Meta acelera su giro hacia la IA mientras recorta miles de empleos

Meta volvió a sacudir a la industria tecnológica. La compañía de Mark Zuckerberg inició una nueva ola global de despidos que afectará a cerca de 8.000 trabajadores, en medio de una reorganización interna diseñada para concentrar recursos, talento e infraestructura alrededor de la inteligencia artificial.
Las notificaciones comenzaron a enviarse desde Asia durante la madrugada del miércoles y continuarán en Europa y Estados Unidos, según documentos internos citados por Bloomberg. La reestructuración impactará principalmente a equipos de ingeniería y producto, mientras la empresa impulsa nuevas unidades especializadas en agentes de IA, automatización y desarrollo de plataformas inteligentes.
La decisión marca una nueva etapa dentro de Meta: menos estructura corporativa tradicional y más equipos pequeños, rápidos y enfocados en construir herramientas de inteligencia artificial capaces de integrarse en prácticamente todas las áreas del negocio. Apenas días antes de los despidos, la compañía ya había reasignado a unos 7.000 empleados hacia divisiones vinculadas directamente con IA.
“La apuesta total de Meta en IA podría superar US$145.000 millones.”
El movimiento ocurre mientras Meta intensifica una de las apuestas tecnológicas más agresivas de Silicon Valley. Solo este año, la empresa destinará más de US$100.000 millones en infraestructura y desarrollo de inteligencia artificial, una cifra que podría escalar hasta US$145.000 millones en gasto de capital, según estimaciones citadas por analistas de Wall Street.
La presión no proviene únicamente de la innovación. La carrera por dominar la IA generativa ha redefinido el equilibrio de poder entre gigantes tecnológicos. OpenAI, Google y Microsoft aceleraron la competencia por modelos más avanzados, asistentes autónomos y automatización empresarial, obligando a Meta a reorganizarse a una velocidad mucho mayor que en ciclos tecnológicos anteriores.
Sin embargo, la transición también comienza a mostrar costos internos. Trabajadores de la empresa expresaron preocupación por el uso de sistemas de monitoreo diseñados para entrenar modelos de IA, incluyendo herramientas capaces de recopilar datos sobre actividad digital, pulsaciones de teclado y comportamiento operativo. Más de mil empleados habrían firmado peticiones internas cuestionando estas prácticas.
“Meta ya reorganizó a 7.000 trabajadores hacia divisiones vinculadas a IA.”
Mientras tanto, entre inversionistas empieza a crecer otra duda: cuánto tiempo podrá sostenerse este nivel de gasto sin resultados financieros inmediatos. Aunque Meta argumenta que los recortes ayudarán a compensar parte de la inversión, estimaciones de Evercore calculan que los despidos generarían ahorros cercanos a US$3.000 millones, una cifra pequeña frente a la magnitud de su apuesta por inteligencia artificial.
Lo que está ocurriendo dentro de Meta ya no parece una simple reorganización laboral. Es una señal de cómo las grandes tecnológicas empiezan a rediseñar su estructura completa alrededor de la IA, incluso si eso implica reducir plantillas, automatizar funciones y modificar radicalmente la relación entre empleados, productividad y tecnología.
