SAPIENSIA Y EXPERIENCIA

Future Thinking: Cómo sobrevivir a lo impredecible

Por GABRIELA THELLAECHE

Gabriela Thellaeche – . Fundadora de Colectivo Monalisa

Durante décadas, los líderes empresariales aprendimos a navegar en entornos VUCA: volátiles, inciertos, complejos y ambiguos. Lo que nació en los 90 en las academias militares estadounidenses, se convirtió en el mantra corporativo del siglo XXI, pero definitivamente VUCA ya no es suficiente para describir nuestra realidad.

Hoy vivimos en un nuevo mundo: BANI, Brittle (frágil), Anxious (ansioso), Non-linear (no-lineal) e Incomprehensible (incomprensible) denominado por Jamais Cascio, futurista del Institute for the Future. Mientras VUCA sugería que con suficiente análisis podíamos entender y responder, BANI nos da un escenario real; los sistemas se rompen sin previo aviso, las causas no se conectan linealmente con los efectos, y la ansiedad paralizante es una respuesta racional ante lo incomprensible.

No se trata de adaptarse más rápido, sino de adelantarse para liderar el futuro.”

Nuestro país enfrenta su propio momento BANI. Los sistemas ya inestables con los nuevos cambios revelan una mayor fragilidad. La ansiedad colectiva sobre el futuro económico es palpable. Las relaciones entre variables políticas, sociales y económicas dejaron de ser lineales. Y muchas veces, lo que ocurre simplemente parece incomprensible bajo marcos tradicionales de análisis.

Hay una frase común que algunos empresarios resaltan con orgullo «Si tu empresa triunfa en Bolivia, triunfa donde sea». Y es cierto, pero aquí está el problema: hemos triunfado perfeccionando el arte de la adaptación reactiva, no construyendo futuros. Somos maestros en sobrevivir cuando todo cambia, pero future thinking propone un salto cultural radical: de «espero que pase para ver qué hago» a «veo qué puede pasar para estar listo e innovar antes que suceda». No se trata de adaptarse más rápido, sino de adelantarse para liderar el futuro.

Entonces, la pregunta inevitable es: ¿cómo hacen las organizaciones líderes para diseñar futuros mientras el resto apenas sobrevive el presente?

En latinoamérica hay ejemplos brillantes de organizaciones que no esperaron al futuro, sino que lo construyeron. Estas empresas comparten un denominador común: practican future thinking como parte de su modelo de negocio y su cultura corporativa.

La clave está en mapear macrofuerzas que constantemente rediseñan mercados completos, aunque parezcan inconexas entre sí.”

Marcos Galperín pudo haberse conformado con ser «el Amazon de América Latina». En cambio, Mercado Libre diseñó un futuro donde e-commerce, fintech y logística convergían en un ecosistema integrado. Crearon Mercado Pago antes de que los latinoamericanos pidieran pagos digitales masivamente. Construyeron Mercado Envíos cuando el delivery confiable parecía imposible en la región. Lanzaron Mercado Crédito anticipando que el acceso al capital sería el siguiente cuello de botella. Cada movimiento no respondía a una demanda existente sino a un futuro diseñado intencionalmente. El resultado: una empresa valuada en más de 100 mil millones de dólares con más de 100 millones de compradores únicos anuales que está redefiniendo cómo compran, pagan e invierten los latinoamericanos.

La respuesta está en cuatro prácticas específicas y replicables.

Las empresas tradicionales hacen un plan estratégico con un futuro esperado y tal vez un «plan B» pesimista. Los future thinkers trabajan con 3-4 escenarios simultáneos, ninguno considerado «el verdadero». Shell revolucionó esta técnica en los años 70, anticipando la crisis petrolera cuando sus competidores fueron tomados por sorpresa.

