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La transformación digital obliga a Recursos Humanos a desarrollar nuevas capacidades

La transformación de Recursos Humanos ya no pasa únicamente por incorporar nuevas herramientas digitales. El cambio más profundo está en las capacidades que necesitan los profesionales para interpretar datos, utilizar tecnología, tomar decisiones y acompañar a las organizaciones en procesos de transformación. AIHR identifica precisamente este desplazamiento: la inteligencia artificial está automatizando parte del trabajo transaccional mientras aumenta la importancia del criterio humano, el análisis y la comprensión del negocio.

El fenómeno forma parte de una transformación más amplia del mercado laboral. El World Economic Forum, en su Future of Jobs Report 2025, estima que el 39% de las habilidades actuales de los trabajadores cambiará o quedará obsoleto entre 2025 y 2030. El mismo informe sitúa el pensamiento analítico como la principal habilidad básica para los empleadores, mientras que IA y big data aparecen entre las capacidades de crecimiento más rápido.

En este escenario, Recursos Humanos enfrenta una doble exigencia: comprender mejor la tecnología y, al mismo tiempo, reforzar capacidades que no pueden reducirse a la automatización. Comunicación, pensamiento estratégico, análisis de datos, alfabetización tecnológica, liderazgo, empatía y capacidad de adaptación aparecen como componentes de un perfil profesional cada vez más transversal. AIHR identifica entre las capacidades prioritarias la experiencia funcional en RR. HH., el conocimiento del negocio, la alfabetización de datos, la fluidez digital, la fluidez en IA y la capacidad para gestionar transformaciones.

El dominio tecnológico no implica únicamente aprender a utilizar herramientas de inteligencia artificial. También requiere comprender cómo funcionan los sistemas que sostienen procesos como selección, administración, desempeño y planificación de la fuerza laboral. En su análisis de más de 162.000 ofertas de empleo correspondientes a 54 roles de RR. HH., AIHR encontró que la IA está modificando el contenido de los puestos más que eliminando de manera generalizada las funciones de Recursos Humanos.

Uno de cada cuatro trabajadores en el mundo desempeña una ocupación con cierto grado de exposición a la IAGen.

La analítica adquiere especial importancia en este proceso. Rotación, ausentismo, desempeño, compromiso y otras métricas pueden convertirse en información útil para la toma de decisiones cuando los profesionales cuentan con las capacidades necesarias para interpretarlas. AIHR señala que la alfabetización de datos y el criterio analítico forman parte de las competencias que RR. HH. necesita desarrollar para conectar información de personas con decisiones empresariales.

La dimensión estratégica también gana peso. Comprender cómo una organización genera valor permite que las decisiones sobre talento estén vinculadas con las prioridades del negocio. AIHR señala que la planificación estratégica de la fuerza laboral ha ganado relevancia entre las prioridades de los líderes de RR. HH., reflejando un desplazamiento desde una función predominantemente operativa hacia una participación mayor en las decisiones organizacionales.

El avance tecnológico tampoco elimina la importancia de las habilidades interpersonales. El informe del World Economic Forum identifica entre las capacidades relevantes la resiliencia, flexibilidad y agilidad; liderazgo e influencia social; pensamiento creativo; empatía y escucha activa; curiosidad y aprendizaje permanente; y gestión del talento.

El 39% de las habilidades actuales cambiará o quedará obsoleto hacia 2030.

Esto ayuda a explicar por qué comunicación, coaching, escucha activa, resolución de conflictos y liderazgo continúan formando parte del perfil profesional de RR. HH. La automatización puede asumir determinadas tareas, pero las decisiones relacionadas con personas requieren contexto, interacción y capacidad para gestionar situaciones que no siempre pueden resolverse mediante reglas predeterminadas.

La diversidad y sensibilidad cultural también adquieren importancia en organizaciones con equipos cada vez más heterogéneos. En este ámbito, RR. HH. debe adaptar políticas, comunicaciones y prácticas a diferentes perfiles y contextos, manteniendo criterios de inclusión y respeto. Estas capacidades complementan el dominio tecnológico en lugar de competir con él.

