México apuesta por la termosolar: el megaproyecto que transformará la energía en Baja California Sur

México se encuentra ante un punto de inflexión en su política energética: la construcción de sus primeras plantas termosolares. Con una inversión estimada en 800 millones de dólares, este megaproyecto encabezado por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y respaldado por la presidenta Claudia Sheinbaum, promete no solo encender 200,000 hogares, sino también colocar al país en la vanguardia de la generación limpia.
Más allá de la magnitud de la inversión, el proyecto refleja una decisión estratégica: reducir la dependencia de los combustibles fósiles, diversificar la matriz energética y atender la creciente demanda de electricidad en un estado clave como Baja California Sur, donde el turismo y la industria exigen soluciones sostenibles y confiables.
“México apuesta por energía firme y sostenible para reducir su dependencia de los combustibles fósiles.”
Las dos plantas, con un periodo de construcción de entre 36 y 48 meses, representan un avance tecnológico inédito para México. En lugar de utilizar paneles solares convencionales, se implementará la tecnología de torre central, un sistema que concentra la radiación solar mediante un conjunto de espejos que dirigen la luz hacia un receptor ubicado en lo alto de una torre.
Este mecanismo permite alcanzar temperaturas lo suficientemente altas para calentar fluidos, generar vapor y producir electricidad a través de turbinas, de forma muy similar a las centrales térmicas tradicionales. La diferencia es que aquí, el “combustible” no proviene de hidrocarburos, sino del sol.

Una de las características más innovadoras es el almacenamiento térmico. Gracias a esta tecnología, el calor acumulado durante el día puede conservarse en tanques especiales y ser liberado por la noche, lo que garantiza un suministro estable y continuo. En palabras sencillas: Baja California Sur podrá contar con electricidad limpia incluso cuando el sol no brille.
No obstante, la termosolar todavía enfrenta retos significativos. Organismos como la Fundación Endesa recuerdan que los costos de operación son más altos que en otras fuentes renovables y que su competitividad depende de mejorar la eficiencia en la concentración y almacenamiento de energía. A pesar de ello, su capacidad de ofrecer “energía firme” sin intermitencias la convierte en una opción estratégica para regiones con abundante radiación solar, como el noroeste mexicano.
“El proyecto termosolar busca iluminar 200,000 hogares con una inversión de 800 millones de dólares.”
El impacto no será únicamente ambiental. La sustitución de combustibles fósiles —como combustóleo, diésel y gas— contribuirá a la descarbonización del sistema eléctrico nacional, mientras que la creación de empleos, el impulso a la innovación tecnológica y la atracción de inversión internacional posicionan este proyecto como un motor económico de la región.
El megaproyecto termosolar de Baja California Sur simboliza mucho más que dos nuevas plantas: es la apuesta de México por un modelo energético más limpio, confiable y sostenible. La capacidad de generar electricidad durante la noche, la reducción de emisiones y el fortalecimiento de la red eléctrica son avances que colocan al país en la ruta hacia una transición energética real.
En un contexto global donde la descarbonización es cada vez más urgente, esta iniciativa no solo responde a una necesidad inmediata de suministro eléctrico, sino que sienta un precedente para futuros proyectos de gran escala. México no solo busca iluminar 200,000 hogares; busca encender una nueva era energética.