Cuando el Volante se Convierte en Lienzo: Cupra y la Nueva Frontera del Marketing Cultural

En una era donde la publicidad tradicional lucha por captar la atención de audiencias cada vez más fragmentadas y escépticas, las marcas se ven obligadas a evolucionar. Ya no basta con mostrar un producto; es necesario tejer narrativas que resuenen en un plano más profundo y personal. En este contexto, la firma automotriz Cupra ha decidido dar un golpe de volante, literalmente, apostando por una estrategia que fusiona la movilidad con el arte contemporáneo. Su iniciativa, «Own the Wheel», no es solo una exposición, sino una declaración de intenciones sobre cómo las empresas pueden construir comunidad y significado en el siglo XXI.
Del Producto al Símbolo: La Estrategia Detrás del Arte
La esencia de «Own the Wheel» radica en una premisa fascinante: transformar el elemento más icónico de un coche, el volante, en un objeto de reflexión artística. Lejos de ser una mera exhibición de vehículos, la muestra, desarrollada en colaboración con la agencia Fuego Camina Conmigo y comisariada por Offf Studio, invita a siete artistas europeos a reinterpretar este componente. Para la marca, el volante deja de ser una pieza funcional para convertirse en una metáfora del control, la decisión y el camino personal de cada individuo.
«Own the Wheel supone una evolución de la publicidad hacia un formato cultural, donde la marca deja de interrumpir para proponer, y donde el mensaje se transmite a través de objetos, relatos y experiencias con valor propio.»
Este enfoque representa un giro estratégico magistral. En lugar de interrumpir a los consumidores con anuncios, Cupra propone un espacio de diálogo cultural. La exposición, que abrió sus puertas el 11 de febrero en el City Garage de Madrid, no solo busca atraer a potenciales compradores, sino a un público más amplio interesado en el arte, el diseño y la cultura digital. Es una invitación a experimentar los valores de la marca —la audacia, la emoción y el desafío a lo convencional— a través de una lente creativa.
Siete Miradas, un Mismo Protagonista: La Experiencia Inmersiva
La diversidad de talentos reunidos es, sin duda, uno de los puntos más novedosos de la propuesta. Artistas como Six Dots, Billi Thanner, André Romão o la reconocida Sita Abellán no se limitan a decorar un volante; lo deconstruyen y lo reconstruyen desde sus propias disciplinas. Podemos imaginar, por ejemplo, una pieza que explore la ergonomía digital de la conducción o una instalación que convierta el movimiento circular del volante en una danza de luces y sombras. Esta pluralidad de perspectivas enriquece la experiencia del visitante, que no se encuentra con un mensaje unívoco, sino con un abanico de interpretaciones sobre la libertad y el movimiento.
«Con ‘Own the Wheel’ volvemos a poner al conductor en el centro y, además, destacamos su figura en un mundo cada vez más racional y automatizado.»
La iniciativa va más allá de la experiencia física. Cupra ha complementado la muestra con una campaña audiovisual de corte cinematográfico. Un manifiesto y piezas para redes sociales buscan capturar la esencia de esa conexión casi intuitiva entre el conductor y su vehículo, un vínculo que, como bien señala Ignasi Prieto, Chief Brand Officer de Cupra, se vuelve cada vez más valioso en un mundo dominado por la automatización y la racionalidad. En este sentido, el arte actúa como un recordatorio de la emoción humana que subyace en el acto de conducir.
Más que una Exposición: Un Modelo para el Marketing del Futuro
«Own the Wheel» trasciende la categoría de evento de marca para convertirse en un caso de estudio sobre el marketing experiencial y cultural. Como acertadamente lo define Luis Conde, de Fuego Camina Conmigo, se trata de una evolución de la publicidad «hacia un formato cultural, donde la marca deja de interrumpir para proponer». Este matiz es crucial. En lugar de luchar por la atención, la marca la genera de forma orgánica, ofreciendo un contenido con valor intrínseco.
El carácter itinerante de la exposición, que tras su paso por Madrid viajará a otros espacios de Cupra en Europa, subraya otra lección clave: la importancia de crear narrativas globales con capacidad de adaptación local. No se trata de un evento estático, sino de una historia que viajará y se enriquecerá con cada nueva audiencia.
En conclusión, Cupra no solo ha lanzado una exposición artística; ha plantado una bandera en el territorio de la cultura contemporánea. Al hacerlo, la marca nos recuerda que, en un futuro cada vez más autónomo, el deseo de «tomar el control» y la búsqueda de experiencias auténticas seguirán siendo el motor que nos impulse hacia adelante. La pregunta que queda en el aire para otras industrias es: ¿están listas para dejar de interrumpir y empezar a proponer?
