El uso masivo de la nube en Latinoamérica: confianza digital sin protección suficiente

La nube se ha convertido en una de las herramientas más utilizadas en América Latina para almacenar y respaldar información personal. Cada vez más personas confían en estos servicios para guardar fotos, documentos, contactos y conversaciones, valorando la comodidad de poder acceder a sus archivos desde cualquier dispositivo. Sin embargo, este crecimiento acelerado ha dejado al descubierto un problema importante: muchos usuarios desconocen cómo proteger su información de forma adecuada.
Un estudio de Kaspersky muestra que tres de cada cuatro latinoamericanos recurre a la nube para guardar datos de sus dispositivos móviles. La accesibilidad y la posibilidad de recuperar archivos en caso de pérdida explican por qué se ha vuelto tan popular. Pero el mismo informe revela una situación preocupante: el 21 % de los encuestados no protege su información porque no sabe cómo hacerlo, mientras que un 22 % ni siquiera estaba al tanto de que era necesario.
Esa falta de conocimiento abre la puerta a ciberamenazas como el robo de contraseñas, correos fraudulentos o ataques que aprovechan vulnerabilidades en los equipos. El riesgo se intensifica porque muchos usuarios tienden a almacenar información sensible, e incluso un 29 % reconoció que guardaría material íntimo en la nube, confiando únicamente en una contraseña como medida de seguridad.
“Casi un tercio de los usuarios admite que almacenaría fotos íntimas confiando solo en una contraseña.”
El problema no es la nube en sí, que suele contar con cifrado y sistemas de protección avanzados, sino la forma en que se utiliza. La ausencia de hábitos básicos de ciberseguridad convierte un servicio confiable en un punto débil. Medidas simples como crear contraseñas únicas y robustas, activar la autenticación en dos pasos o mantener los dispositivos actualizados pueden reducir de forma significativa la exposición a amenazas.
La expansión de la nube en la región es, sin duda, un reflejo del avance digital. Pero lo que realmente falta no es la adopción de la tecnología, sino la educación digital que permita a los usuarios aprovecharla sin riesgos. Confiar en la nube es válido, siempre que la confianza vaya acompañada de responsabilidad. Solo así este recurso podrá ser un aliado en la protección de datos personales y no un peligro oculto para la privacidad.