Coyuntura

Paraguay: Una historia de crecimiento económico sorprendente en Sudamérica

En las últimas seis décadas, la economía de Paraguay ha marcado un camino de expansión excepcional dentro de América del Sur. Según datos comparativos que ajustan las cifras por inflación para poder medir el crecimiento real, el Producto Interno Bruto (PIB) paraguayo ha experimentado el aumento acumulado más alto de toda la región desde 1960 hasta 2024. Durante ese lapso, la producción económica del país pasó de ser relativamente modesta a multiplicarse más de 16 veces, un resultado que supera incluso a países con economías mucho más grandes como Brasil, Colombia y Chile.

  • Paraguay logró un incremento acumulado de aproximadamente 1.520% en su PIB real en ese período.
  • En contraste, economías líderes como Brasil y Chile crecieron en torno a 976% y 997%, respectivamente.
  • Países como Argentina o Uruguay apenas superaron el 280% acumulado, mientras que Venezuela prácticamente no avanzó en términos reales.

Este dato es más que una simple cifra: pone de relieve cómo Paraguay ha sabido mantener un ritmo expansivo sostenido, evitando las grandes fluctuaciones económicas que han afectado a otras naciones sudamericanas durante periodos de crisis o volatilidad global.

En años más recientes, la economía paraguaya ha seguido mostrando dinamismo. Por ejemplo, las tasas de crecimiento anual han variado en la última década, con momentos de expansión sólida y otros de desaceleración, reflejo tanto de factores internos como externos.

Aunque la economía en conjunto se ha expandido enormemente, la riqueza no se ha distribuido de manera que eleve el nivel de vida de todos los habitantes al mismo ritmo.

Además, sectores como la agricultura, la producción de energía hidroeléctrica y los servicios continúan siendo motores importantes del crecimiento, aunque el país también enfrenta desafíos para diversificar su base productiva y fortalecer sectores como la manufactura.

A pesar de este notable avance en el tamaño de su economía, Paraguay aún muestra niveles de ingreso per cápita por debajo del promedio suramericano. Esto significa que, aunque la economía en conjunto se ha expandido enormemente, la riqueza no se ha distribuido de manera que eleve el nivel de vida de todos los habitantes al mismo ritmo.

Este fenómeno no es exclusivo de Paraguay, pero resalta la importancia de avanzar en políticas orientadas a la formación de capital humano, la innovación y la diversificación productiva. Solo así el país podrá transformar su crecimiento económico en mejoras tangibles y sostenibles para la población en general.

Los próximos años plantean un escenario con oportunidades y retos. Con proyecciones que sitúan el crecimiento por encima del promedio regional, Paraguay tiene la oportunidad de consolidar su posición como una economía dinámica en Sudamérica. Sin embargo, esto también dependerá de factores como la calidad institucional, la inversión en infraestructura y educación, y su capacidad para atraer inversiones en sectores de mayor valor agregado.

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