Meg Whitman DIRECTORA EJECUTIVA DE “Quibi”

Margaret Cushing Whitman nacida en Cold Spring Harbor un 4 de agosto de 1956, es una empresaria, alta ejecutiva, activista política, filántropa y diplomática estadounidense. Si hay algo que nos continúa sorprendiendo del mundo de los negocios es que cada vez que escudriñamos, encontramos personajes que salen de lo común y que son muy interesantes para el análisis, tal es el caso de Meg Whitman.

Meg Whitman es una ejecutiva corporativa y empresaria estadounidense que ha ocupado varios cargos de envergadura en compañías muy importantes del ámbito tecnológico, como eBay y Hewlett Packard. En la actualidad es toda una referencia en el ámbito de las relaciones empresariales de Silicon Valley y también ha incursionado en el mundo de la política, por eso, podemos decir que es una inspiración para aquellas mujeres a las que les interesan los negocios, un grupo al que nos gusta tener muy presente en Tentulogo.

Conozcamos un poco más de ella a continuación:

UNA MUJER TRABAJADORA

La cultura de trabajo estadounidense es una de las más agotadoras del mundo; pareciera que en ese país, quienes quieren tener unos buenos estándares de vida, tienen que trabajar desde que se levantan en la mañana hasta que se acuestan por las noches, y eso es algo que Meg tenía muy en claro.

Después de Harvard, se mudó a Cincinnati donde consiguió un trabajo como gerente de marca en la multinacional de bienes de consumo Procter & Gamble. Allí, ella se hizo una pequeña pero marcada reputación en el mundo del marketing, y además conoció y trabajó con quien sería el futuro CEO de Microsoft, Steve Ballmer.

QUE PODEMOS APRENDER DE MEG WHITMAN

En primer lugar, la capacidad de observación. Siendo una conservadora en prácticamente todo lo que supone su vida personal, Meg pudiera perfectamente pasar por una persona enchapada a la antigua, pero lejos de eso, lo cierto es que es un gran referente de innovación y se debe a que es buena observadora.

Una persona puede tener unos determinados principios de vida; sin embargo, lo más importante es saber entender y moverse por los mismos caminos por los que va el mundo.

En segundo lugar, su capacidad para confiar es admirable. Muchas veces, al convivir tanto tiempo en el mundo de los negocios uno desarrolla una personalidad un poco renuente, cuestionadora hasta de la más mínima cosa, pero si bien hay que ser perspicaces para no dejarse timar, exagerar en eso nos puede llevar a tener muchas tensiones.

De hecho, el valor de la confianza es quizás el pilar fundamental de una buena compañía, pues todo se cimienta en el trabajo de muchas piezas, y aprender de igual forma a valorar el potencial que tenemos nosotros mismos.

Pero sobre todas las cosas, la diligencia y el esfuerzo. Lejos de ser un vicio, el trabajo duro es una virtud, ha sido la virtud más importante de los más grandes, entre ellos Meg, y si bien a veces esto puede parecer pesado, nadie se imagina la cantidad de personas que tienen grandes ideas y que pretenden perseguirlas recostados desde el sillón de su salón con un cubo de galletas a cuestas. Las ideas no se desarrollan por sí solas.

Para nosotros, Meg Whitman fue un descubrimiento, pues si bien admiramos a los grandes empresarios del pasado y sus contribuciones a la economía mundial, no solemos identificarnos con ese tipo de empresario que es rancio o anticuado. Pero el habernos empapado de la historia de Meg ha supuesto que veamos con otros ojos a estos conservadores.

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