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EY revela la nueva ventaja que redefine la competitividad global

Las empresas comenzaron a replantear una de las preguntas más importantes de la próxima década: qué recursos realmente definirán la competitividad en un entorno dominado por inteligencia artificial, tensiones geopolíticas y cambios acelerados en el mercado laboral. Bajo esa premisa, EY presentó el capítulo “Nuevas fronteras: Los recursos del mañana”, dentro de su informe Megatendencias 2026, donde advierte que el poder empresarial ya no dependerá únicamente de capital, infraestructura o escala operativa.

El análisis sostiene que la convergencia entre tecnología, demografía, sostenibilidad y geopolítica está modificando la lógica tradicional de crecimiento corporativo. Para EY, las organizaciones que lideren en los próximos años serán aquellas capaces de integrar capacidades humanas con inteligencia artificial, gestionar ecosistemas digitales basados en confianza y adaptarse a nuevas dinámicas globales de movilidad laboral y transformación económica.

“La confianza digital empieza a impactar tanto como los resultados financieros.”

Uno de los principales cambios identificados por EY es la redefinición del talento. El informe plantea que la productividad futura dependerá menos de estructuras tradicionales y más de la capacidad de combinar habilidades humanas con herramientas tecnológicas avanzadas. La automatización, la IA generativa y los sistemas predictivos empiezan a transformar el concepto mismo de capital humano dentro de las organizaciones.

Esto ocurre mientras las empresas enfrentan escasez de perfiles especializados, envejecimiento poblacional y presión creciente por acelerar procesos de reconversión laboral. Bajo este nuevo escenario, el aprendizaje continuo y la adaptación tecnológica se convierten en activos estratégicos tan importantes como la inversión financiera.

“La integración entre talento humano e inteligencia artificial redefine la productividad empresarial.”

EY también introduce una lectura poco habitual dentro de la estrategia empresarial: la migración como infraestructura económica. El informe sostiene que la movilidad de talento ya no puede analizarse únicamente desde una perspectiva social o política, sino como un componente estructural que influye directamente sobre productividad, innovación y estabilidad de los mercados laborales.

En paralelo, la confianza comienza a posicionarse como uno de los recursos más sensibles de la economía digital. En ecosistemas donde empresas, plataformas, inteligencia artificial y usuarios interactúan permanentemente, la capacidad de construir credibilidad y gobernanza tecnológica empieza a impactar tanto como los propios resultados financieros.

“EY sostiene que la competitividad ya no dependerá solo de capital o infraestructura.”

Más allá de las cifras o la infraestructura física, el informe deja una señal clara para líderes empresariales y tomadores de decisión: los recursos más valiosos de la próxima década podrían ser intangibles. Capacidad de adaptación, integración tecnológica, confianza digital y acceso a talento global aparecen cada vez más ligados a la supervivencia corporativa.

El desafío ya no es únicamente crecer. Es entender qué elementos realmente sostendrán la competitividad en un contexto donde las reglas económicas, tecnológicas y geopolíticas están cambiando al mismo tiempo.

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