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LEGO y el poder de trascender generaciones: cómo una marca convierte el juego en un ecosistema global

LEGO no es solo una empresa de juguetes. Es un caso de estudio sobre cómo una marca puede mantenerse vigente durante décadas, conectar con públicos de todas las edades y, al mismo tiempo, crecer en valor, reputación y relevancia cultural. Su fortaleza no se explica únicamente por la calidad de sus productos, sino por una estrategia integral que combina identidad, innovación, experiencia y sostenibilidad.

Los datos más recientes del informe Brand Finance Global 500 2026 lo confirman: LEGO se ubica como la quinta marca más fuerte del mundo, con un Brand Strength Index de 94.2 sobre 100, superando a gigantes de industrias tecnológicas, automotrices y de lujo. Este resultado no es casualidad, sino el reflejo de una consistencia estratégica que pocas marcas logran sostener en el tiempo.

Uno de los hallazgos más interesantes es la forma en que LEGO rompe un patrón típico del sector juguetero: la pérdida de familiaridad entre generaciones. Mientras la mayoría de marcas del rubro experimentan una caída significativa en reconocimiento entre jóvenes y adultos mayores, LEGO mantiene niveles sorprendentemente altos en ambos extremos.

“LEGO alcanza un Brand Strength Index de 94.2 y se posiciona como la quinta marca más fuerte del mundo.”

Nueve de cada diez jóvenes entre 18 y 24 años conocen la marca, y el reconocimiento entre adultos mayores de 55 años se mantiene casi en el mismo nivel. Esto demuestra que LEGO no es percibida como “un juguete para niños”, sino como una experiencia transversal que acompaña distintas etapas de la vida.

Este fenómeno responde a una estrategia clara: cultivar la nostalgia de quienes crecieron con la marca, mientras seduce a nuevas generaciones mediante colaboraciones culturales, presencia digital y productos alineados con tendencias actuales.

El valor de marca de LEGO alcanzó los 17.6 mil millones de dólares en 2026, un crecimiento notable respecto al año anterior. Este incremento se sostiene sobre resultados financieros robustos: ingresos multimillonarios, márgenes brutos superiores al 68% y una fuerte presencia en América y Europa.

Además, la compañía ha fortalecido su estructura interna, superando los 26 mil empleados y avanzando en temas de equidad de género en puestos directivos. Este aspecto, muchas veces invisible para el consumidor, impacta directamente en la percepción moderna de la marca como empresa responsable y alineada con valores actuales.

Parte del secreto de LEGO está en su capacidad para insertarse en la conversación cultural global sin perder su esencia. Asociaciones con franquicias universales como Harry Potter, Pokémon o Ferrari permiten que la marca dialogue tanto con niños como con adultos fanáticos de estas propiedades.

“El 90% de los jóvenes entre 18 y 24 años conoce LEGO, una cifra que rompe el promedio del sector juguetero.”

Esto no solo amplía su mercado, sino que refuerza la idea de LEGO como una plataforma creativa adaptable a múltiples universos narrativos. El ladrillo sigue siendo el mismo; lo que cambia es el contexto en el que cobra vida.

LEGO entendió hace tiempo que el futuro de las marcas no está únicamente en el producto, sino en la experiencia. Los parques LEGOLAND, que registraron cifras récord de visitantes, son una extensión emocional del juego. Allí, las piezas dejan de ser objetos y se convierten en recuerdos familiares.

En el ámbito digital, la presencia en videojuegos, películas y plataformas online mantiene a la marca conectada con la tecnología y los nuevos hábitos de consumo, sin abandonar su propuesta central: la creatividad a través de la construcción.

En países como Estados Unidos, Reino Unido y Alemania, LEGO no solo es ampliamente reconocida, sino activamente elegida por los consumidores. Esto es relevante porque muchas marcas logran notoriedad, pero no siempre convierten ese reconocimiento en preferencia de compra.

“LEGO supera ampliamente a sus competidores y lidera el ranking de marcas de juguetes más valiosas del planeta.”

LEGO sí lo hace. Y lo consigue porque su propuesta no compite únicamente en precio o novedad, sino en valor emocional y reputacional.

En el ranking de marcas de juguetes más valiosas, LEGO supera con amplia diferencia a sus competidores más cercanos. Esta ventaja se complementa con un compromiso claro hacia la sostenibilidad: empaques con materiales responsables, reducción significativa de residuos y esfuerzos continuos por disminuir su huella de carbono.

Aunque todavía enfrenta retos ambientales, la transparencia en estos procesos refuerza su credibilidad ante un consumidor cada vez más consciente.