El CEO que redujo su salario y triplicó los ingresos de su empresa

La historia de Dan Price, director ejecutivo de Gravity Payments, se convirtió en uno de los casos más citados cuando se habla de liderazgo, salarios y productividad. En 2015, el empresario tomó una decisión que sacudió al mundo corporativo: reducir su propio sueldo en un 90% para establecer un salario mínimo de 70.000 dólares anuales para todos sus empleados. Lo que muchos consideraron una apuesta arriesgada terminó traduciéndose en un crecimiento sostenido y en la triplicación de los ingresos de la compañía.
Price fundó Gravity Payments a los 19 años con el objetivo de ofrecer servicios de procesamiento de pagos más justos para pequeños negocios. Años después, un comentario de un trabajador sobre la dificultad de cubrir sus gastos básicos lo llevó a replantear el modelo salarial de la empresa. Aunque la compañía había superado la crisis financiera de 2008, lo había hecho, en parte, a costa del bienestar de su equipo.
Ante este escenario, el CEO decidió reducir su salario de un millón de dólares a 70.000 y fijar ese mismo monto como piso salarial para los 120 empleados de la empresa. La medida generó críticas, cuestionamientos desde otros líderes empresariales e incluso una demanda legal de su hermano, entonces socio de la compañía. Sin embargo, Price sostuvo que el propósito de una empresa no debía limitarse a maximizar beneficios, sino también a garantizar condiciones de vida dignas para quienes la conforman.
Invertir en el bienestar de los trabajadores puede traducirse en mayor productividad, lealtad y estabilidad financiera.
Con el paso de los años, los resultados respaldaron la decisión. Los ingresos de Gravity Payments se triplicaron, la plantilla creció cerca de un 70% y la cartera de clientes se duplicó. La tasa de retención de empleados alcanzó el 91%, muy por encima del promedio del sector, y los indicadores de compromiso laboral se ubicaron entre los más altos del país.
A nivel personal, los trabajadores reportaron mejoras significativas: reducción de deudas, mayor acceso a vivienda y un fuerte incremento en el ahorro para la jubilación. Durante la pandemia, esta cultura de compromiso se reflejó en la disposición del equipo a aceptar recortes temporales para evitar despidos, reforzando la idea de que el salario digno había fortalecido la cohesión interna.
El caso de Dan Price reabrió el debate sobre la brecha salarial entre directivos y empleados, especialmente en un contexto donde, en promedio, los CEO ganan cientos de veces más que sus colaboradores. Su experiencia sugiere que una mejor distribución de los ingresos no solo es compatible con la rentabilidad, sino que puede convertirse en un motor de crecimiento.
Aunque este modelo no es aplicable de forma automática a todas las industrias, la trayectoria de Gravity Payments demuestra que invertir en el bienestar de los trabajadores puede traducirse en mayor productividad, lealtad y estabilidad financiera, consolidando una visión más humana y sostenible del liderazgo empresarial.
