Reconstruir La Paz desde la sostenibilidad: cuando reciclar también significa transformar vidas

Cecilia Jauregui Gamarra
Gerente General
INNOVAPLAST
Ante un silencio desolador, de varios días, podría interpretarse en una planta industrial como una historia de pérdidas. Sin embargo, para Cecilia Jauregui, gerente general de Innovaplast significaron algo mucho más profundo: la prueba definitiva de un propósito construido durante doce años alrededor de la sostenibilidad, la dignidad del trabajo y la economía circular.
Nació en abril del 2014, con la misión de transformar residuos en oportunidades; la empresa ha consolidado un modelo de economía circular que coloca a las personas en el centro de su estrategia. Durante los más de cincuenta días de paralización que afectaron a La Paz, la compañía no solo enfrentó obstáculos logísticos y productivos; defendió el sustento de cientos de familias vinculadas a la cadena del reciclaje, confirmando que el verdadero liderazgo empresarial se mide por la capacidad de sostener a las personas cuando las circunstancias son más difíciles.
El propósito permitió resistir cuando todo parecía detenerse
Para Cecilia Jáuregui, líder de Innovaplast, la crisis representó mucho más que una interrupción de la producción. Operar desde Senkata significó vivir de cerca el impacto de una ciudad paralizada. Como recuerda, «operar desde Senkata nos puso en el epicentro de un dolor profundo», mientras «ver la planta en silencio durante más de 50 días fue un golpe desgarrador al corazón de nuestro propósito». Sin embargo, el mayor dolor no estuvo únicamente en detener la actividad industrial, sino en no poder adquirir de manera continua el material reciclable de quienes dependen de esa actividad para vivir. «Sentir que no podíamos comprarles su material de forma continua, sabiendo que de eso depende el pan de sus familias, nos quebró el alma», afirma. Aun así, la empresa decidió asumir el costo de proteger a su equipo y mantener sus compromisos, convencida de que la resiliencia comienza honrando a las personas.
La crisis redefinió la organización y fortaleció su capacidad de innovar
Lejos de inmovilizar a Innovaplast, el contexto adverso impulsó una profunda transformación interna. La organización aprovechó el momento para fortalecer su cultura, instalar dormitorios dentro de la planta, acelerar la transición hacia la electromovilidad y crear mayores reservas estratégicas.
Cecilia Jáuregui resume esa experiencia con una reflexión que define el espíritu de la empresa: «la crisis no te define; te redefine». Ese proceso permitió redescubrir su esencia porque, como sostiene, «el mayor aprendizaje fue el reencuentro con nuestra esencia», mientras que «nos reorganizamos, reescribimos los caminos y salimos con la certeza de que nuestro motor interno es indestructible». La innovación dejó de ser únicamente tecnológica para convertirse en una decisión de liderazgo.
«Sentir que no podíamos comprarles su material de forma continua, sabiendo que de eso depende el pan de sus familias, nos quebró el alma.»
La reactivación comienza fortaleciendo el tejido humano de la economía
Desde la visión de Innovaplast, la recuperación económica no puede reducirse a indicadores financieros. Cecilia Jáuregui considera que «la reactivación de La Paz no se logrará desde la queja o la espera pasiva, sino desde la empatía y la acción comunitaria», razón por la cual garantizar que las industrias operen con normalidad constituye una condición indispensable para proteger el empleo formal.
Sin embargo, la empresa propone una mirada más amplia: «la verdadera reactivación económica debe ser humana». Bajo esa filosofía, ha fortalecido alianzas con embajadas, hospitales, universidades y colegios, convencida de que «cada alianza para recolectar residuos no es solo un acuerdo ambiental; es un pacto de fe que genera empleo verde», demostrando que la sostenibilidad también puede convertirse en un motor para reconstruir la economía.
Invertir en La Paz significa invertir en las personas
Después de más de una década de trabajo, Innovaplast mantiene intacta su confianza en el potencial del departamento. Para Cecilia Jáuregui, «apostamos por La Paz porque aquí aprendimos a resistir», una convicción que hoy impulsa una nueva etapa de crecimiento centrada en las recicladoras de base.
La consolidación de la alianza con la Fundación Huella Verde busca otorgar mayor visibilidad y mejores oportunidades a quienes sostienen la cadena de reciclaje. «Ellas nos han entregado su confianza durante más de una década; son nuestra materia prima, nuestro motor y nuestro latido», afirma. Por ello, la empresa sostiene que «invertir en La Paz es, hoy más que nunca, proteger su presente y sembrar un futuro donde nadie se quede atrás», reafirmando que el desarrollo económico solo tiene sentido cuando genera inclusión.

El verdadero legado empresarial consiste en transformar vidas
Innovaplast entiende que el crecimiento empresarial debe medirse por el impacto que deja en la sociedad. Bajo esa premisa, Cecilia Jáuregui sostiene que «el éxito económico no vale nada si no transforma vidas», porque el verdadero propósito de la organización consiste en devolver dignidad mientras protege el medio ambiente. Esa visión inspira iniciativas como «Embajadores de Sostenibilidad», una convocatoria dirigida a empresas comprometidas con una responsabilidad social activa. Como expresa la ejecutiva, «no les pedimos caridad; les proponemos una co-inversión de valores», convencida de que «la responsabilidad social es la herramienta más poderosa para levantar a un país que se niega a rendirse».
Innovaplast demuestra que la sostenibilidad no es únicamente una estrategia ambiental; es una forma de construir empresa, fortalecer comunidades y generar oportunidades donde otros solo ven dificultades. Su historia confirma que reconstruir La Paz también significa apostar por un modelo de desarrollo que dignifique el trabajo, impulse la economía circular y convierta la innovación en bienestar colectivo. Cuando una empresa protege a las personas, cuida el planeta e invierte en el futuro, deja de ser únicamente un actor económico para convertirse en un agente de transformación social.
«La crisis no te define; te redefine. Nos reorganizamos, reescribimos los caminos y salimos con la certeza de que nuestro motor interno es indestructible.»
REFLEXION:
«La Paz nació de la insurgencia y se reconstruye desde la resiliencia. Hoy, nuestras recicladoras de base y las manos trabajadoras de El Alto y la hoyada nos recuerdan que el verdadero grito de libertad se escribe produciendo con el alma, sanando nuestra tierra y transformando el dolor con ñeque.»
