese marco, afirma que «sin reglas previsibles, no hay inversión de largo plazo», razón por la cual plantea: «seguridad jurídica plena para la iniciativa privada», «respeto irrestricto a la propiedad privada y a la libre empresa» y «estabilidad macroeconómica y coherencia de políticas».
Además, enfatiza que «la predictibilidad es la moneda de cambio de la confianza», recordando que solo mediante un consenso amplio entre Estado, sector privado, trabajadores y sociedad civil será posible garantizar continuidad productiva, abastecimiento, transitabilidad y atracción de nuevas inversiones.
“El mayor costo no fue únicamente el económico inmediato, sino el deterioro del activo más importante para cualquier economía: la confianza.”
La integración regional debe convertirse en una ventaja competitiva internacional
Uno de los planteamientos más innovadores de la CNI consiste en ampliar la mirada territorial de La Paz. Gonzalo Morales considera que el departamento debe dejar de verse como un mercado aislado para consolidarse como el principal nodo logístico del país. En esa dirección, destaca la propuesta de CADINPAZ basada en «una visión estratégica de las cuatro marchas», articulando al norte los mercados amazónicos de Brasil, al sur el eje altiplánico y el norte de Chile y Perú, al oeste los puertos del Pacífico y al este los principales centros industriales del país.
Según el presidente de la CNI, «esta visión de articulación debe definirse mediante proyectos de inversión compartidos, corredores logísticos, armonización normativa y promoción conjunta de exportaciones», porque «La Paz, por su ubicación geográfica y su diversidad productiva, está llamada a ser el nodo articulador del desarrollo boliviano con visión internacional».
Industrializar Bolivia exige una agenda de reformas estructurales
Más allá de la coyuntura, la Cámara Nacional de Industrias plantea un conjunto de reformas orientadas a fortalecer el aparato productivo nacional. Gonzalo Morales recuerda que la institución presentó la propuesta «Bolivia: Una Visión Ampliada para la Industrialización», cuyo principio rector establece que «no existe industrialización sostenible sin inversión privada, y no existe inversión privada sin seguridad jurídica, estabilidad macroeconómica, libertad económica y reglas previsibles».
A partir de esa premisa, propone reformas estructurales impostergables: «una reforma tributaria integral», «modernizar la legislación laboral», «fortalecer la lucha contra el contrabando y la falsificación», «institucionalizar las entidades públicas vinculadas al aparato productivo» e «impulsar una agenda nacional de facilitación del comercio y digitalización de trámites».
En el caso específico de La Paz, considera indispensable «un shock económico departamental» acompañado por inversiones en infraestructura vial, energías renovables, parques industriales ecoeficientes y centros de innovación tecnológica.
REFLEXION
«Reconstruir La Paz no es volver atrás; es industrializar con identidad y visión internacional, generar empleo con dignidad, crecer con unidad y demostrar al mundo que nuestra grandeza histórica se forja con paz, trabajo y competitividad de clase mundial.»
