Juan Pablo Demeure – De la transición al crecimiento: la visión del empresariado cochabambino para un nuevo ciclo económico
Peerspectivas 2026 – FEPC – Economía Boliviana – Agroindustria – Digitalización – Competitividad – Estrategias –

La competitividad empresarial ya no se define únicamente por el tamaño de las empresas o la fortaleza coyuntural de los mercados, sino por la capacidad de adaptación estratégica frente a un entorno en permanente transformación. En Cochabamba, este desafío adquiere una dimensión estructural, donde el sector privado está llamado a desempeñar un rol protagónico en la generación de valor, empleo e innovación. Juan Pablo Demeure, presidente de la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC), comparte una visión clara sobre el escenario económico rumbo a 2026 y plantea una hoja de ruta empresarial basada en productividad, institucionalidad, tecnología y sostenibilidad como ejes para consolidar el crecimiento departamental.
TRANSICIÓN ECONÓMICA Y REORDENAMIENTO INSTITUCIONAL
Para el presidente de la FEPC, el escenario económico que enfrentan las empresas cochabambinas se define por una palabra clave: “TRANSICIÓN”. A su juicio, “se trata de una transición estructural que exige un cambio de enfoque en el modelo económico”, particularmente en la forma en que el Estado concibe su relación con la inversión privada. En ese marco, advierte que “el desafío principal es reordenar el marco institucional y regulatorio para liberar la capacidad productiva del sector privado”.
Demeure subraya que la evidencia es clara: “son las empresas las que generan riqueza, empleo, innovación, desarrollo tecnológico e ingresos fiscales”, por lo que sin un entorno adecuado “el Estado ve limitada su capacidad de recaudar, invertir y sostener políticas públicas”.
La inversión, la producción y el valor agregado exige reglas claras, seguridad jurídica y eficiencia institucional que permitan al sector privado desplegar todo su potencial productivo”
Desde esta perspectiva, Cochabamba debe asumir un rol más protagónico, ya que “su posición geográfica central la convierte en el principal nodo logístico y de conectividad del país”, una ventaja que solo podrá consolidarse con reglas claras, seguridad jurídica y eficiencia institucional.
PRODUCTIVIDAD COMO EJE DE LA NUEVA AGENDA PÚBLICO-PRIVADA
En un contexto donde la coordinación entre actores resulta decisiva, Demeure sostiene que “la articulación público-privada deja de ser un concepto aspiracional y se convierte en un mecanismo operativo de desarrollo económico”. Para Cochabamba, el foco debe estar en “la productividad regional, entendida como la capacidad del territorio para transformar recursos, capital y talento en valor económico sostenible”.
Como ejemplo concreto, destaca que “la gestión conjunta entre el Gobierno Municipal y la FEPC permitió consolidar el Recinto Ferial Alalay como la segunda feria más importante del país”, generando impacto directo en empleo, promoción empresarial e inversión. Sin embargo, aclara que “para escalar su impacto se requiere una normativa más moderna, incentivos adecuados y reglas claras”. En ese sentido, plantea que “la nueva agenda público-privada debe institucionalizar estos esquemas y superar la lógica de acuerdos coyunturales”, avanzando hacia objetivos medibles y marcos normativos estables, “solo así Cochabamba podrá consolidar su rol como nodo productivo, logístico y de servicios, aprovechando su posición estratégica y fortaleciendo su competitividad regional y nacional.”
ESG COMO RUTA DE COMPETITIVIDAD EMPRESARIAL
Lejos de enfoques meramente declarativos, el líder de la FEPC señala que en Cochabamba “la incorporación de criterios ESG avanza desde una lógica pragmática y contextualizada”, alineada con la realidad del tejido empresarial local. Desde la FEPC, explica, “entendimos tempranamente que la sostenibilidad no podía abordarse como una exigencia importada”, sino como un proceso progresivo, medible y compatible con la realidad productiva local.
Cuando existe cooperación efectiva, el sector público y el privado pueden convertir infraestructura existente en un activo económico estratégico”
En ese marco, resalta que la FEPC cuenta con “el Observatorio de Responsabilidad Social Empresarial que permite traducir los principios ESG a indicadores concretos, comprensibles y aplicables por empresas de distinto tamaño y sector”, mientras que el modelo de certificación RSE-Sello Triple Cuatro constituye “un esquema alineado a estándares internacionales, pero adaptado al contexto nacional y departamental”.
Para Demeure, esta experiencia confirma que “la sostenibilidad empresarial no es una aspiración abstracta, sino una ruta técnica de mejora continua”, que fortalece gestión, competitividad y acceso a mercados cada vez más exigentes.
