Tecnología

Mundos que nacen mientras caminas: La nueva IA de Google para implementar a los videojuegos

Google acaba de dar un paso llamativo en el cruce entre inteligencia artificial y videojuegos con Genie 3, un modelo experimental capaz de crear mundos tridimensionales que no solo se ven, sino que se recorren e interactúan en tiempo real. A través del Proyecto Genie, la compañía abrió el acceso a este prototipo para suscriptores de Google AI Ultra, permitiéndoles experimentar una nueva forma de creación digital donde el entorno se construye a medida que el usuario avanza, como si el mundo “pensara” junto a quien lo explora.

A diferencia de otras IAs generativas enfocadas en video o imágenes estáticas, Genie 3 propone algo más ambicioso: espacios vivos que responden a cada movimiento, acercándose a la lógica de un videojuego jugable más que a una simple animación.

El núcleo de Genie 3 está en su capacidad para simular la dinámica de un mundo. En lugar de generar un escenario cerrado desde el inicio, el modelo va creando el camino, los objetos y las interacciones en tiempo real conforme el usuario se desplaza con el teclado. Esto lo distingue de soluciones como Sora o Veo, que se centran en lo visual, pero no en la exploración activa.

El Proyecto Genie integra varias herramientas para lograrlo. Una de ellas es el Boceto del mundo, que permite al usuario previsualizar y ajustar la apariencia del escenario antes de empezar a recorrerlo, algo similar a diseñar un mapa base antes de jugar. Luego entra en juego la Exploración del mundo, donde la IA genera nuevas zonas sobre la marcha, adaptándose a las decisiones del usuario. Finalmente, está la opción de remezclar mundos, que permite tomar escenarios existentes, reinterpretarlos o combinarlos para crear experiencias nuevas.

La idea de mundos que se generan en tiempo real, reaccionando al jugador, apunta a un futuro donde crear y jugar podrían convertirse en acciones casi simultáneas.

Este enfoque abre posibilidades interesantes: desde prototipos rápidos para desarrolladores de videojuegos hasta entornos virtuales educativos o experiencias inmersivas para contar historias. Un profesor, por ejemplo, podría generar un mundo histórico básico y dejar que los estudiantes lo exploren libremente, mientras el entorno se expande según su curiosidad.

Pese a su potencial, Google es claro en que Genie 3 sigue siendo un experimento. Al tratarse de un prototipo en fase de pruebas dentro de Google Labs, los mundos generados pueden presentar fallos, no siempre responder fielmente a las indicaciones del usuario o mostrar cierta latencia en el control de personajes. Además, el realismo visual todavía tiene límites y no alcanza, por ahora, el nivel de un videojuego comercial.

A esto se suma una restricción clave: los mundos interactivos creados con Genie 3 están limitados a 60 segundos de duración. Esta barrera temporal marca el carácter experimental del proyecto y deja abierta la pregunta sobre si en el futuro se ampliará para permitir experiencias más largas y complejas.

En conjunto, Genie 3 no es todavía una herramienta definitiva para crear videojuegos completos, pero sí una señal clara de hacia dónde se mueve la industria. La idea de mundos que se generan en tiempo real, reaccionando al jugador, apunta a un futuro donde crear y jugar podrían convertirse en acciones casi simultáneas. Google, por ahora, está probando el terreno; el verdadero impacto dependerá de qué tan rápido este experimento logre madurar.

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