Guerra con Irán amenaza el crecimiento mundial previsto

La economía mundial vuelve a enfrentar un escenario que parecía reservado para los momentos más críticos de la última década. La combinación de tensiones geopolíticas, presiones inflacionarias y riesgos sobre el suministro energético ha llevado a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) a advertir que el crecimiento global podría acercarse a niveles observados durante la pandemia del covid-19 si la guerra con Irán se prolonga.
Más allá del impacto inmediato del conflicto, la preocupación central radica en la vulnerabilidad de las cadenas globales de suministro energético. El estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los puntos estratégicos más sensibles para el comercio internacional de petróleo y gas. Cualquier interrupción prolongada en esa ruta repercute directamente en los costos de producción, transporte y consumo a escala global.
“La OCDE estima que el crecimiento mundial podría desacelerarse al 2,1% en 2026 y al 1,8% en 2027 si persisten las interrupciones energéticas en Oriente Medio.”
En su escenario más adverso, la OCDE calcula que la expansión económica mundial podría reducirse al 2,1% en 2026 y al 1,8% en 2027. Se trata de cifras excepcionalmente bajas para una economía global que aún intenta consolidar su recuperación después de varios años marcados por shocks consecutivos. El organismo advierte que algunos países podrían incluso ingresar en recesión si las perturbaciones persisten.
Las economías más expuestas serían aquellas con alta dependencia de las importaciones energéticas y menor capacidad fiscal para absorber aumentos de costos. Al mismo tiempo, los mercados emergentes enfrentan un doble desafío: mayores presiones inflacionarias y condiciones financieras más restrictivas derivadas de la incertidumbre global.
El deterioro de las perspectivas no se limita al crecimiento. La OCDE identifica riesgos adicionales asociados al encarecimiento de fertilizantes, combustibles y transporte, factores que pueden trasladarse rápidamente a los precios de alimentos y bienes de consumo. Para las empresas, esto implica operar en un entorno donde la planificación financiera y la gestión de costos vuelven a ocupar un lugar central en la estrategia corporativa.
“Estas tasas de expansión serían comparables a las observadas durante grandes crisis globales como la pandemia de covid-19 y la crisis financiera internacional.”
El mensaje del organismo también refleja un cambio de percepción sobre la naturaleza de los riesgos económicos actuales. Durante los últimos años, la atención estuvo concentrada en la recuperación pospandemia y en los ajustes monetarios para contener la inflación. Ahora, la geopolítica vuelve a emerger como un factor determinante para el desempeño económico global.
La magnitud del impacto dependerá de la duración del conflicto y de la capacidad de los mercados energéticos para estabilizarse. Sin embargo, las advertencias de la OCDE sugieren que el escenario económico internacional ha entrado en una nueva fase donde la seguridad energética y la estabilidad geopolítica vuelven a ser variables críticas para el crecimiento, la inversión y la competitividad empresarial.
