Coyuntura

Telefónica se despide de Colombia tras más de dos décadas: claves, impacto y el nuevo mapa de las telecomunicaciones

La salida de Telefónica del mercado colombiano marca el cierre de más de dos décadas de presencia bajo la marca Movistar y representa un punto de inflexión para el sector de las telecomunicaciones en el país. La decisión no solo simboliza el fin de una etapa empresarial, sino también el inicio de una profunda reconfiguración en un mercado altamente competitivo y en constante transformación tecnológica.

La operación se concretó con la venta de la participación mayoritaria de Telefónica en Colombia Telecomunicaciones al grupo Millicom, dueño de Tigo, por un monto cercano a los 182 millones de euros. Más allá del valor económico, la transacción permitió a la compañía española reducir de forma significativa su endeudamiento, al desprenderse también de las obligaciones financieras asociadas a la filial colombiana.

“La salida de Telefónica no es solo una venta empresarial, es una reconfiguración profunda del mercado de telecomunicaciones en Colombia.”

Durante más de 21 años, Telefónica fue un actor clave en la evolución de la conectividad en Colombia. Su presencia acompañó el paso del país desde las primeras conexiones a internet hasta el despliegue de redes de fibra óptica y los avances iniciales en tecnología 5G, dejando un impacto estructural en la modernización digital de hogares y empresas.

La decisión de abandonar el mercado colombiano responde a una estrategia de focalización global, mediante la cual el grupo prioriza países con mayor estabilidad y rentabilidad. Factores como la alta carga regulatoria, los costos del espectro y la presión competitiva en precios redujeron los márgenes de operación, limitando las perspectivas de crecimiento sostenible en el país.

Con la integración de Movistar y Tigo, el sector de las telecomunicaciones en Colombia entra en una nueva etapa marcada por la consolidación empresarial. Este nuevo escenario redefine el equilibrio competitivo frente a otros grandes operadores y plantea retos regulatorios y comerciales que serán determinantes para el futuro de la conectividad en el país.

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