GIOVANNI ORTUÑO – Del ajuste a la oportunidad: la hoja de ruta empresarial para el crecimiento en Bolivia
Perspectivas 2026 – CEPB – Economía Boliviana – Comercio – Industrialización – Oportunidades – Empresariado –

En escenarios de alta incertidumbre, el liderazgo empresarial se convierte en un activo estratégico. Bolivia enfrenta en 2026 el desafío de transformar la crisis en oportunidad, reconstruir la confianza y sentar las bases de una economía más abierta, competitiva y sostenible. Desde la perspectiva de Giovanni Ortuño, Presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), este nuevo ciclo exige empresas con visión de largo plazo, capaces de adaptarse, innovar y articularse con el Estado para impulsar un crecimiento que trascienda la coyuntura y genere valor para todo el país.
OPORTUNIDAD CON DESAFÍOS: EL NUEVO ESCENARIO ECONÓMICO
Desde la visión de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), el año 2026 se perfila como un punto de inflexión para el aparato productivo nacional. No se trata únicamente de una etapa de transición, sino de un momento decisivo en el que convergen los efectos residuales de una crisis profunda con señales incipientes de recuperación y reordenamiento económico. En este contexto, Giovanni Ortuño afirma que “consideramos que el 2026 será un año de oportunidades y desafíos. Hemos atravesado por la crisis más profunda de las últimas décadas y sus efectos aún forman parte de los riesgos y los escollos que debemos superar”.
El presidente de la CEPB identifica un cambio de clima que podría resultar determinante si logra consolidarse en el tiempo. “Hay una evidente recuperación de la confianza y un esfuerzo genuino del gobierno para sentar las bases para un tiempo de estabilidad y reconstrucción de la economía”, señala, subrayando que el principal desafío será garantizar la continuidad y previsibilidad de las políticas económicas. Para el empresariado, la estabilidad no es solo un objetivo macroeconómico, sino una condición esencial para planificar, invertir y crecer de manera sostenible.
Sin previsibilidad y continuidad, cualquier oportunidad se puede diluir”
“La empresa privada puede recuperarse, crecer y generar empleo, pero ello depende de que las políticas económicas se mantengan, se corrijan distorsiones y se eliminen barreras que hoy limitan la inversión, la producción y la competitividad”, enfatiza Ortuño, advirtiendo que sin previsibilidad cualquier oportunidad puede diluirse rápidamente.
DIÁLOGO INSTITUCIONAL COMO BASE DEL CRECIMIENTO
En un escenario de reconstrucción económica, la articulación entre el sector público y privado adquiere un rol estratégico. Para el presidente de la CEPB, el diálogo debe evolucionar desde instancias coyunturales hacia un esquema institucional sólido y permanente. “El diálogo público-privado debe formalizarse institucionalmente, contar con respaldo legal y basarse en una coordinación constante con los sectores empresariales”, sostiene, destacando que solo bajo estas condiciones puede convertirse en una verdadera herramienta de desarrollo.
Desde la perspectiva de la CEPB, el diálogo no puede limitarse a momentos de crisis o negociación puntual. “El diálogo no puede limitarse a coyunturas de crisis, sino convertirse en un mecanismo permanente para identificar obstáculos, proponer soluciones y evaluar resultados”, advierte Ortuño. Este enfoque apunta a construir confianza mutua, generar consensos duraderos y diseñar políticas públicas que respondan a la diversidad productiva del país, con alcance nacional y una visión de largo plazo que trascienda sectores específicos.
El compromiso de las empresas con la comunidad y la sociedad ante un panorama desafiante es muy importante”
ESG: AVANCES DESIGUALES Y UN DESAFÍO ESTRUCTURAL
La adopción de criterios ESG se ha convertido en un factor clave para la competitividad y el acceso a mercados, especialmente internacionales. Sin embargo, en Bolivia su implementación avanza de manera heterogénea. “Debemos tomar en cuenta que la incorporación de los criterios ESG es un proceso que responde a factores específicos del sector, el mercado de destino, el tamaño de las empresas entre otros elementos. De ahí que las empresas bolivianas avanzan a ritmos distintos en la adopción de criterios ESG”, explica Ortuño.
Mientras las grandes y medianas empresas han comenzado a incorporar estos estándares como parte de su estrategia corporativa, el desafío es mayor para las unidades productivas más pequeñas. Ortuño reconoce que “para las pequeñas empresas su adopción implica un costo elevado” y que no siempre “es percibida como una inversión estratégica”. Frente a este escenario, el líder empresarial plantea la necesidad de políticas públicas, incentivos y programas de acompañamiento que permitan democratizar la sostenibilidad y convertirla en un factor de inclusión productiva.
