Marketing

Marketing de confianza: cuando Ikea esconde el precio para vender calidad

En un mes tradicionalmente dominado por liquidaciones, rebajas y precios tachados, Ikea decidió iniciar 2026 con una estrategia a contracorriente: ocultar completamente el precio y centrar su comunicación en la calidad de sus productos.

Bajo el concepto “If you saw the price, you wouldn’t believe it’s…”, desarrollado junto a la agencia Mother London, la marca lanzó una campaña en formatos de print y publicidad exterior que muestra primeros planos de artículos reales de su catálogo —sillones de madera maciza, sofás de terciopelo, mantas de lana y sartenes de hierro fundido— sin revelar cuánto cuestan.

La estrategia más poderosa es generar confianza… y saber cuándo ocultar la cifra.

En lugar de cifras y promociones, cada pieza se apoya en una línea de copy que destaca el material, generando una contradicción deliberada entre lo que el consumidor espera pagar y la calidad que percibe.

Desde el punto de vista estratégico, Ikea parte de un insight claro: no necesita volver a demostrar que es accesible. Décadas de presencia global y más de 50.000 millones de dólares en ingresos anuales han consolidado su posicionamiento como uno de los mayores retailers del mundo.

El reto está en evitar que “precio bajo” se asocie a “baja calidad”. Por eso, la campaña invierte el orden tradicional del mensaje: primero muestra la nobleza del material y luego deja implícito que el precio sorprenderá.

El copy funciona como eje creativo. La estructura se repite, pero el remate cambia: madera maciza, terciopelo, lana 100 % o hierro fundido. No hay promesas grandilocuentes ni llamados urgentes a la compra, solo una afirmación que invita a replantear percepciones.

La ejecución visual refuerza el concepto. Fotografías limpias, firmadas por Marloes Haarmans, presentan los productos aislados sobre fondos de color sólido, sin personas ni escenas de uso. El protagonismo absoluto recae en la textura, el acabado y la forma.

El resultado se acerca más al lenguaje de marcas de diseño premium que al de un minorista masivo, reforzando la idea de durabilidad y valor.

Ocultar completamente el precio y centrar su comunicación en la calidad de sus productos.

Aunque Ikea no ha difundido cifras oficiales de impacto, la campaña fue rápidamente destacada por medios especializados en marketing y publicidad. En un entorno saturado de ofertas, logró sobresalir precisamente por lo que decidió no mostrar.

En tiempos donde la comunicación comercial suele competir por quién baja más el precio, Ikea recordó que, a veces, la estrategia más poderosa es generar confianza… y saber cuándo ocultar la cifra.

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