xAI demanda a un exingeniero por presunto robo de secretos de inteligencia artificial

La competencia entre las grandes compañías de inteligencia artificial suma un nuevo episodio judicial. xAI, la startup fundada por Elon Musk, presentó una demanda contra el ingeniero Xuechen Li, a quien acusa de haber sustraído secretos comerciales vinculados al desarrollo de su chatbot Grok y de haberlos llevado a su nuevo empleador, OpenAI.
Según la denuncia, Li participó directamente en el entrenamiento y desarrollo de Grok mientras trabajaba en xAI. En agosto de 2023 abandonó la empresa para incorporarse a OpenAI, y poco después habría vendido acciones de xAI por un valor aproximado de 7 millones de dólares, un hecho que la compañía considera indicio de un posible conflicto de intereses.
La demanda sostiene que el exingeniero descargó archivos confidenciales y trató de ocultar sus acciones, y que esta información podría haber otorgado a OpenAI una ventaja competitiva en el perfeccionamiento de ChatGPT. xAI argumenta que la filtración de estos datos estratégicos afecta directamente a su posición en la carrera por el liderazgo en modelos conversacionales de IA.
El caso pone de relieve la creciente importancia de la protección de secretos comerciales y propiedad intelectual en un sector donde la competencia por talento y tecnología es más intensa.
La disputa se enmarca en la tensa relación entre Elon Musk y OpenAI. Musk fue cofundador de esta última, pero se distanció por desacuerdos sobre su rumbo y, en 2023, inició acciones legales contra la empresa y su director ejecutivo, Sam Altman, por considerar que se apartaron de su misión original. El lanzamiento de Grok como rival directo de ChatGPT intensificó aún más esta rivalidad.
En la demanda, xAI solicita una compensación económica y una orden judicial que impida a Li seguir trabajando en OpenAI, alegando que su conocimiento de información confidencial podría generar una ventaja injusta. El caso pone de relieve la creciente importancia de la protección de secretos comerciales y propiedad intelectual en un sector donde la competencia por talento y tecnología es cada vez más intensa.
Este proceso legal podría sentar precedentes sobre cómo las empresas de inteligencia artificial resguardan su información estratégica y gestionan la movilidad de sus ingenieros en un mercado altamente competitivo.
