Argentina elimina el arancel a los smartphones: ¿por qué la baja de precios podría no llegar al consumidor?

La eliminación del arancel a los celulares importados en Argentina marca un nuevo capítulo en la política de apertura comercial impulsada por el Gobierno. Con un impuesto que pasó del 16% al 0% en menos de un año, la medida busca fomentar la competencia, ampliar la oferta y aliviar el bolsillo de los consumidores. Sin embargo, detrás del anuncio optimista surge una pregunta clave: ¿realmente esta decisión se traducirá en precios más bajos en un mercado atravesado por el contrabando, la informalidad y tensiones globales en la cadena tecnológica?
La liberalización total del ingreso de smartphones no fue una medida aislada, sino la culminación de un cronograma iniciado en 2025. Tras la primera reducción arancelaria —del 16% al 8%—, el Ministerio de Economía reportó descensos de precios de entre el 25% y 35% en algunos modelos. Este antecedente alimentó las expectativas de una nueva baja tras la eliminación definitiva del impuesto.
No obstante, el impacto real parece más limitado de lo esperado. Uno de los principales factores que condiciona el mercado argentino de celulares es el contrabando. Las estimaciones indican que uno de cada tres smartphones en uso ingresó al país por canales ilegales. Cada semana, alrededor de 55.000 dispositivos cruzan la frontera sin control aduanero, principalmente desde Paraguay, pero también desde mercados como Estados Unidos, Bolivia y Chile. En este contexto, el arancel cero pierde efectividad como herramienta para equilibrar precios frente a una competencia informal que opera sin costos fiscales ni regulatorios.
“La industria local ha optimizado procesos y logística para mantenerse competitiva frente a las importaciones.”
A esto se suma la situación de la industria local. Las plantas de ensamblaje ubicadas en Tierra del Fuego, históricamente protegidas por un régimen impositivo diferencial, enfrentan ahora un escenario más competitivo. Desde la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (AFARTE) aseguran que el sector respondió con mejoras en eficiencia, logística y estándares productivos, además de beneficiarse de la eliminación de impuestos internos. La apuesta es sostener volumen y competitividad frente al avance de los equipos importados.
Sin embargo, los datos muestran que la apertura no ha generado, por ahora, un aumento significativo de las importaciones formales. En 2025 ingresaron legalmente poco más de 334.000 smartphones, una cifra apenas inferior a la del año anterior y que representa apenas el 5% del mercado total. Esto refuerza la idea de que el problema central no está en los aranceles, sino en la estructura del mercado y sus distorsiones.
El contexto internacional tampoco ayuda. La industria global de smartphones atraviesa una desaceleración de la demanda y enfrenta restricciones en la oferta de ciertos modelos, impulsadas por la escasez de chips de memoria DRAM. Este cuello de botella, agravado por el crecimiento de la inteligencia artificial, presiona los costos y limita la capacidad de trasladar reducciones impositivas al precio final.

La eliminación del arancel a los celulares importados en Argentina es una señal clara de apertura económica y búsqueda de mayor competencia. Sin embargo, por sí sola, difícilmente logre el objetivo de abaratar de forma sostenida los precios para el consumidor. El peso del contrabando, los costos logísticos, la informalidad y las tensiones globales en la industria tecnológica actúan como barreras que diluyen el efecto de la medida.
Más que una solución definitiva, el arancel cero aparece como una pieza dentro de un rompecabezas más complejo. Sin una estrategia integral que incluya controles efectivos, modernización aduanera y reglas claras para la industria local, la promesa de smartphones más baratos seguirá siendo, al menos por ahora, una expectativa moderada.
