McLaren y Puma: cuando la Fórmula 1 se convierte en una plataforma global de marketing

La alianza entre McLaren Racing y Puma para la temporada 2026 de Fórmula 1 no solo marca un cambio de proveedor técnico para la escudería campeona, sino que confirma una tendencia cada vez más evidente: la F1 ha dejado de ser exclusivamente un laboratorio de ingeniería para consolidarse como uno de los ecosistemas de marketing más influyentes del deporte global.
“La alianza entre McLaren y Puma marca el paso del patrocinio tradicional al socio de estilo de vida.”
El anuncio, revelado inicialmente a través de campañas digitales de Puma, introduce la nueva equipación que utilizará McLaren en el próximo campeonato y simboliza una relación de largo plazo que trasciende la pista. El acuerdo contempla no solo la Fórmula 1, sino también la participación conjunta en IndyCar, el World Endurance Championship desde 2027, las competiciones virtuales y la F1 Academy femenina, ampliando el alcance de la colaboración hacia públicos diversos y generaciones emergentes.
De proveedor técnico a socio de estilo de vida
Uno de los aspectos más relevantes de esta alianza es el cambio de paradigma en la relación entre marcas y equipos deportivos. Puma sustituye a Castore y asume un rol que va más allá de vestir a pilotos como Lando Norris y Oscar Piastri. La estrategia apunta a integrar el alto rendimiento con el lifestyle, permitiendo que la identidad visual de McLaren se traslade del paddock al streetwear.
Este enfoque responde a una evolución en el consumo del deporte: los aficionados ya no solo siguen las carreras, sino que buscan expresar su afinidad a través de la moda, la cultura digital y las redes sociales. Al posicionarse como “socio de estilo de vida”, Puma facilita que los productos de McLaren se comercialicen en tiendas minoristas globales y no únicamente en contextos deportivos, multiplicando su valor comercial.
Impacto económico y valor de marca en la Fórmula 1
El trasfondo financiero de esta colaboración refuerza su relevancia estratégica. La Fórmula 1 alcanzó ingresos históricos de 3.650 millones de dólares en 2024, con un crecimiento anual del 13%, según reportes corporativos de Liberty Media. Este crecimiento convierte a la categoría en un escaparate privilegiado para marcas globales que buscan visibilidad premium y asociaciones con innovación, velocidad y tecnología.
McLaren Racing es un ejemplo claro de cómo el éxito deportivo y la solidez comercial pueden retroalimentarse. En 2024, la escudería registró ganancias por 73,3 millones de dólares, cuadruplicando sus resultados del año anterior. Estos números no solo reflejan el desempeño en pista, sino también la eficacia de su estrategia de alianzas comerciales.
“La Fórmula 1 se ha transformado en una de las plataformas de marketing más poderosas del mundo, más allá del deporte.”
Por su parte, Puma mantiene una posición competitiva sólida dentro del sector deportivo, con un margen de beneficio bruto cercano al 47% en 2025. La Fórmula 1 se ha convertido en el eje central de su división de deportes de motor, funcionando como una vitrina global para fortalecer su posicionamiento frente a competidores y conectar con audiencias jóvenes.
El valor del espacio: visibilidad como activo estratégico
En la Fórmula 1, cada centímetro visible tiene un valor económico. Los espacios publicitarios en monoplazas y uniformes se organizan en niveles de exposición, donde incluso un patrocinio básico con un logo de tamaño reducido puede superar el millón de dólares. En este contexto, la presencia de Puma en la indumentaria de McLaren representa una inversión estratégica de alta visibilidad, asociada directamente al rendimiento y al prestigio del equipo.
Esta lógica explica por qué las alianzas actuales priorizan relaciones integrales y de largo plazo, en lugar de patrocinios aislados. Las marcas ya no buscan solo aparecer, sino integrarse en la narrativa y en la identidad del equipo.
Un modelo replicable en el deporte global
El caso McLaren–Puma no es aislado, sino parte de un modelo que ha demostrado ser exitoso en otras disciplinas. Asociaciones como Ferrari con Shell, centrada en la confianza técnica; Red Bull con Oracle, enfocada en datos y tecnología; o Adidas con la Selección Argentina, que transformó el éxito deportivo en ventas masivas de productos lifestyle, confirman que el deporte de élite es hoy una plataforma de construcción cultural y comercial.
“El éxito deportivo y los acuerdos comerciales permitieron a McLaren cuadruplicar sus ganancias en solo un año.”
Incluso fuera de los deportes de equipo, colaboraciones como Nike con Serena Williams muestran cómo el storytelling puede convertir a un atleta en un ícono que trasciende su disciplina. McLaren y Puma siguen esta misma lógica, apostando por una narrativa donde rendimiento, moda y cultura convergen.
Más que una equipación, una estrategia de negocio
La nueva “piel” de McLaren para 2026 no es simplemente un rediseño estético. Es la manifestación de una estrategia de marca que entiende a la Fórmula 1 como un negocio global de entretenimiento, moda y tecnología. Puma aporta alcance, experiencia en lifestyle y capacidad de distribución; McLaren, prestigio deportivo, narrativa y una base de fans en crecimiento.
En conjunto, esta alianza confirma que el futuro del deporte de alto rendimiento pasa por la integración inteligente entre competencia, marketing y cultura, donde ganar carreras es tan importante como construir marcas que conecten emocionalmente con el consumidor global.
