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Oreo redefine su identidad con el lanzamiento de su primera línea Zero Sugar

La industria alimentaria continúa transformándose al ritmo de consumidores que priorizan el bienestar, y uno de los movimientos más sorprendentes de este año proviene de una marca emblemática: Oreo. Con más de cien años en el mercado y un lugar asegurado en la memoria colectiva, la galleta negra con crema blanca decidió romper paradigmas con el lanzamiento de Oreo Zero Sugar, su primera versión sin azúcar añadida. Un giro que no solo responde a nuevas preferencias, sino que también revela la estrategia de adaptación de una marca que busca mantenerse vigente sin renunciar a su esencia.

El anuncio del 9 de diciembre tomó por sorpresa a muchos. Oreo, conocida justamente por su dulzor característico, presenta en Estados Unidos dos variedades sin azúcar: la tradicional y la popular Double Stuf. Ambos productos llegarán al mercado en enero de 2026, manteniendo —según la empresa la experiencia sensorial que ha acompañado a generaciones.

Lo que podría verse como una simple extensión de línea es, en realidad, el resultado de cuatro años de investigación y desarrollo por parte de Mondelēz. El objetivo: recrear el equilibrio de sabor, textura y aroma sin utilizar azúcar. La fórmula final combina maltitol, polidextrosa, sucralosa y Ace-K, ingredientes ampliamente usados como sustitutos en la industria. La empresa enfatizó que la receta excluye aspartame, un detalle relevante ante la creciente preocupación de los consumidores por este aditivo.

“Mondelēz invirtió cuatro años en desarrollar una Oreo sin azúcar que mantuviera su sabor icónico.”

La propuesta no solo modifica la composición interna, sino también su presentación. Oreo Zero Sugar llegará en empaques con porciones individuales de dos galletas, alineándose con tendencias de consumo moderado y con la idea de permitir “antojos responsables”.

El lanzamiento de Oreo Zero Sugar no ocurre en un vacío: forma parte de un panorama donde las grandes marcas reformulan productos para responder a un consumidor más exigente. Ejemplos previos como Pepsi Zero Sugar marcan el camino de empresas que buscan equilibrar sabor y salud.

Este movimiento responde a datos consistentes. Estudios como los realizados por Statista muestran que una parte significativa de la población está dispuesta a elegir versiones reducidas o libres de azúcar, especialmente en alimentos cotidianos como jugos y cereales. Más del 50% de los consumidores señala no tener inconvenientes en cambiar a productos con menor contenido de azúcar, lo que demuestra una tendencia consolidada.

“Oreo Zero Sugar será parte permanente del portafolio global, no una edición limitada.”

Además, países como México aunque aún sin confirmación oficial sobre la llegada de Oreo Zero Sugar— han visto un creciente interés por alimentos que apoyan estilos de vida más saludables, impulsados por normativas de etiquetado y campañas de educación alimentaria.

Uno de los aspectos más relevantes de esta innovación es su carácter definitivo. Oreo Zero Sugar no será un experimento temporal, sino una incorporación permanente al catálogo global de Mondelez. Esto envía un mensaje claro: la compañía reconoce que el consumo saludable no es una moda pasajera, sino un nuevo estándar en la industria.

“La nueva línea busca responder a consumidores que exigen productos más saludables sin renunciar al disfrute.”

Este tipo de decisiones también reflejan un cambio cultural dentro de las propias empresas, donde la innovación ya no se limita a sabores o formatos, sino a la capacidad de reformular productos sin perder identidad. Oreo, en este caso, demuestra que puede evolucionar manteniendo intacto su símbolo: la experiencia de separar, sumergir o morder una galleta clásica.

Un nuevo capítulo para un ícono del consumo

El lanzamiento de Oreo Zero Sugar representa más que una reformulación; señala la entrada de la marca a una etapa donde la salud y el disfrute conviven. Este movimiento sintetiza un fenómeno más amplio: consumidores informados, empresas que reevalúan sus portafolios y una creciente demanda por alternativas que se alineen con estilos de vida equilibrados.

Si Oreo logra conservar su esencia en esta versión sin azúcar, podría no solo satisfacer a un nuevo segmento de consumidores, sino también abrir camino para que otras marcas replanteen productos considerados “intocables”. Así, la galleta más famosa del mundo inicia un capítulo donde lo clásico y lo saludable no son opuestos, sino complementarios.