Bolivia apuesta por la Amazonía con una inversión de US$18,7 millones para conservación y desarrollo sostenible

La Amazonía boliviana vuelve a ocupar un lugar estratégico dentro de la agenda de desarrollo del país. El Gobierno de Bolivia, en coordinación con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y con financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), puso en marcha un programa que movilizará más de US$18,7 millones durante siete años para fortalecer la protección de uno de los ecosistemas más importantes de Sudamérica.
La iniciativa, denominada “Salvaguardando los sistemas de vida de la selva amazónica de Bolivia”, tendrá alcance en más de 25 municipios de los departamentos de La Paz, Beni, Pando y Santa Cruz, beneficiando directamente a más de 400.000 personas. Su ejecución se extenderá hasta 2032 y abarcará 18 áreas protegidas subnacionales y 20 Territorios Indígena Originario Campesinos (TIOC).
“La Amazonía ya no es solo un desafío ambiental; se ha convertido en un activo económico y climático de relevancia global.”
La Amazonía entra en la agenda económica
Más allá del componente ambiental, el proyecto refleja una tendencia creciente en América Latina: la incorporación de la conservación de ecosistemas dentro de las estrategias de desarrollo económico.
La Amazonía boliviana cumple funciones críticas para la economía nacional y regional. Además de albergar una extraordinaria biodiversidad, regula recursos hídricos fundamentales para la agricultura, contribuye a la captura de carbono y sostiene actividades productivas de miles de familias rurales e indígenas.
Diversos estudios del Banco Mundial, la CEPAL y organismos ambientales coinciden en que la degradación de los bosques genera costos económicos crecientes asociados a pérdida de productividad agrícola, reducción de recursos hídricos y mayor vulnerabilidad frente a eventos climáticos extremos.
En ese contexto, la inversión ambiental comienza a ser entendida no solo como una medida de conservación, sino también como una estrategia de resiliencia económica.
“El programa beneficiará a más de 400.000 personas en cuatro departamentos amazónicos de Bolivia.”
Un modelo que busca ir más allá de la cooperación internacional
Uno de los elementos más relevantes del programa es la incorporación de mecanismos financieros orientados a sostener las acciones de conservación una vez concluido el financiamiento internacional.
Este enfoque responde a una preocupación recurrente en los proyectos ambientales de la región: la dependencia de fondos externos y la dificultad para mantener resultados de largo plazo cuando concluyen los programas de cooperación.
El proyecto contempla fortalecer sistemas de gobernanza territorial, impulsar actividades productivas sostenibles y mejorar la generación de información técnica para la toma de decisiones. La intención es construir capacidades institucionales permanentes en una región donde la presión sobre los bosques continúa creciendo por expansión agrícola, extracción de recursos y cambio de uso del suelo.
“Más de US$18,7 millones serán destinados a proteger uno de los ecosistemas más estratégicos de Sudamérica.”
Un compromiso alineado con las tendencias globales
La iniciativa también se inserta dentro de un contexto internacional donde la Amazonía se ha convertido en uno de los principales focos de atención de organismos multilaterales, fondos climáticos e inversionistas vinculados a criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG).
Con este programa, Bolivia avanza en compromisos asociados al Acuerdo de París y al Convenio sobre la Diversidad Biológica, mientras intenta posicionar la conservación como un componente integrado al desarrollo territorial.
En una región donde los desafíos ambientales y económicos suelen presentarse como objetivos contrapuestos, el proyecto apuesta por una lógica diferente: utilizar la protección de los bosques como una plataforma para generar sostenibilidad económica, fortalecer comunidades locales y reducir riesgos futuros asociados al deterioro ambiental.