La discusión sobre el futuro de Recursos Humanos, por tanto, no se reduce a determinar qué herramientas de IA utilizar. El desafío consiste en construir perfiles capaces de combinar conocimiento funcional, pensamiento estratégico, datos, tecnología y capacidades humanas.

La investigación de AIHR sobre capacidades de RR. HH. refuerza esta brecha: su estudio con 961 equipos y 13.665 profesionales identifica agilidad digital, alfabetización de datos y conocimiento empresarial entre las capacidades que presentan mayores dificultades de desarrollo.

Para 2026, esta combinación resulta especialmente relevante. El profesional de RR. HH. necesita comprender el funcionamiento de las nuevas tecnologías, pero también saber cuándo utilizarlas, interpretar sus resultados y mantener criterios de responsabilidad y juicio humano. AIHR plantea precisamente la fluidez en IA como una competencia que combina comprensión tecnológica con capacidades como empatía, comunicación y criterio ético.

Las 12 habilidades planteadas comunicación, pensamiento estratégico, dominio digital, análisis de datos, experiencia del empleado, adaptación, coaching, sensibilidad cultural, empatía, gestión de prioridades, creatividad y liderazgo pueden entenderse como distintas dimensiones de un mismo cambio: RR. HH. necesita ampliar su capacidad de intervención mientras la tecnología transforma sus procesos.

El escenario no apunta simplemente a sustituir tareas humanas por sistemas automatizados. Los datos disponibles muestran una combinación de automatización, transformación de roles y aumento de la demanda por capacidades tecnológicas, analíticas y humanas. El WEF, además, proyecta que la IA y los datos estarán entre las habilidades de crecimiento más rápido durante los próximos años, junto con capacidades como pensamiento creativo, resiliencia y aprendizaje continuo.

AIHR identifica brechas en agilidad digital, alfabetización de datos y conocimiento empresarial.

La consecuencia para las organizaciones es concreta: desarrollar talento en RR. HH. requiere ir más allá de la capacitación tradicional. La evolución apunta hacia profesionales capaces de conectar personas, datos, tecnología y estrategia empresarial. En ese nuevo escenario, la ventaja no dependerá únicamente de saber utilizar IA, sino de saber convertirla en una herramienta para tomar mejores decisiones sobre el trabajo y las personas.

La Inteligencia Artificial está modificando la forma en que las empresas gestionan personas y está elevando las habilidades que necesitarán los profesionales de Recursos Humanos. El cambio no implica necesariamente la desaparición de empleos, sino una transformación de tareas y funciones que exigirá mayor preparación digital y capacidad de adaptación.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que uno de cada cuatro trabajadores en el mundo está en una ocupación con algún nivel de exposición a la IA generativa. Sin embargo, la mayoría de estos empleos tendría mayores posibilidades de transformación que de sustitución completa, debido a que muchas tareas todavía requieren criterio, comunicación y capacidades humanas.

Para Bolivia, el desafío está relacionado con la velocidad con la que empresas y trabajadores puedan incorporar estas nuevas herramientas. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) identificó, a partir del análisis de más de 6,2 millones de vacantes digitales en América Latina entre 2022 y 2025, un crecimiento de la demanda por competencias digitales y tecnológicas, mientras las vacantes relacionadas con IA aumentaron con rapidez durante 2025.

En este escenario, Recursos Humanos tendrá que combinar conocimientos tecnológicos con habilidades como comunicación, análisis de datos, pensamiento estratégico, liderazgo, empatía y resolución de conflictos. La alfabetización en IA también comienza a adquirir un papel central para comprender y utilizar estas herramientas de manera adecuada.

El impacto sobre los trabajadores bolivianos dependerá de factores como el acceso a capacitación, la infraestructura digital y la capacidad de las empresas para reorganizar sus procesos. La OIT advierte que las economías en desarrollo pueden enfrentar primero las dificultades de adaptación antes de obtener plenamente los beneficios de productividad asociados con la IA.

Más que anticipar una eliminación masiva de empleos, el escenario apunta a una transformación progresiva del trabajo. Para Bolivia, el reto será preparar a trabajadores y empresas para que las nuevas tecnologías complementen sus capacidades y no amplíen las brechas existentes.

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