Industriales advierten: volver al subsidio sería un error y los bloqueos profundizan la crisis económica

La reactivación de los bloqueos contra el Decreto Supremo 5503 vuelve a tensar el inicio de la gestión 2026 y coloca a la economía boliviana en un escenario de alta fragilidad. Para el sector industrial, dar marcha atrás en la eliminación del subsidio a los combustibles no es una opción viable: supondría un retroceso fiscal de alto costo y enviaría una señal negativa a los mercados y a los inversionistas.
Así lo expresó Gonzalo Morales, presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), quien manifestó su “profunda preocupación” por el retorno de las medidas de presión impulsadas por la Central Obrera Boliviana (COB). A su juicio, el país enfrenta un dilema claro: o consolida una corrección estructural, o vuelve a caer en un ciclo de parálisis económica.
Si hay que modificar algunos [artículos del decreto], que se haga, pero con consensos y mesas técnicas, no con amenazas ni bloqueos.
“Bolivia no puede comenzar un nuevo año con carreteras bloqueadas. Además de golpear la economía de las industrias y de las familias, se daña seriamente la imagen del país justo cuando necesitamos abrirnos al mundo y atraer inversiones”, advirtió.
El costo de la paralización
Desde la perspectiva empresarial, el impacto de los bloqueos es inmediato y cuantificable. Morales estimó que cuando el país se paraliza, las pérdidas económicas alcanzan entre 50 y 60 millones de dólares diarios. En el caso específico de La Paz, la industria pierde alrededor de 10 millones de dólares por día.
“No todas las empresas sienten el golpe de la misma manera, pero el daño es transversal: se interrumpen envíos de materias primas, se incumplen contratos de exportación y el país queda mal parado frente a sus compradores”, explicó.
La afectación ya se refleja en la logística nacional. Las rutas troncales que conectan La Paz con Oruro, Cochabamba y Santa Cruz permanecen cerradas, lo que impide el flujo normal de mercancías. “Enviar camiones es un riesgo: no sabemos si van a pasar. En la práctica, estamos paralizados”, describió el dirigente.
Subsidio: una decisión impopular, pero inevitable
El núcleo del conflicto sigue siendo el levantamiento del subsidio a los combustibles, uno de los puntos centrales del Decreto 5503. Para el sector industrial, la medida era inevitable.
“Bolivia ya no podía sostener el subsidio. Nunca hay un buen momento para una decisión así, pero la realidad económica obliga. Mantenerlo era seguir pateando la lata”, afirmó Morales, respaldando la postura del Ejecutivo de no retroceder.
En esa línea, destacó que el presidente Rodrigo Pérez asumió el costo político de una decisión “dura, pero necesaria”, luego de años de deterioro económico y presión sobre las finanzas públicas. El mensaje de la industria es claro: lo estructural del decreto debe mantenerse; el debate debe centrarse en ajustes, no en revertir el fondo de la reforma.
Ajustes sí, presión no
Sobre los cuestionamientos a artículos específicos del decreto —como el procedimiento “fast track” o disposiciones consideradas ambiguas por algunos sectores—, la CNI abrió la puerta a la negociación. “El decreto tiene alrededor de 120 artículos y no está escrito en piedra. Si hay que modificar algunos, que se haga, pero con consensos y mesas técnicas, no con amenazas ni bloqueos”, subrayó Morales.
El dirigente insistió en la necesidad de que el Gobierno explique el contenido de la norma “en un lenguaje sencillo”, para evitar desinformación y lecturas políticas. “Primero Bolivia, luego Bolivia y después Bolivia”, remarcó.
Riesgo de desabastecimiento y afectación social
El prolongado cierre de carreteras comienza a generar riesgos de desabastecimiento. Alimentos, medicamentos y productos industriales fabricados en La Paz no logran llegar al eje central, mientras que carnes y productos del oriente tampoco ingresan con normalidad al occidente del país.
Incluso el transporte interdepartamental desde la terminal paceña se ha visto interrumpido, afectando el derecho al libre tránsito y la movilidad de miles de ciudadanos.
Salario mínimo: cumplimiento con advertencias
El Decreto 5503 también establece un incremento del 20% al salario mínimo nacional, elevándolo a 3.300 bolivianos. Morales advirtió que el ajuste es elevado y que las micro, pequeñas y medianas empresas serán las más afectadas.
Bolivia no puede comenzar un nuevo año con carreteras bloqueadas.
“Hubiéramos querido una mesa tripartita para evaluar impactos, pero la empresa formal va a cumplir”, aseguró, aunque dejó en claro que el aumento presionará aún más los costos laborales en un contexto de desaceleración.
Un mensaje directo al país
Mientras el Gobierno y la COB mantienen reuniones, el sector industrial apuesta a que el diálogo prevalezca sobre la confrontación. El mensaje es directo y sin matices: ajustar lo necesario, explicar mejor el decreto y levantar los bloqueos.
Porque —como ironizó Morales— Bolivia no puede seguir inaugurando cada año con la misma postal: carreteras cerradas, economía paralizada y un país que vuelve a pagarse caro a sí mismo.
