Coyuntura

Arabia Saudita abre su mercado financiero al capital global: ¿un punto de inflexión para la inversión extranjera?

Arabia Saudita da un paso decisivo en su estrategia de apertura económica al anunciar la eliminación de barreras clave para los inversionistas extranjeros. A partir del 1 de febrero de 2026, el reino permitirá el acceso pleno de capital internacional a sus mercados financieros, una medida largamente esperada que busca reposicionar al país como un polo de inversión global. Este cambio no solo responde a las necesidades coyunturales del mercado, sino que se inscribe en una transformación estructural más amplia impulsada por la ambiciosa Visión 2030.

La Autoridad de Mercados de Capitales (CMA) confirmó que desaparecerá la figura del “Inversionista Extranjero Calificado”, un esquema que hasta ahora condicionaba la participación foránea a criterios de frecuencia y elegibilidad. Con esta decisión, Arabia Saudita simplifica su marco regulatorio y envía una señal clara a los mercados internacionales: el capital extranjero es bienvenido sin restricciones operativas adicionales.

Este movimiento se suma a una serie de reformas orientadas a reducir la dependencia histórica del petróleo. Bajo el paraguas de Visión 2030, el país ha priorizado el desarrollo de sectores estratégicos como tecnología, turismo, manufactura avanzada y energías renovables, con el objetivo de diversificar su economía y consolidarse como un eje de conexión entre Europa, África y Asia.

“Pese a la caída del índice Tadawul, los inversionistas internacionales ya concentran miles de millones en activos saudíes.”

En paralelo, el gobierno saudí ha utilizado instrumentos financieros innovadores para atraer liquidez externa. La creación de fondos cotizados en bolsa (ETF) en alianza con mercados asiáticos, particularmente en Japón y Hong Kong, ha permitido ampliar la base de inversionistas y aumentar la visibilidad internacional del mercado saudí.

No es la primera vez que el reino flexibiliza su política de inversión. En 2025, se autorizó la compra de acciones de empresas con activos inmobiliarios en La Meca y Medina por parte de inversionistas extranjeros, manteniendo, sin embargo, las restricciones sobre la propiedad directa de tierras en estas ciudades por su alto valor religioso. Esta apertura gradual refleja el delicado equilibrio entre modernización económica y preservación cultural.

Desde la perspectiva de los grandes actores financieros, el impacto inmediato podría ser moderado. JP Morgan, el mayor banco de Estados Unidos, señaló que la medida llega antes de lo previsto y que su efecto inicial sería limitado, dado que la mayoría de los inversionistas institucionales ya tenía acceso al mercado saudí. No obstante, el propio banco reconoce que el verdadero catalizador será una eventual flexibilización del límite del 49% a la propiedad extranjera en empresas que cotizan en bolsa, un cambio que la CMA dejó entrever desde septiembre de 2025.

El contexto del mercado añade complejidad a esta apertura. El índice Tadawul (TASI), principal referencia bursátil del país y el más relevante del Golfo, cerró 2025 con una caída del 12,8% y acumula un descenso adicional del 1,9% en lo que va de 2026. Aun así, la presencia extranjera ya es significativa: al cierre del tercer trimestre del año pasado, los inversionistas internacionales mantenían alrededor de 590.000 millones de riyales en activos saudíes, una base sólida sobre la cual construir una mayor integración financiera.

La apertura total del mercado financiero saudí marca un hito simbólico y estratégico en el proceso de transformación económica del país. Si bien el impacto inmediato podría ser contenido, la medida refuerza la credibilidad de Arabia Saudita como destino de inversión y prepara el terreno para reformas más profundas, especialmente en materia de propiedad extranjera.

En un entorno global cada vez más competitivo por la captación de capital, el mensaje es claro: Arabia Saudita apuesta por la integración financiera internacional como motor de crecimiento y diversificación. El éxito de esta estrategia dependerá no solo de la continuidad regulatoria, sino también de la capacidad del mercado para recuperar dinamismo y ofrecer oportunidades atractivas en el mediano plazo.

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