Tecnología

Un giro firme en la protección digital de los menores

España se prepara para dar un paso decisivo en la regulación del entorno digital. El presidente Pedro Sánchez confirmó que el país prohibirá el uso de redes sociales a menores de 16 años, una medida que busca responder a los riesgos crecientes que enfrentan niños y adolescentes en internet. El anuncio se realizó en un escenario internacional, durante la Cumbre Mundial de Gobiernos en Dubái, reforzando la idea de que la protección digital se ha convertido en un tema prioritario a nivel global.

La decisión se apoya en una ley ya aprobada por el Congreso que eleva de 14 a 16 años la edad mínima para registrarse en plataformas sociales y obliga a fabricantes y desarrolladores a ofrecer sistemas gratuitos de control parental. No se trata solo de una restricción, sino de un cambio de enfoque sobre la responsabilidad de las empresas tecnológicas frente al bienestar de los menores.

El núcleo de la nueva normativa está en trasladar parte del control a las propias redes sociales. El Gobierno exigirá la implementación de mecanismos efectivos de verificación de edad, así como herramientas que permitan supervisar la exposición de los menores a contenidos inapropiados. Además, se prevé un trabajo conjunto con la Fiscalía para investigar posibles incumplimientos por parte de grandes plataformas como TikTok, Instagram o X.

Otro punto clave es evitar que las restricciones puedan sortearse fácilmente. Para ello, se contemplan sistemas automáticos de detección, canales de denuncia y procesos ágiles para retirar contenidos no aptos. Aun así, el Ejecutivo reconoce la complejidad técnica y operativa de estas medidas, por lo que planea una aplicación gradual acompañada de campañas educativas y herramientas de control parental accesibles para familias y centros educativos.

La decisión española se inscribe en una tendencia más amplia: la de pasar de la autorregulación a marcos legales más estrictos.

La lógica es clara: no basta con prohibir, también hay que enseñar y ofrecer recursos que ayuden a un uso más seguro y consciente de la tecnología.

España no avanza sola en este camino. La medida sigue la estela de Australia, que a finales de 2025 se convirtió en el primer país en prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años. Allí, la normativa afecta a plataformas como Instagram, TikTok, YouTube o Twitch y contempla sanciones millonarias para las empresas que no cumplan. Como consecuencia directa, Meta eliminó cientos de miles de cuentas de menores.

Otros países europeos observan con atención. Francia ya aprobó restricciones para menores de 15 años y regula la publicidad dirigida a jóvenes, mientras que el Reino Unido debate propuestas similares y ha comenzado a exigir verificación de edad para ciertos contenidos.

En este contexto, la decisión española se inscribe en una tendencia más amplia: la de pasar de la autorregulación a marcos legales más estrictos, donde la seguridad de los menores pesa más que la lógica del crecimiento sin límites. Si se aprueban definitivamente la próxima semana, estas medidas marcarán un antes y un después en la relación entre jóvenes, redes sociales y responsabilidad digital.

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