Empresarios de Cochabamba advierten un impacto económico creciente por los bloqueos

Los bloqueos de carreteras en Bolivia comienzan a consolidarse como uno de los principales factores de presión sobre la actividad económica nacional. En Cochabamba, la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC) estima que las pérdidas acumuladas alcanzan Bs 2.292 millones durante 2026, en un contexto marcado por 40 días efectivos de interrupciones en rutas estratégicas para el transporte de mercancías, insumos y alimentos.
Según el reporte empresarial, la afectación diaria llegó a Bs 90,9 millones debido a 32 puntos de bloqueo que restringen la circulación de bienes y servicios. La entidad sostiene que el fenómeno opera como un “impuesto invisible” sobre la economía, generando sobrecostos logísticos, deterioro de productos, incumplimiento de contratos y pérdida de productividad para empresas, transportistas y comerciantes.
Un costo que se extiende más allá de las carreteras
La FEPC advierte que el impacto económico no se limita a los sectores directamente afectados por la movilización. La interrupción de la logística repercute en toda la cadena de valor, desde productores agrícolas e industriales hasta distribuidores y consumidores finales.
Los empresarios señalan que cada jornada de bloqueo incrementa los costos operativos, reduce la liquidez empresarial y limita la capacidad de reposición de mercancías. En sectores vinculados a alimentos perecederos, la situación se agrava por la imposibilidad de trasladar productos a los mercados de consumo, provocando pérdidas que no pueden recuperarse posteriormente.
“Las pérdidas empresariales acumuladas en Cochabamba ya superan los Bs 2.292 millones durante 2026.”
Analistas económicos coinciden en que este tipo de restricciones genera un efecto multiplicador negativo sobre la economía, especialmente en momentos donde las empresas enfrentan mayores costos financieros y dificultades de abastecimiento.
Inflación y abastecimiento: una combinación preocupante
La preocupación empresarial se intensifica por el actual contexto inflacionario. Datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), citados por la FEPC, muestran que en mayo la inflación interanual alcanzó 12,51%, mientras que la división de alimentos y bebidas no alcohólicas registró una variación mensual de 6,05%.
Esto implica que cerca del 87% del incremento mensual de precios estuvo vinculado al componente alimentario, un comportamiento que diversos economistas relacionan con problemas de abastecimiento, mayores costos logísticos y restricciones en la distribución de productos.
La experiencia internacional muestra que los bloqueos prolongados suelen trasladarse rápidamente a los precios finales cuando afectan corredores estratégicos de transporte. En economías con elevada dependencia de la logística terrestre, las interrupciones pueden generar escasez temporal y presiones adicionales sobre el costo de vida.}
“La afectación económica diaria alcanza Bs 90,9 millones por las restricciones logísticas.”
Un desafío para la actividad productiva
La situación ocurre en un momento especialmente sensible para el sector privado boliviano. Además de la inflación, las empresas enfrentan dificultades vinculadas al acceso a divisas, mayores costos de importación y un entorno de menor crecimiento económico.
Desde la FEPC sostienen que la continuidad de los bloqueos podría profundizar los efectos sobre inversión, empleo y producción durante los próximos meses. La entidad considera que la recuperación de la actividad económica dependerá en gran medida de restablecer la conectividad vial y garantizar la circulación de bienes esenciales.
