Marketing

Comunicadores miran a la IA como aliada, no como reemplazo

En el actual ecosistema de la comunicación, la inteligencia artificial empieza a ocupar un lugar más claro y menos alarmista. Así lo refleja un reciente estudio presentado durante la cuarta edición de Onclusive On The Road, celebrada en Barcelona, donde responsables de comunicación y agencias coincidieron en una idea central: para cuatro de cada diez profesionales, la IA es una herramienta de apoyo, no un sustituto del criterio humano. Lejos de desplazar a los comunicadores, la tecnología se perfila como un refuerzo estratégico en un entorno cada vez más complejo y saturado de información.

La tecnología puede reducir el ruido, pero solo la credibilidad permite destacar.

Uno de los debates más relevantes del encuentro giró en torno a cómo la IA está redefiniendo la visibilidad de marcas y medios. Los sistemas generativos ya no se limitan a indexar contenidos: ahora valoran con mayor peso la fuente, su credibilidad y su autoridad. Este cambio es especialmente crítico si se considera que el tráfico procedente de búsquedas tradicionales puede reducirse hasta en un 40%.

En este contexto emerge el concepto de GEO (Generative Engine Optimization), una evolución del SEO clásico. Ya no basta con aparecer bien posicionado; el nuevo objetivo es ser citado, reconocido y recordado por los entornos impulsados por inteligencia artificial. La reputación se convierte así en un activo estratégico: las marcas que construyan confianza sostenida tendrán más probabilidades de ser seleccionadas por estos sistemas como referencias válidas.

Otro punto clave fue el papel de la IA en los procesos creativos. Lejos de empobrecerlos, muchos expertos señalaron que puede ayudar a elevar el estándar, filtrando ideas débiles y aportando nuevas perspectivas. Al mismo tiempo, se cuestionó uno de los mitos más repetidos en el entorno digital: que los usuarios ya no leen textos largos.

La conclusión fue clara: la extensión no es el problema cuando el contenido es relevante. De hecho, tanto las audiencias como la propia IA priorizan la calidad, la profundidad y el valor real de la información. Un análisis bien construido, aunque sea extenso, tiene más posibilidades de ser leído, compartido y recomendado que un texto breve sin sustancia.

En un escenario de redacciones más pequeñas, periodistas con mayor carga de trabajo y un volumen creciente de notas de prensa —muchas generadas con ayuda de IA—, el vínculo entre marcas y medios enfrenta nuevos desafíos. Dos de cada cinco comunicadores identifican como principal dificultad la escasez de periodistas especializados, lo que complica que las historias corporativas encuentren espacio y contexto adecuado.

Para cuatro de cada diez profesionales, la inteligencia artificial es una herramienta de apoyo, no un sustituto del criterio humano.

Frente a este panorama, el consenso es claro: la tecnología no reemplaza la confianza. Fortalecer relaciones humanas, entender las necesidades de los periodistas y aportar información realmente útil se vuelve más importante que nunca. Como se destacó durante el encuentro, la IA puede ayudar a reducir el ruido, pero solo las marcas con autoridad y credibilidad lograrán destacar. En palabras de los expertos, se cierra una etapa dominada por la visibilidad a cualquier costo y se abre otra donde la relevancia vuelve a ser la moneda más valiosa.

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