Coyuntura

Inflación en Bolivia: señales de desaceleración tras un año de alta presión de precios

La evolución de la inflación en Bolivia durante los últimos dos años refleja un escenario económico complejo, marcado por tensiones internas y externas, pero también por recientes señales de estabilización. Mientras que 2025 cerró con una inflación acumulada del 20,40%, más del doble de la registrada en 2024 (9,97%), los datos oficiales del último trimestre sugieren un cambio de tendencia que podría modificar las perspectivas económicas de corto y mediano plazo.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró en diciembre de 2025 una variación mensual moderada de 0,59%. Este dato resulta relevante no solo por su magnitud, sino por el contexto en el que se produce: por segundo mes consecutivo, la cantidad de bienes y servicios que redujeron su precio superó a aquellos que registraron incrementos.

En concreto, cerca del 48% de los productos y servicios monitoreados mostraron una disminución de precios, frente a un 44% que experimentó aumentos, mientras que el resto se mantuvo estable. Este comportamiento sugiere una reducción gradual de la presión inflacionaria, particularmente en rubros sensibles como los alimentos, donde se ha observado una tendencia a la baja.

“La inflación acumulada de 2025 duplicó a la de 2024, pero los últimos datos sugieren un cambio de tendencia.”

Desde el ámbito gubernamental, se atribuye esta moderación a una combinación de factores estructurales y coyunturales. Entre ellos destacan la estabilización del tipo de cambio, una provisión más eficiente de carburantes y un menor impacto de fenómenos climáticos adversos en las zonas productivas, elementos que durante meses anteriores habían incidido de manera directa en el encarecimiento de los precios.

El contraste con la evolución inflacionaria previa es significativo. Hasta octubre de 2025, el IPC mantenía una trayectoria claramente ascendente, acumulando en diez meses un 19,22%. En comparación, el año 2024 mostró un comportamiento más contenido, aunque con episodios puntuales de fuerte presión, como el mes de octubre, que registró el mayor incremento mensual de ese periodo.

Si bien la inflación acumulada de 2025 evidencia un año particularmente desafiante para el poder adquisitivo de los hogares bolivianos, los datos más recientes abren una ventana de optimismo moderado. La desaceleración observada en los últimos meses refuerza la narrativa oficial de una inflación en proceso de control, lo que podría fortalecer la confianza empresarial, estimular la inversión productiva y favorecer la generación de empleo.

No obstante, la consolidación de esta tendencia dependerá de la continuidad de las políticas económicas adoptadas y de la capacidad del país para mitigar riesgos externos. De mantenerse el actual escenario de estabilidad, Bolivia podría transitar hacia una etapa de crecimiento más sostenido, reduciendo la probabilidad de nuevos episodios inflacionarios abruptos y sentando bases más sólidas para su desempeño económico futuro.

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