2026: un año bisagra para el orden global

El año 2026 se perfila como un punto de inflexión en la dinámica internacional. Más que una simple sucesión de eventos políticos, deportivos o diplomáticos, el calendario global revela un escenario marcado por tensiones acumuladas, reacomodos de poder y disputas sobre el rumbo del sistema internacional. Desde elecciones decisivas en varias regiones hasta hitos científicos y debates climáticos críticos, los acontecimientos previstos para este año permiten leer una coyuntura atravesada por la incertidumbre, la polarización y la búsqueda de nuevos equilibrios pasted.
Uno de los elementos más simbólicos de 2026 será el intento de la humanidad por retomar la exploración lunar tripulada. La misión Artemis II no solo representa un avance tecnológico, sino también una señal de competencia estratégica en el espacio, donde las grandes potencias buscan reafirmar liderazgo científico y geopolítico. El espacio vuelve a ser un territorio de proyección de poder y prestigio, en paralelo a un contexto terrestre cada vez más fragmentado pasted.
En el plano político, el año estará marcado por procesos electorales de alto riesgo. Desde Asia del Sur hasta América Latina, pasando por Europa Central y Medio Oriente, las urnas funcionarán como termómetro del descontento social. Las elecciones en Bangladés y Nepal reflejan el desafío de transformar protestas juveniles en representación institucional, mientras que en Hungría se pondrá a prueba la solidez de los regímenes iliberales dentro de la Unión Europea. En Brasil, el escenario electoral anticipa una confrontación profundamente polarizada, con implicaciones que trascienden las fronteras nacionales y afectan el equilibrio político regional pasted.
“Las urnas, el clima y la geopolítica confluyen en un escenario de alta incertidumbre internacional.”
Estados Unidos también vivirá un momento clave con las elecciones de mitad de mandato. Más allá de la disputa legislativa, estos comicios funcionarán como un referéndum sobre la orientación interna y externa del país, en un contexto de inflación persistente y tensiones internacionales. El resultado tendrá impacto directo en temas globales como el conflicto en Ucrania, la rivalidad con China y la agenda climática pasted.
La migración y el clima ocuparán un lugar central en la agenda internacional. La entrada en vigor del nuevo Pacto de Asilo y Migración de la Unión Europea confirma un giro hacia políticas más restrictivas, presionadas por el avance de la derecha y la extrema derecha. Al mismo tiempo, las cumbres climáticas previstas para 2026 evidencian las fracturas del multilateralismo: mientras algunos países buscan acelerar la salida de los combustibles fósiles, otros priorizan el crecimiento económico por encima de la reducción de emisiones pasted.
Los grandes eventos deportivos también se insertan en esta coyuntura. El Mundial de fútbol ampliado y los Juegos Olímpicos de la Juventud en África no solo tienen una dimensión simbólica y cultural, sino que funcionan como vitrinas políticas, económicas y diplomáticas. Estos eventos revelan cómo el deporte sigue siendo utilizado como herramienta de proyección internacional y construcción de narrativas de poder pasted.

Finalmente, procesos judiciales como el caso Dieselgate recuerdan que la rendición de cuentas corporativa sigue siendo un tema abierto. Más de una década después del escándalo, el debate sobre la responsabilidad penal individual en grandes empresas continúa, reforzando la presión social y política sobre los modelos de gobernanza empresarial pasted.
La coyuntura de 2026 no puede entenderse como una suma de hechos aislados. Los acontecimientos previstos revelan un mundo en transición, donde se cruzan disputas por el poder político, desafíos económicos, crisis ambientales y demandas sociales insatisfechas. En este contexto, el año se presenta como una prueba para la capacidad de adaptación de los sistemas democráticos, el multilateralismo y las instituciones globales. Más que ofrecer certezas, 2026 obliga a leer las señales del presente para anticipar un futuro marcado por decisiones que tendrán efectos duraderos en el orden internacional.
