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adidas y la UEFA: cuando el marketing deportivo convierte la nostalgia en estrategia global

La alianza entre adidas y la UEFA no solo ha definido la estética de la UEFA Champions League durante más de dos décadas, sino que también se ha convertido en uno de los casos más sólidos de branding emocional aplicado al deporte de élite. En 2026, ambas instituciones celebran 25 años de colaboración con el lanzamiento de un balón conmemorativo que va más allá de un simple objeto deportivo: es una pieza cargada de memoria, identidad y estrategia comercial.

El nuevo esférico presentado por adidas es una reinterpretación contemporánea del legendario adidas FINALE 1, el primer balón “Starball” utilizado en la temporada 2000/01. Aquella edición quedó marcada en la historia por una final inolvidable entre Bayern München y Valencia, definida en una dramática tanda de penales.

La reedición mantiene elementos visuales clave como la base blanca y los paneles plateados con estrellas, pero incorpora materiales y tecnologías actuales diseñadas para el alto rendimiento. El detalle distintivo es el sello “25 YEARS – Official Match Ball Supplier”, un elemento simbólico que refuerza la longevidad y solidez de la relación entre la marca alemana y la máxima competición europea de clubes.

Este tipo de lanzamientos demuestra cómo el diseño deportivo puede funcionar como vehículo narrativo, apelando tanto a la nostalgia de los aficionados históricos como a la curiosidad de las nuevas generaciones.

La campaña de presentación del balón reúne a figuras que representan distintas eras del fútbol: leyendas consolidadas como Zinedine Zidane conviven con referentes actuales como Lionel Messi, Mohamed Salah, Toni Kroos o Jude Bellingham, además de jóvenes promesas como Lamine Yamal.

Esta estrategia no es casual. La presencia de atletas de alto perfil sigue siendo uno de los recursos más eficaces del marketing deportivo, ya que los deportistas funcionan como puentes emocionales entre la marca y el consumidor. Su credibilidad, trayectoria y conexión con el público permiten amplificar el mensaje publicitario y dotarlo de autenticidad.

El caso de adidas se enmarca dentro de una tendencia más amplia en la industria deportiva. Las grandes marcas del sector destinan, en promedio, entre el 10% y el 13% de sus ingresos anuales a marketing y publicidad, una cifra que refleja la intensidad competitiva del mercado.

Nike continúa liderando en términos de inversión, con miles de millones de dólares destinados a campañas globales que combinan deporte, cultura y nuevas narrativas generacionales. Su relanzamiento conceptual de “Just Do It”, enfocado en audiencias jóvenes y figuras de distintas disciplinas, es un ejemplo de cómo las marcas buscan reinterpretarse sin perder su esencia.

Puma, por su parte, ha apostado por campañas orientadas a la Generación Z, incorporando discursos sobre salud mental, autenticidad y tecnología inmersiva como la realidad aumentada. Los resultados muestran que este enfoque no solo fortalece la imagen de marca, sino que también impacta directamente en la intención de compra, especialmente entre públicos jóvenes y mujeres.

El balón conmemorativo de la Champions League sintetiza una lección clave del marketing contemporáneo: los productos que cuentan historias tienen mayor valor simbólico y comercial. adidas no solo celebra un aniversario, sino que reafirma su posición como actor central en la historia moderna del fútbol europeo.

En un entorno donde la atención del consumidor es cada vez más limitada, las marcas deportivas compiten no solo con innovación técnica, sino con la capacidad de generar vínculos emocionales duraderos. La colaboración entre adidas y la UEFA demuestra que, cuando la herencia histórica se combina con una narrativa bien ejecutada, el resultado puede trascender el terreno de juego y consolidarse como un referente global de marketing deportivo.