La clave está en mapear macrofuerzas que constantemente rediseñan mercados completos, aunque parezcan inconexas entre sí. Piensa en cuatro fuerzas simultáneas que son parte de nuestra realidad: la volatilidad de costos de proveedores, materia prima que se disparan de un día al otro; las disrupciones tecnológicas que vuelven obsoletos modelos de negocio enteros en meses; los shocks económicos que alteran radicalmente el poder adquisitivo y las prioridades de consumo; y los cambios demográficos y culturales que transforman quién compra, qué valora y cómo decide. Ninguna de estas fuerzas «avisa» ni sigue patrones lineales. La pregunta crítica no es cuál ocurrirá, sino: ¿tu empresa tiene la flexibilidad estructural para navegar en cualquiera de ellas sin colapsar? Si tu plan estratégico funciona solo cuando «todo sale bien», no tienes una estrategia, tienes un wishful thinking.

Mientras la mayoría reacciona a tendencias ya establecidas, los future thinkers entrenan sus organizaciones para detectar «weak signals»: cambios pequeños, marginales, que podrían convertirse en olas masivas. Netflix no esperó a que el streaming fuera mainstream; detectó la señal débil cuando el ancho de banda comenzó a crecer exponencialmente.

Las organizaciones que mejor anticipan el futuro construyen intencionalmente equipos con perspectivas radicalmente diferentes”

En Bolivia hoy, hay señales débiles que la mayoría ignora pero que podrían redefinir industrias enteras: empresas que están pagando a proveedores internacionales usando plataformas de criptomonedas para evadir las restricciones bancarias; negocios locales que migraron completamente a modelo de efectivo ante la imposibilidad de usar tarjetas internacionales; profesionales que consolidaron equipos remotos trabajando para clientes externos cobrando en dólares fuera del sistema financiero tradicional; emprendimientos que están diseñando cadenas de suministro 100% locales porque importar se volvió impredecible y costoso. Estas adaptaciones «marginales» de hoy podrían ser los modelos de negocio dominantes de mañana. Cada señal débil es una ventana a un futuro posible, no simplemente una estrategia de apalancamiento situacional.

Google permite a sus empleados dedicar 20% de su tiempo a proyectos experimentales. Pero la experimentación va más allá de innovación de producto. Se trata de prototipar futuros organizacionales, de consumo y diferentes escenarios complejos en pequeña escala.

¿Qué pasaría si colapsa internet por 72 horas en todo el país? ¿Tu empresa puede seguir operando? ¿Qué ocurre si una nueva regulación gubernamental te cierra el canal que genera el 80% de tus ingresos de la noche a la mañana? ¿Y si la nueva generación simplemente deja de consumir tu categoría de producto por completo, como pasó con los cigarrillos o las gaseosas en otros mercados? ¿Tienes un plan, o solo esperanza? En lugar de implementar cambios según el problema, los future thinkers crean «laboratorios de futuro» donde prueban, fallan rápido, aprenden y escalan solo lo que funciona.

Los equipos homogéneos piensan futuros homogéneos. Las organizaciones que mejor anticipan el futuro construyen intencionalmente equipos con perspectivas radicalmente diferentes: generaciones distintas, formaciones disciplinarias opuestas, experiencias de vida divergentes. No se trata de diversidad como cuota sino como ventaja estratégica. Un equipo con ingenieros, artistas, antropólogos y activistas verá futuros que un equipo solo de MBAs jamás imaginará.

Gabriela Thellaeche – Fundadora de Colectivo Monalisa

Las empresas bolivianas que liderarán la próxima década no serán necesariamente las más grandes o las mejor conectadas hoy. Serán aquellas que construyan antes que exista la demanda. Las que diseñen múltiples escenarios y se preparen para todos. Las que entrenen a sus equipos para ver señales débiles donde otros ven ruido. Las que experimenten con futuros posibles en lugar de aferrarse a certezas imposibles. Las que construyan diversidad cognitiva como ventaja competitiva.

En un mundo BANI, el mayor riesgo no es fallar al predecir el futuro. Es no atreverse a diseñarlo.

¿Cuál será esa empresa brillante o marca en Bolivia que se atreva a vivir en el futuro en vez de sobrevivirlo?

Gabriela Thellaeche es especialista en future thinking y Business Strategy. Docente de postgrado y creadora del Diplomado de Marketing Avanzado y Ventas en UPSA. Fundadora de Colectivo Monalisa un espacio exclusivo para mujeres líderes que promueve la libertad emocional y gobernanza. Speaker, mentora de lenguaje de éxito. Productora de eventos en Phygitals Agency Latinoamérica.

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