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El Silencio que Conquista Montevideo: ¿Por qué Uruguay es la Capital Eléctrica de América Latina?

En las calles de Montevideo, un cambio sutil pero imparable está redefiniendo el paisaje sonoro y visual. El característico rugir de los motores empieza a ser sustituido por un silencio casi futurista. No es una impresión: Uruguay se ha consolidado como el líder indiscutible de la movilidad eléctrica en América Latina, un fenómeno que desafía las inercias de la región y plantea preguntas fascinantes sobre hacia dónde se dirige el transporte.

«En enero de 2026, tres de cada diez autos cero kilómetro vendidos en Uruguay fueron eléctricos, situando al país con una tasa de penetración similar a la de Europa.»

    Mientras que en la mayoría de los países latinoamericanos la transición hacia el auto eléctrico avanza con cautela, Uruguay ha pisado el acelerador a fondo. Las cifras son contundentes: en enero de 2026, tres de cada diez autos cero kilómetro vendidos eran eléctricos. Para ponerlo en perspectiva, esto sitúa al país sudamericano con una tasa de penetración similar a la de Europa, muy lejos del 6% que promedia la región. Pero, ¿cómo explicar este «boom» en una nación de apenas 3.5 millones de habitantes?

    El secreto del éxito uruguayo no reside en una única medida, sino en la confluencia de tres factores que actuaron como catalizadores perfectos, mucho antes de que los autos chinos comenzaran a llegar en masa.

    1. La Base Verde: A diferencia de otros países que incentivan la compra de eléctricos pero generan electricidad con combustibles fósiles, Uruguay partió de una ventaja inigualable. Una política de Estado, sostenida durante más de una década, transformó su matriz eléctrica para que hasta un 99% provenga de fuentes renovables (hidráulica, eólica, biomasa y solar). El presidente Yamandú Orsi lo dejó claro al asumir el mando en un vehículo eléctrico, enviando un mensaje potente: el auto limpio se mueve con energía local y limpia.
    2. La Zancadilla Fiscal al Motor de Combustión: El gobierno uruguayo diseñó una estrategia de «palo y zanahoria» de alta efectividad. Por un lado, los autos tradicionales soportan una de las cargas impositivas más pesadas de América. Por el otro, los eléctricos fueron liberados de varios de esos tributos. Esta diferencia en el precio de compra inicial ya era un incentivo poderoso, pero se combinó con el tercer factor.
    3. El Dolor en el Bolsillo: Uruguay tiene la gasolina más cara de Latinoamérica (rondando los 2 dólares por litro). Este es, quizás, el argumento de venta más convincente. El testimonio de Lucía Bonilla, una madre que recorre 100 km diarios, es el espejo de miles de uruguayos: pasó de gastar 386 dólares mensuales en gasolina a solo 51 dólares en electricidad, cargando su auto «como si fuera una licuadora» por las noches. En un país donde el bolsillo manda, la ecuación es imbatible: la cuota del crédito para un eléctrico se amortiza en pocos años con el ahorro en combustible y mantenimiento.

    El mercado no tardó en reaccionar. La llegada masiva de marcas chinas, con una oferta variada y precios competitivos, democratizó el acceso a una tecnología que antes parecía un lujo de visionarios. Lo que antes generaba desconfianza la autonomía de la batería, la durabilidad— hoy se ha convertido en un tema de conversación cotidiano en familias y grupos de amigos.

    «Uruguay pasó de gastar 386 dólares mensuales en gasolina a solo 51 dólares en electricidad, cargando el auto en casa ‘como si fuera una licuadora’ por las noches.»

    Este «boca a boca» ha generado un efecto contagio. Ver taxis, flotas de reparto y vehículos particulares deslizándose silenciosamente por las avenidas ha normalizado la tecnología, apaciguando las dudas iniciales y acelerando la decisión de compra de los más escépticos.

    Sin embargo, este crecimiento explosivo comienza a rozar sus propias fronteras. El futuro inmediato del auge eléctrico en Uruguay dependerá de cómo se gestionen al menos tres puntos críticos:

    • La Sed de Carga: La infraestructura pública de estaciones de carga, impulsada por la empresa estatal UTE, se está quedando corta ante la oleada de nuevos vehículos. El problema no es solo la cantidad de puntos, sino la «ansiedad por el enchufe». Las filas comienzan a ser comunes, especialmente porque muchos usuarios, al desconocer la tecnología, ocupan los cargadores hasta el 100%, un proceso que duplica el tiempo necesario para llegar al 80%.
    • El Dilema de las Baterías: ¿Qué pasa cuando estas baterías lleguen al final de su vida útil? El gobierno aprobó recientemente un decreto para regular su recolección y tratamiento, pero su implementación aún es una asignatura pendiente. Resolver este punto no es solo una cuestión ambiental, sino también logística y comercial, ya que las propias automotrices exigen claridad regulatoria para seguir exportando.
    • El Fin de la «Luna de Miel» Fiscal: El crecimiento más agresivo del mercado depende de un factor frágil: el precio. Cualquier señal de que los beneficios van a reducirse podría frenar el entusiasmo. Un reciente aumento del 5% en la tarifa de carga pública ya ha generado críticas. Por ahora, la diferencia sigue siendo abismal a favor del eléctrico, pero la pregunta en el aire es hasta cuándo el Estado podrá mantener estos incentivos sin resentir sus propias arcas.

    Uruguay se ha convertido en un laboratorio a cielo abierto para la movilidad sostenible en América Latina. Demuestra que con una combinación de políticas de Estado a largo plazo, incentivos económicos inteligentes y una matriz energética limpia, es posible acelerar una transición que parecía lejana.

    «El problema no es solo la cantidad de puntos de carga, sino la ‘ansiedad por el enchufe’: las filas comienzan a ser comunes porque muchos usuarios ocupan los cargadores hasta el 100%.»

    El desafío ahora no es vender más autos eléctricos, sino construir la infraestructura y la regulación para que esa «revolución silenciosa» no se quede sin energía ni genere un problema ambiental a futuro. El mundo mira a esta pequeña nación para ver si puede resolver la ecuación completa. Si lo logra, habrá dado una lección invaluable para todo el continente.