La convergencia entre los bancos y el sector cripto inaugura una nueva fase de crecimiento en América Latina

Los bancos y las criptomonedas solían verse como rivales, pero esa relación ha cambiado de manera fundamental. Lo que antes era competencia se está transformando en alianza estratégica. Las principales instituciones financieras de América Latina —incluyendo BCP Perú, Banco Santander (Brasil) S.A., Tower Bank, BCP Bolivia, Caja de Valores y B3— están integrando cada vez más los activos digitales en sus servicios cotidianos. Y muchos ven en esta nueva era de convergencia banco-cripto un potencial de crecimiento significativo para la región.
Sin embargo, a diferencia de ciclos tecnológicos anteriores, el cambio está siendo impulsado desde abajo hacia arriba. Según BitGo, la empresa de infraestructura de activos digitales, el motor de este movimiento no es la estrategia macroeconómica, sino el «cripto cotidiano»: el uso de activos digitales para resolver problemas del mundo real, como la cobertura contra la inflación y las remesas internacionales. Los datos de mercado recientes destacan este crecimiento explosivo.
El flujo cripto de América Latina se disparó un 800% entre 2021 y 2024, y las stablecoins —las herramientas del «cripto diario»— representaron el 90% de las tenencias regionales en julio de 2025, un aumento considerable respecto al 60% que representaban en 2022.
“Las stablecoins representaron el 90% de las tenencias cripto regionales en 2025.”
Desde el levantamiento de la prohibición cripto a finales de 2024, el volumen de transacciones cripto en Bolivia se disparó más de un 500%, impulsado por la integración de servicios USDT dentro del sector bancario formal. Según informes de canales de pago regulados, solo en mayo de 2025 se procesaron alrededor de US$ 68 millones en un solo mes. Aproximadamente el 86% de estas transferencias fueron realizadas por particulares.
Algunas instituciones están respondiendo al pasar de las finanzas «basadas en mensajes» (SWIFT) a las finanzas «basadas en activos» (stablecoins), lo que permite la liquidación atómica, donde el pago y la finalización ocurren de forma simultánea.
«En los últimos trimestres, hemos visto cómo los bancos han dejado de ver las criptomonedas como una amenaza y han comenzado a reconocerlas como una mejora esencial de sus infraestructuras principales», comenta Luis Ayala, Director Ejecutivo y Head de LatAm en BitGo.
«Los usuarios han demostrado a las instituciones que el cripto es una solución adaptable y rentable», explica. «Ahora, para empresas como BitGo que operan las redes
entre instituciones y usuarios, nuestra misión es proporcionar la infraestructura regulada que permita fusionar estos dos mundos.»
BitGo ha identificado tres pilares que, en su opinión, continuarán impulsando este crecimiento regional desde la base: respaldo institucional, seguridad reforzada y operaciones unificadas.
“Los bancos comenzaron a integrar activos digitales dentro de sus servicios cotidianos.”
Proveedores como BitGo, que recibió la aprobación de la OCC para operar como un banco fiduciario nacional con estatuto federal en Estados Unidos, pueden contribuir a establecer un alto estándar en materia de cumplimiento normativo, gobernanza y gestión de riesgos. Esto permite a los bancos y reguladores regionales desarrollar un marco de alta confianza que debería acelerar la adopción local.
Los bancos ya no necesitan navegar solos en el mundo de los activos digitales. Proveedores de confianza como BitGo han construido la infraestructura para respaldar las transacciones de activos digitales con seguridad de nivel institucional, lo que permite a los bancos y sus clientes beneficiarse de experiencias seguras y sin fricciones.
Los proveedores también pueden eliminar los silos operativos integrando los activos digitales directamente en los sistemas bancarios principales existentes mediante integración API. Esto elimina la necesidad de soluciones heredadas «añadidas». BitGo considera que «veremos cada vez más operadores tradicionales o no fintech capaces de incorporar fácilmente las criptomonedas en sus operaciones de back-end y en sus ofertas de front-end, reforzando la nueva era de colaboración entre fintechs y bancos tradicionales». «El objetivo ahora no es solo ayudar a los bancos a adquirir cripto», concluye Ayala. «Es proporcionar las redes para la próxima generación de productos financieros —desde cuentas de stablecoins con rendimiento hasta nóminas internacionales instantáneas—dentro de un entorno regulado en el que puedan confiar.»
