La genética deja de ser exclusiva: tecnología brasileña busca transformar la rentabilidad ganadera en América Latina

Durante décadas, el mejoramiento genético fue considerado una herramienta reservada para criadores de élite y cabañas especializadas. Sin embargo, un programa desarrollado por la Universidad de São Paulo (USP) busca modificar esa lógica al trasladar la genética de precisión hacia la ganadería comercial, un segmento que concentra la mayor parte de la producción bovina en América Latina.
La iniciativa, denominada Genética y Mejoramiento Animal (GMA), comenzó un proceso de expansión en Colombia a través de una alianza con la Fundación Universitaria Agraria de Colombia (Uniagraria), con el objetivo de incorporar productores comerciales a un sistema de evaluación genética basado en datos productivos y reproductivos.
El programa ya reúne a más de 100 criadores distribuidos en ocho países de la región —Brasil, México, Guatemala, Honduras, Venezuela, Colombia, Bolivia y Paraguay— y se enfoca principalmente en sistemas ganaderos tropicales donde predominan las razas cebuinas y los cruzamientos adaptados a climas cálidos.
La rentabilidad entra al centro de la discusión genética
El crecimiento de la demanda mundial de proteínas animales está obligando a la ganadería a producir más con menos recursos. En este escenario, la genética aparece cada vez más como un factor económico antes que exclusivamente zootécnico.
Según estimaciones del propio programa, una mejora genética adecuada puede incrementar la rentabilidad de un sistema de cría entre 70 y 80 dólares por cada animal destetado, principalmente por el aumento en el peso de los terneros y una mayor eficiencia reproductiva de las vacas.
“El verdadero valor no está solo en los animales, sino en los datos que los productores ya tienen y que aún no están transformando en decisiones económicas.”
El coordinador del programa, Fernando Baldi, profesor de la Universidad de São Paulo, sostiene que la mayor oportunidad no se encuentra necesariamente en los criadores de genética, sino en los productores comerciales que generan el volumen principal de carne y leche en la región.
La propuesta consiste en aprovechar información que muchos ganaderos ya registran en sus fincas, como genealogías, pesos, nacimientos y datos reproductivos, para transformarla en decisiones económicas más precisas mediante evaluaciones genéticas.
Datos que ya existen, pero que no generan valor
Uno de los principales desafíos identificados por el programa es que una parte importante de la información productiva recopilada por los productores termina subutilizada.
En numerosos establecimientos ganaderos existen registros históricos almacenados en softwares de gestión o cuadernos técnicos que rara vez son analizados bajo criterios genéticos capaces de traducirse en mejoras concretas de productividad.
“Una vaca con mejor perfil genético puede destetar terneros hasta 30 kilos más pesados cada año, una diferencia que se multiplica en todo el sistema productivo.”
(DEP), indicadores utilizados internacionalmente para estimar el potencial productivo que un animal transmitirá a su descendencia.
La herramienta permite definir con mayor precisión qué reproductores conservar dentro del hato, cuáles comercializar y cómo orientar los cruzamientos para acelerar el progreso genético.
Una tendencia que gana espacio en América Latina
La expansión del uso de genética aplicada coincide con una transformación más amplia del sector pecuario regional.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el crecimiento sostenible de la ganadería latinoamericana dependerá cada vez más de la incorporación de tecnología, gestión de datos y eficiencia biológica, especialmente en contextos donde la expansión territorial es limitada.
En países con fuerte presencia de sistemas tropicales, como Brasil, Colombia, Bolivia y Paraguay, el mejoramiento genético se ha convertido en una de las principales herramientas para elevar productividad sin incrementar significativamente los costos de producción.
“La genética está dejando de ser una ventaja exclusiva de los grandes criadores para convertirse en una herramienta de rentabilidad para la ganadería comercial.”
La posibilidad de aplicar estas tecnologías a animales cruzados —una práctica habitual en las explotaciones tropicales— amplía aún más el alcance potencial del programa dentro de la región.
Colombia busca ampliar la participación de productores
La alianza con Uniagraria pretende acelerar la incorporación de productores colombianos, particularmente en regiones de trópico bajo como la Costa Caribe, Magdalena Medio y los Llanos Orientales.
Actualmente existen cinco criadores vinculados al programa, aunque los promotores consideran que el universo potencial es considerablemente mayor debido a que gran parte de los requisitos técnicos ya están presentes en las explotaciones organizadas.
Los productores interesados únicamente necesitan contar con identificación individual de animales, registros básicos de nacimiento, controles de peso y manejo reproductivo, además de infraestructura mínima para pesaje y manejo del ganado.
Más allá de la genética, la iniciativa refleja una tendencia creciente dentro de la agroindustria latinoamericana: convertir los datos productivos en activos económicos capaces de mejorar la competitividad de los sistemas ganaderos.