DIGITALIZACIÓN COMO DETERMINANTE ESTRUCTURAL DE COMPETITIVIDAD
La transformación digital ocupa un lugar central en la agenda empresarial. El máximo líder de la FEPC advierte que “la digitalización ya no puede entenderse únicamente como una herramienta de eficiencia empresarial”, sino como un factor estructural de competitividad. En su análisis, identifica tres brechas críticas: “la capacidad digital del Estado, la adopción tecnológica profunda en las empresas y el talento digital aplicado”.
Al respecto, señala que “un aparato público con baja digitalización, procesos fragmentados y limitada gestión de datos se convierte en un freno directo para la productividad empresarial”, elevando costos y riesgos. Asimismo, reconoce que “en las mipymes la tecnología aún no impacta de forma sistemática en procesos productivos, logísticos o de toma de decisiones, lo que reduce su efecto sobre la productividad real”. No obstante, considera que el mayor cuello de botella es humano, ya que “el principal límite no es el acceso a tecnología, sino la capacidad para convertirla en productividad”. De no avanzar, advierte que el riesgo es un rezago estructural que afectará la competitividad, el empleo formal e integración regional.
La FEPC busca asegurar que las empresas no queden rezagadas frente a estándares internacionales, sino que los incorporen de manera progresiva, estratégica y sostenible, desde su propia realidad productiva”
AGROINDUSTRIA Y ECONOMÍA DEL CONOCIMIENTO COMO MOTORES ESTRATÉGICOS
Consultado sobre los sectores con mayor potencial, Demeure identifica dos motores clave. El primero es “la agroindustria con valor agregado, que permite avanzar desde la producción primaria hacia procesos de transformación industrial, estandarización, certificación y acceso a mercados”. Este sector, afirma, “tiene impacto directo en empleo, encadenamientos productivos y generación de excedente económico, además de fortalecer la seguridad alimentaria y al estabilidad regional”.
El segundo motor es “la economía del conocimiento integrada al aparato productivo existente”, aclarando que “no se trata de crear sectores desconectados de la realidad local”, sino de incorporar tecnología, innovación y servicios intensivos en conocimiento a la industria, la logística, el turismo y los servicios. “Esta integración permitirá elevar la productividad, reducir costos estructurales y dotar a la economía departamental de mayor capacidad de adaptación frente a cambios tecnológicos y de mercado”.
Para el líder empresarial, la combinación de ambos motores “permite diversificar la estructura económica, incrementar el valor agregado regional y reducir vulnerabilidades históricas”, sentando las bases de un crecimiento más estable y productivo.
La modernización digital del Estado es una condición necesaria para que la economía privada pueda escalar.”
CONSOLIDAR PARA CRECER
Desde la perspectiva del presidente, el empresario emergente debe comprender que “la etapa de crecimiento basada únicamente en adaptación y resistencia resulta insuficiente”. Frente a un entorno más exigente, indica que las estrategias fundamentales son: “fortalecer la gestión financiera, formalizar procesos, invertir en tecnología que genere eficiencia real y construir capacidades para acceder a mercados más exigentes”.
Asimismo, enfatiza que “la asociatividad y las alianzas estratégicas dejan de ser mecanismos defensivos y se convierten en instrumentos para ganar escala y mejorar la competitividad”. A ello se suma la importancia de la información, pues “el empresario que logre interpretar datos de su operación, anticipar escenarios y adaptar su modelo de negocio tendrá mayores posibilidades de crecimiento sostenido”. En síntesis, concluye que “el crecimiento en 2026 será selectivo y responderá a estrategia, productividad y visión de largo plazo”, más que a coyuntura o inercia.

ACERCA DE LA FEPC
- Año de fundación: 3 de agosto de 1969
- Con cuántas asociaciones cuenta: Conformada por 15 asociaciones y cámaras empresariales y cuatro fundaciones que, en conjunto, agrupan a más de 4.500 empresas formales, generando alrededor de 450.000 empleos entre directos e indirectos
DE CERCA CON JUAN PABLO…
Juan Pablo Demeure es empresario con más de 33 años de experiencia en el sector privado, especializado en alta gerencia, administración estratégica, diseño de estrategias comerciales, apertura de mercados y liderazgo de misiones empresariales a nivel nacional e internacional. Cuenta con una amplia trayectoria en representación gremial, habiendo ejercido la presidencia de CADEXCO, la vicepresidencia de CANEB, la FEPC y la Fundación FEICOBOL. Es licenciado en Ciencias Sociales con mención en Administración de Empresas e ingeniero comercial con especialidad en marketing por la Universidad Adolfo Ibáñez de Viña del Mar, Chile, complementando su formación con estudios de posgrado en alta gerencia, finanzas y RSE.
