Uber refuerza su liderazgo financiero mientras acelera su apuesta por los vehículos autónomos

Uber entra en una nueva fase de consolidación estratégica al anunciar cambios clave en su liderazgo financiero en un momento decisivo para su futuro tecnológico. El nombramiento de un nuevo director financiero no es solo un ajuste ejecutivo, sino una señal clara de hacia dónde apunta la compañía: la expansión sostenida de su ecosistema de movilidad, con los vehículos autónomos como uno de sus principales motores de crecimiento en los próximos años.
Este movimiento ocurre en un contexto favorable para la empresa, marcado por un aumento de ingresos, flujos de caja robustos y una red de alianzas tecnológicas que posicionan a Uber como uno de los actores centrales en la carrera global por la autonomía vehicular.
Balaji Krishnamurthy, quien hasta ahora se desempeñaba como vicepresidente de finanzas estratégicas y relaciones con inversores, asume la dirección financiera de Uber tras más de seis años dentro de la compañía. Su trayectoria ha estado estrechamente vinculada a la comunicación con los mercados y a la narrativa estratégica de la empresa, especialmente en torno a los viajes autónomos, un sector que sigue de cerca desde dentro y fuera de la organización.
Su perfil no es casual. Además de liderar el área de relaciones con inversores, Krishnamurthy mantiene un vínculo directo con el ecosistema de innovación al formar parte del directorio de una empresa especializada en conducción autónoma. Este antecedente refuerza la lectura de que Uber busca alinear su gestión financiera con una estrategia de inversión más agresiva y focalizada en tecnologías de largo plazo.
“Las alianzas con más de 20 empresas de autonomía reflejan la ambición de Uber por escalar este modelo a nivel global.”
Durante la presentación de resultados del cuarto trimestre, la compañía dejó claro que los vehículos autónomos ocuparán un lugar prioritario en la asignación de capital. Uber planea invertir directamente en sus socios de software de autonomía, colaborar con fabricantes mediante inyecciones de capital o acuerdos de compra, y fortalecer la infraestructura necesaria para escalar este modelo de transporte. La disponibilidad de flujos de efectivo crecientes le permite a la empresa avanzar con disciplina financiera sin comprometer su estabilidad operativa.
Desde la visión del director ejecutivo, la autonomía representa una oportunidad de escala masiva. Uber no se limita a verla como una mejora tecnológica, sino como un multiplicador de las fortalezas de su plataforma: red de usuarios, datos, logística y experiencia operativa en múltiples mercados. La compañía proyecta que, para finales de 2026, facilitará viajes en vehículos autónomos en hasta 15 ciudades alrededor del mundo, con una presencia equilibrada entre Estados Unidos y mercados internacionales. A más largo plazo, el objetivo es convertirse en el mayor facilitador global de viajes autónomos hacia 2029.
Este avance no parte de cero. En los últimos dos años, Uber ha tejido una red de alianzas con más de 20 empresas de vehículos autónomos, abarcando distintos modelos de negocio, desde robotaxis hasta robots de reparto y transporte de carga. Entre sus socios más visibles se encuentran empresas líderes en Estados Unidos, Europa y China, así como fabricantes tradicionales que buscan adaptarse al nuevo paradigma de movilidad.

Además de las alianzas, Uber ha optado por inversiones directas en startups del sector, apostando por escalar rápidamente flotas de robotaxis dentro de su plataforma. Estas inversiones reflejan una estrategia híbrida: Uber no desarrolla la tecnología de autonomía desde cero, pero sí se posiciona como el integrador clave entre fabricantes, software, infraestructura y demanda.
En paralelo a esta apuesta de largo plazo, la empresa mantiene un sólido desempeño financiero en su negocio principal. El crecimiento de los ingresos trimestrales, impulsado principalmente por la demanda en el segmento de entregas, le brinda el respaldo necesario para financiar su transición hacia un modelo de movilidad cada vez más automatizado.
El nombramiento de Balaji Krishnamurthy como director financiero marca más que un relevo ejecutivo en Uber: consolida una visión estratégica donde las finanzas, la innovación y la autonomía vehicular avanzan de manera coordinada. Con ingresos en alza, una red global de socios y una hoja de ruta clara hacia la expansión de los vehículos autónomos, la compañía busca asegurar su liderazgo en la movilidad del futuro.
El desafío para Uber no será únicamente tecnológico, sino estratégico y operativo: integrar de forma eficiente estas nuevas soluciones, escalar en múltiples ciudades y mantener la confianza de usuarios, socios e inversores. Si logra equilibrar crecimiento, disciplina financiera y ejecución, Uber podría redefinir nuevamente cómo se mueve el mundo en la próxima década.
