Mercosur y UE firman el mayor acuerdo de libre comercio del mundo: por qué genera tanta polémica

El Mercosur y la Unión Europea firmaron el acuerdo que da origen a la mayor zona de libre comercio del planeta, culminando casi un cuarto de siglo de negociaciones. La ceremonia tuvo lugar en un espacio simbólico: el teatro del Banco Central de Paraguay donde nació el Mercosur en 1991.
Para líderes como Javier Milei, Lula Da Silva y Ursula von der Leyen, el pacto representa un triunfo del multilateralismo y de la apertura económica, al crear un mercado integrado de 720 millones de consumidores.
Qué incluye el acuerdo comercial
El texto establece:
No solo redefine flujos comerciales, sino que toca intereses productivos, estándares ambientales, equilibrios políticos internos y el posicionamiento estratégico de ambos bloques en el tablero global.
- Eliminación del 90% de los aranceles en un periodo de hasta 15 años.
- Apertura del mercado europeo a productos agropecuarios del Mercosur.
- Acceso preferencial de la UE para vender automóviles, maquinaria, fármacos, textiles y bienes industriales en Sudamérica.
- Reducción de aranceles que hoy alcanzan hasta el 35% en el caso de los vehículos.
Para la UE, el ahorro en aranceles podría rondar los US$ 4.600 millones anuales una vez implementado plenamente.
El foco del conflicto: el agro europeo
La mayor oposición proviene de agricultores y ganaderos de Francia, Polonia, Irlanda, Hungría y Austria, que temen una “competencia desleal” por tres razones clave:
- Costos de producción más bajos en Sudamérica.
- Normas sanitarias y ambientales menos estrictas que en la UE.
- Riesgo político interno, ya que el sector rural tiene fuerte peso electoral.
Las diferencias en estándares de bienestar animal, uso de pesticidas y trazabilidad generan preocupación tanto en productores como en consumidores europeos. Las protestas previas a la firma reflejan que el conflicto no es solo económico, sino también social y político.
Ganadores y perdedores dentro de Europa
El impacto del acuerdo no será homogéneo:
- Beneficiados: industria automotriz, química, farmacéutica y de maquinaria (Alemania es uno de los principales impulsores).
- Perjudicados: sectores agrícolas y ganaderos (Francia es uno de los países más reticentes).
Esto explica por qué algunos gobiernos apoyan con entusiasmo el pacto, mientras otros lo hacen con reservas.
Más que comercio: una jugada geopolítica
Para muchos analistas, el valor estratégico del acuerdo supera al económico. La UE busca:
- Reducir su dependencia de China.
- Asegurar acceso a minerales críticos (litio, grafito, níquel) clave para la transición energética y la industria de defensa.
- Fortalecer su influencia en Sudamérica frente al avance chino.
El pacto representa un triunfo del multilateralismo y de la apertura económica, al crear un mercado integrado de 720 millones de consumidores.
Los países del Mercosur concentran reservas relevantes de estos recursos, lo que convierte al acuerdo en una pieza central de la estrategia geopolítica europea.
Un acuerdo con costos y beneficios inevitables
El pacto Mercosur–UE simboliza una apuesta por la integración en un contexto global cada vez más proteccionista. Implica aceptar que habrá sectores ganadores y perdedores, tanto en Europa como en Sudamérica.
Por eso es tan polémico: no solo redefine flujos comerciales, sino que toca intereses productivos, estándares ambientales, equilibrios políticos internos y el posicionamiento estratégico de ambos bloques en el tablero global.
