Coyuntura

Bolivia reduce su riesgo país por debajo de los 500 puntos: ¿qué implica para el financiamiento externo?

Bolivia registró una caída significativa en su riesgo país, ubicándose por debajo de los 500 puntos básicos. Más que un dato técnico, este indicador representa un cambio en la percepción internacional sobre la estabilidad macroeconómica del país y su capacidad de cumplir obligaciones financieras.

El anuncio, realizado por el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, posiciona este descenso como una señal de recuperación de confianza externa en un contexto que, meses atrás, estaba marcado por tensiones cambiarias, caída de ingresos energéticos e inflación elevada.

El riesgo país, calculado por JP Morgan a través del índice EMBI (Emerging Markets Bond Index), mide la diferencia entre el rendimiento de los bonos soberanos de un país y los bonos del Tesoro de Estados Unidos. En términos simples: cuanto más alto el indicador, mayor es la percepción de probabilidad de incumplimiento y más caro resulta acceder a financiamiento externo.

“El indicador EMBI mide la diferencia entre los bonos soberanos y los del Tesoro de Estados Unidos, reflejando la percepción de riesgo.”

Bajar de los 500 puntos básicos implica una reducción en la prima que los inversionistas exigen para prestar dinero a Bolivia. Esto puede traducirse en menores costos de endeudamiento y mejores condiciones para futuras emisiones de deuda.


El descenso se produce tras un periodo complejo. La economía boliviana enfrentó escasez de dólares, dificultades en el abastecimiento de combustibles, caída en los ingresos por exportación de gas natural e inflación superior al 20%.

Estos factores presionaron la percepción de riesgo y afectaron la confianza de los mercados. En ese escenario, una reducción del indicador en poco más de tres meses refleja un ajuste en la evaluación externa sobre la sostenibilidad financiera del país.


Desde la óptica financiera, el riesgo país no solo influye en el endeudamiento soberano. También impacta indirectamente en el clima de inversión, el acceso a créditos internacionales y la percepción de estabilidad macroeconómica.

Un indicador por debajo de los 500 puntos coloca a Bolivia en una posición comparativa más favorable dentro de la región. Si la tendencia se consolida, el país podría mejorar su capacidad de negociación en mercados internacionales y reducir presiones sobre su estructura de deuda.

Sin embargo, los mercados observan la consistencia en el tiempo. Una mejora puntual es positiva, pero su sostenibilidad dependerá de variables como disciplina fiscal, estabilidad cambiaria, control inflacionario y recuperación de exportaciones.

La caída del riesgo país por debajo de los 500 puntos básicos representa una señal relevante para Bolivia en el plano financiero internacional. Más que un logro político, se trata de un indicador que puede influir directamente en el costo del dinero, la atracción de capital y la percepción global de estabilidad económica.

El desafío ahora será mantener la tendencia y convertir esta mejora en un ciclo sostenido de credibilidad externa. En economía, la confianza se construye con señales claras, pero se consolida con resultados consistentes.

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