El objetivo para nosotros siempre será lograr un crecimiento sostenido y equitativo de todas las empresas del país, independientemente de su rubro, región y tamaño”
“Desde el Estado es clave acompañar este proceso con capacitación, incentivos y políticas públicas que faciliten su adopción, especialmente para las MIPYMES”, indica el máximo representante de la CEPB.
DIGITALIZACIÓN: CERRAR LA BRECHA PARA NO PERDER MERCADOS
La transformación digital dejó de ser una opción para convertirse en un requisito de competitividad. En opinión de Ortuño, el principal rezago del sector productivo se encuentra en la incorporación efectiva de tecnología en los procesos internos. “La brecha más urgente que debe cerrarse es la digitalización de procesos productivos, comerciales y administrativos, especialmente en las pequeñas y medianas empresas. Un porcentaje importante de las empresas bolivianas usan internet, pero un porcentaje mucho menor lo aplica a sus procesos productivos. No se trata solo de incorporar tecnología, sino de cambiar la formar de gestionar, producir y relacionarse con clientes y proveedores”, sostiene.
El riesgo de no avanzar en esta dirección es alto. “La falta de digitalización implica mayores costos, menor productividad y pérdida de mercados. En 2026, cerrar esta brecha será clave para sostener la competitividad de las principales cadenas productivas del país frente a países vecinos que avanzan más rápido en transformación digital”, advierte.
Será clave que las estrategias empresariales incorporen una visión de crecimiento sostenible, profesionalización y responsabilidad empresarial”
MOTORES TRADICIONALES Y NUEVOS VECTORES DE CRECIMIENTO
El análisis del crecimiento económico boliviano muestra una fuerte dependencia de sectores tradicionales. Ortuño reconoce que “el crecimiento económico de Bolivia se ha sustentado en la minería, los hidrocarburos y recientemente la agroindustria”, actividades que seguirán siendo relevantes en el corto plazo y que requieren estabilidad normativa y seguridad jurídica para atraer nuevos flujos de inversión y tecnología.
No obstante, el desafío estratégico es diversificar la matriz productiva. “Es imprescindible apostar a nuevos motores de crecimiento, especialmente en áreas con alta potencialidad como el litio, tierras raras, servicios, turismo y la economía del conocimiento”, plantea el presidente. Estos sectores deben estar acompañados por políticas que promuevan productividad, competitividad y acceso a mercados, sin discriminaciones entre empresas grandes, medianas o pequeñas.
MENTALIDAD EMPRESARIAL PARA CRECER DE FORMA SOSTENIBLE
Más allá de las variables macroeconómicas, Ortuño pone el foco en la mentalidad empresarial como factor diferenciador. “La diferencia estará en la capacidad de adaptación estratégica”, afirma, destacando la importancia de comprender el nuevo contexto y anticiparse a los cambios. “Quienes entiendan el nuevo contexto, inviertan en eficiencia, innovación y alianzas, y adopten una visión de largo plazo estarán mejor preparados para crecer”.

Finalmente, subraya que el crecimiento económico debe estar acompañado de responsabilidad y compromiso social. “El compromiso de las empresas con la comunidad y la sociedad ante un panorama desafiante es muy importante, y el compromiso con un crecimiento sostenible es una ventaja competitiva en el nuevo entorno económico que Bolivia necesita consolidar”, concluye, posicionando a la empresa privada como un actor clave en la construcción de un desarrollo más equilibrado y sostenible.
ACERCA DE LA CEPB
- Año de fundación: 4 de septiembre de 1962
- Número de asociados con los que inició: 6
- Número de asociados con los que cuenta actualmente: 29 organizaciones empresariales
DE CERCA CON GIOVANNI…
Giovanni Ortuño Camacho, es Presidente de la CEPB y CEO de AXS Bolivia S.A. Es Ingeniero Electrónico y de Telecomunicaciones por el Tecnológico de Monterrey, con estudios de postgrado en Telecomunicaciones, Administración de Empresas y Derecho Regulatorio en Estados Unidos. Cuenta con una trayectoria de más de 16 años en la institucionalidad empresarial sectorial y nacional; fue presidente de CATELBO, y Vicepresidente de la CEPB. Tiene una amplia experiencia en Desarrollo de Negocios, Banca de Inversión y la Industria de las Telecomunicaciones.
