Oro y plata corrigen con fuerza tras el impulso del dólar y el cambio de expectativas en la Fed

El oro y la plata, tradicionales refugios en tiempos de incertidumbre, atraviesan un ajuste brusco luego de haber marcado máximos históricos a finales de enero. En apenas dos jornadas, ambos metales han retrocedido con caídas que no se veían en décadas, en un movimiento que sorprendió a inversores acostumbrados a verlos como protección frente a la volatilidad global.
Este reacomodamiento no responde a un único factor. Detrás del retroceso aparecen cambios en el escenario monetario de Estados Unidos, un fortalecimiento del dólar y señales de menor liquidez en los mercados, que obligaron a muchos operadores a liquidar posiciones de forma acelerada.
El impacto del dólar y las nuevas señales desde la Reserva Federal
El detonante más visible de la caída ha sido el fortalecimiento del dólar tras conocerse que Kevin Warsh podría asumir la presidencia de la Reserva Federal. Este posible cambio en la conducción del banco central modificó las expectativas sobre la política monetaria futura y generó un reajuste inmediato en los activos sensibles a las tasas de interés.
Cuando el dólar se fortalece y sube el rendimiento de los bonos del Tesoro, el oro y la plata pierden atractivo relativo. Esto ocurre porque dejan de ser tan competitivos frente a activos que ahora ofrecen mayor rentabilidad con menor riesgo. En este contexto, muchos fondos y operadores institucionales se vieron obligados a vender parte de sus posiciones para cubrir márgenes y recomponer liquidez.
“El oro llegó a perder hasta un 10 % en una sola jornada, alejándose bruscamente de su máximo histórico alcanzado días antes.”
El resultado fue un efecto dominó: ventas aceleradas que profundizaron la caída en cuestión de horas, especialmente durante el inicio de la sesión del lunes.
Caídas históricas tras máximos inéditos
El ajuste es llamativo por su magnitud. El oro llegó a descender hasta un 10 % en la jornada intradía, alejándose con rapidez del récord alcanzado el 29 de enero. La plata, por su parte, sufrió un golpe aún mayor, con retrocesos que superaron el 16 % durante la mañana y un acumulado de más del 30 % desde sus máximos recientes.
Estos movimientos recuerdan episodios históricos de alta volatilidad en los metales preciosos, como los registrados a inicios de los años ochenta. Sin embargo, en esta ocasión el contexto es distinto: no se trata de una crisis financiera directa, sino de un cambio en la lectura que el mercado hace sobre el futuro de la política monetaria y la disponibilidad de dinero en el sistema.
“La plata registró su mayor caída desde que existen registros oficiales, acumulando más del 30 % de retroceso desde finales de enero.”
La plata, además, venía mostrando señales de sobrecalentamiento por un componente especulativo más marcado que el del oro, lo que explica su reacción más violenta ante el giro del mercado.
¿Corrección pasajera o cambio de tendencia?
A pesar del desplome, varios analistas coinciden en que los fundamentos del oro se mantienen relativamente sólidos. Los bancos centrales siguen comprando metal como parte de sus reservas estratégicas, lo que sostiene la demanda estructural a largo plazo.
La plata, en cambio, enfrenta un panorama más delicado por su mayor exposición a la especulación reciente y a la actividad industrial, lo que la vuelve más vulnerable en entornos de ajuste financiero.
Para el inversor común, este episodio deja una enseñanza clara: incluso los activos considerados “seguros” pueden sufrir fuertes correcciones cuando cambian las condiciones de liquidez y las expectativas económicas. Más que una señal de pánico, el mercado parece estar realizando un reacomodo tras un periodo de compras intensas impulsadas por el temor global.
“El fortalecimiento del dólar y la menor liquidez obligaron a ventas forzadas que aceleraron el desplome de ambos metales.”
En definitiva, el oro y la plata no han perdido su papel como refugio, pero sí están recordando que ningún activo está exento de la dinámica del mercado y de los giros inesperados en la política económica internacional.
