¿Qué es la inversión social?

La inversión social se trata de invertir en las personas. Son políticas diseñadas para fortalecer las habilidades y capacidades de las personas y ayudarlas a participar plenamente en el empleo y la vida social. Las áreas clave incluyen, por ejemplo:

  • Protección social.
  • Educación.
  • Salud.
  • Vivienda y servicios comunitarios.
  • Actividades recreativas, de cultura o religión.
  • Protección del medio ambiente.

Este tipo de inversión es reembolsable, a menudo con intereses. Las organizaciones benéficas y las empresas sociales pueden generar un excedente a través de actividades comerciales, contratos para la prestación de servicios públicos, subvenciones y donaciones, o una combinación de algunos o todos ellos. Este excedente se utiliza luego para reembolsar a los inversores.

La inversión social no es adecuada para todos y debe considerarse junto con otras opciones. Es importante analizar la variedad de opciones financieras disponibles para la organización benéfica o empresa social antes de tomar una decisión.

Las organizaciones benéficas y las empresas sociales pueden generar un excedente a través de actividades comerciales, contratos para la prestación de servicios públicos, subvenciones y donaciones, o por medio de una combinación de todos ellos; luego, este excedente es utilizado para reembolsar a los inversores.

Contexto sobre la inversión social

Para comprender mejor qué es la inversión social es necesario comprender que la globalización ha generado que el progreso de la humanidad sea cada vez más rápido.

Factores como el crecimiento de la industria en todos los sectores alrededor del mundo o el acceso a un mayor flujo de información, han propiciado que surjan nuevos actores en el mercado y exista un incremento en la formación académica, lo cual favorece al aumento de la oferta laboral, que, a su vez, beneficia la calidad de vida.

Sin embargo, este progreso no ha sido equitativo para todos, gran parte de la población todavía vive en condiciones de pobreza, lo cual genera otros problemas sociales como no tener acceso a alimentación y educación de calidad, a servicios esenciales como el de salud o el agua, así como a una digna fuente de ingresos, entre otros.

Sector privado socialmente responsable

En los últimos años, muchas empresas se han comprometido a cooperar con la solución de distintas cuestiones sociales, realizando un gran esfuerzo por alinear sus actividades de negocio con las necesidades de las comunidades de los lugares donde operan, creando una serie de beneficios para el desarrollo social, así como para el rendimiento económico de las organizaciones.

Las compañías pueden ayudar a la comunidad de distintas maneras, ya sea con la creación de empleos, con el apoyo a políticas públicas o con el financiamiento de proyectos y organizaciones civiles; es en este último punto en donde surge el concepto de inversión social.

Anteriormente las contribuciones de este tipo se hacían desde un enfoque filantrópico. Las empresas, por medio de una ayuda financiera, buscaban generar un impacto social positivo sin que este tuviera alguna relación con su negocio.

Este enfoque no era rentable ni sostenible para las empresas, por lo que en la última década se replantearon este tipo de aportaciones desde un punto de vista sistémico, teniendo como base el desarrollo sostenible integral, en respuesta a los desafíos globales.

Como consecuencia se redefinió el sentido de éxito empresarial, el cual ya no se mide únicamente por el resultado económico sino también por su impacto social y ambiental.

Tipos de inversión social

Hay que tener en cuenta que este tipo de financiamiento no es adecuado para todos y debe considerarse junto con otras opciones. Existen dos principales tipos de inversión social:

Préstamos (deuda): Se refiere a obtener cierta cantidad monetaria con la condición de ser reembolsada durante un periodo de tiempo determinado. En la mayoría de los casos este tipo de inversiones son pagadas con intereses, una tarifa que se paga al inversor por el uso de su dinero.

Acciones (capital social): En este caso, las organizaciones venden parte de sus acciones a un inversor, quien recibe una parte de las ganancias de la organización y puede opinar sobre su gestión.

Asimismo, existen otros tipos de inversión social más específicos como:

Inversión de financiación colectiva: Se obtiene a través de una plataforma en línea y no está asegurada contra un activo. En ella, un grupo de inversores individuales prestan pequeñas cantidades a la organización que luego pagará según lo acordado.

Fondos de propiedad social: La empresa recauda fondos de sus inversores para comprar una propiedad, que podrá ser alquilada por la organización.

Cuasicapital: Es similar a la inversión de capital social, pero en este caso las organizaciones no ofrecen parte de sus acciones, sin embargo, se comprometen a pagar una cantidad de dinero fija cada mes a sus inversionistas.

Fuente: Expok.

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