MANAGEMENT EMPRESARIALMarketing

Cuando el lujo se mezcla con el caos biológico: la apuesta artística de Milfshakes

En un mercado donde el lujo tradicional aún se asocia a precisión, exclusividad y materiales pulidos, una marca española decidió cuestionar esa narrativa. Bajo el nombre de “TIME FLIES”, Milfshakes —fundada por el creador de contenido Nil Ojeda— desarrolló una intervención artística que convierte un Rolex en un lienzo marcado por moscas vivas. Con ello, introducen una reflexión provocadora: ¿qué pasa cuando un objeto diseñado para controlar el tiempo es alterado por organismos cuya vida apenas dura unos días?

El corazón del proyecto está en una técnica poco explorada llamada bio-stippling, que utiliza seres vivos para generar patrones orgánicos. En este caso, las moscas son las encargadas de dejar rastros pigmentados sobre la esfera del reloj. Lo interesante no es solo el resultado visual, sino la confrontación entre la meticulosidad relojera suiza y la imprevisibilidad biológica.

“Un Rolex puede ser símbolo de orden y precisión, pero en TIME FLIES se convierte en un objeto dominado por el caos biológico.”

La pieza resultante, un Rolex Oyster Perpetual, surge como un híbrido entre arte, lujo y ciencia, demostrando que el valor en el mundo premium puede no depender de materiales costosos, sino de la imposibilidad de replicar el proceso.

Milfshakes argumenta que parte del valor del lujo contemporáneo se apoya en la exclusividad simbólica más que en la dificultad técnica. De hecho, la marca subraya que el proyecto no tiene ningún vínculo oficial con Rolex; justamente ahí se encuentra la fuerza del mensaje: transformar un ícono del orden y la exactitud en una pieza única afectada por el paso del tiempo biológico.

El concepto funciona casi como una metáfora: la eterna durabilidad del acero frente a la fragilidad de una mosca que vive apenas diez días. Una tensión que coloca al tiempo como protagonista desde dos perspectivas opuestas.

Un dato curioso detonó la idea central del proyecto: las moscas no digieren como los humanos. Para poder consumir alimentos, regurgitan ácido y luego aspiran el resultado en estado líquido. Milfshakes se preguntó qué ocurriría si ese proceso natural se combinaba con colorantes y un entorno controlado.

“El valor del lujo no siempre depende de su dificultad de producción, sino de la exclusividad y significado que proyecta.”

Para ello, diseñaron una especie de resort premium para insectos: música clásica, agua de manantial y proteína en altas dosis. Un equipo especializado se encargó de criar y mantener a las moscas mientras un grupo de relojeros certificados intervino el reloj para evitar daños en su mecanismo. El resultado: trazos orgánicos formados por vómito pigmentado y huellas de patas, imposibles de reproducir deliberadamente.

Aunque la propuesta pueda parecer absurda en la superficie, el proyecto funciona como comentario cultural respecto a valores como la exclusividad, el tiempo y la estética. En un momento donde las marcas de lujo compiten por justificar precios mediante narrativas, aprendemos que la exclusividad puede surgir de la aleatoriedad biológica, no del perfeccionismo industrial.

Además, el reloj no se comercializará como un producto premium tradicional: será sorteado entre quienes adquieran un fondo de pantalla diseñado especialmente para la iniciativa. Este mecanismo refuerza la idea de democratizar el acceso al lujo simbólico, permitiendo que cualquiera pueda aspirar a una pieza 1/1.