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Terminal de La Paz entra en parálisis por bloqueos y suspensión de rutas

La crisis vial que atraviesa Bolivia comenzó a trasladarse con mayor fuerza a uno de los principales termómetros de la actividad económica y social del país: la Terminal de Buses de La Paz. Este lunes, el recinto amaneció prácticamente vacío, sin salidas interdepartamentales y con la mayoría de empresas de transporte y agencias turísticas operando con oficinas cerradas ante la imposibilidad de garantizar viajes por carretera.

La interrupción prolongada de rutas, que ya supera las cuatro semanas en distintos puntos del país, empieza a golpear no solo al transporte de pasajeros, sino también a sectores vinculados al turismo, comercio y abastecimiento interno. Decenas de ciudadanos acudieron durante la jornada en busca de información sobre viajes suspendidos, mientras las boleterías permanecían sin atención regular y sin certezas sobre la reanudación de operaciones.

“La Terminal de Buses de La Paz inició la semana sin salidas interdepartamentales.”

La situación también se replicó en la Terminal Minasa, principal punto de conexión hacia Los Yungas, donde nuevamente quedaron suspendidas las salidas tras el retorno de bloqueos en la carretera La Paz-Yungas. El corredor humanitario habilitado entre viernes y sábado permitió temporalmente el ingreso de frutas y verduras hacia la sede de Gobierno, aunque la circulación volvió a quedar interrumpida apenas finalizó el operativo.

A la paralización logística se suma el deterioro de algunas rutas estratégicas. En tramos de la carretera La Paz-Oruro se reportó acumulación de tierra y escombros, una situación que complica aún más el tránsito vehicular y eleva la incertidumbre para el transporte pesado y de pasajeros.

“El cierre de rutas comienza a afectar abastecimiento, turismo y actividad comercial.”

Según datos de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), Bolivia inició la semana con 54 puntos de bloqueo distribuidos entre La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí y Santa Cruz. El departamento paceño concentra la mayor cantidad de interrupciones, con al menos 20 puntos afectados.

El escenario comienza a reflejar un impacto más amplio sobre la dinámica económica nacional. La interrupción de rutas no solo limita la movilidad de pasajeros, sino que también incrementa costos operativos, ralentiza cadenas de suministro y deteriora la actividad comercial vinculada al transporte terrestre, en un contexto donde distintos sectores ya advierten señales de presión sobre abastecimiento y circulación de mercancías.

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