CoyunturaMANAGEMENT EMPRESARIAL

El agro plantea cinco medidas para devolver dólares a Bolivia

Mientras Bolivia enfrenta una presión creciente sobre sus reservas internacionales y la escasez de divisas limita la actividad económica, el sector agropecuario sostiene que el país ya cuenta con un motor capaz de generar ingresos externos sin depender exclusivamente de los hidrocarburos. La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (ANAPO) afirmó que el agro puede incrementar significativamente las exportaciones si se eliminan restricciones estructurales que hoy frenan su crecimiento.

El planteamiento surge tras 53 días de bloqueos que afectaron la producción nacional. Según la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), las pérdidas para el sector alcanzaron cerca de US$3.000 millones, mientras que estimaciones del empresariado ubican el impacto económico nacional por encima de US$2.700 millones, además de aproximadamente 250.000 empleos directos e indirectos afectados.

La caída sostenida de los ingresos por exportación de gas ha obligado a Bolivia a buscar nuevas fuentes de generación de divisas. En ese escenario, el complejo oleaginoso comienza a ocupar un papel cada vez más relevante.

Durante 2025, las exportaciones de oleaginosas generaron US$1.145 millones, consolidándose entre los principales rubros exportadores del país. De acuerdo con ANAPO, la cadena de la soya aportó más de US$12.000 millones en divisas durante la última década, mostrando un comportamiento más estable frente a la volatilidad de otros sectores tradicionales.

Organismos como la FAO y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe han señalado que América Latina continuará desempeñando un papel estratégico en el abastecimiento mundial de alimentos, impulsada por la creciente demanda internacional y la necesidad de fortalecer la seguridad alimentaria. Este contexto abre oportunidades para países con capacidad exportadora agrícola.

«Bolivia ya cuenta con un sector capaz de generar más divisas si se eliminan las restricciones que limitan la producción y las exportaciones.»

El presidente de ANAPO, Abraham Nogales, aseguró que Bolivia ya posee la capacidad productiva para generar más dólares, pero considera indispensable crear condiciones que permitan ampliar la producción.

Las cinco propuestas presentadas por el sector son:

  • Liberar plenamente las exportaciones, eliminando cupos y autorizaciones discrecionales.
  • Garantizar el suministro oportuno de diésel para las campañas agrícolas.
  • Ampliar el acceso a biotecnología en cultivos como soya, maíz y trigo.
  • Impulsar infraestructura logística, especialmente el desarrollo de Puerto Busch como salida hacia la Hidrovía Paraguay-Paraná.
  • Fortalecer la seguridad jurídica frente a los avasallamientos de tierras productivas.

El abastecimiento de combustible figura entre las principales preocupaciones. Según ANAPO, cada campaña agrícola requiere entre 90 y 100 millones de litros de diésel, mientras que actualmente el suministro cubriría cerca del 60% de la demanda en Santa Cruz. La organización advierte que esta situación pone en riesgo aproximadamente 1,35 millones de hectáreas sembradas, cerca de tres millones de toneladas de granos y más de US$1.000 millones ya invertidos por los productores.

«Las pérdidas de hasta US$3.000 millones tras 53 días de bloqueos reflejan el alto costo económico de interrumpir la actividad agropecuaria.»

El gremio también considera que la incorporación de nuevas tecnologías agrícolas puede convertirse en un factor determinante para elevar la productividad sin ampliar la frontera agrícola.

Diversos estudios internacionales muestran que la adopción de semillas mejoradas, agricultura de precisión y herramientas biotecnológicas puede incrementar significativamente los rendimientos y reducir costos de producción, un aspecto que países competidores del Mercosur ya incorporaron dentro de sus políticas agrícolas.

A ello se suma el desafío logístico. ANAPO sostiene que el desarrollo de Puerto Busch permitiría conectar directamente la producción boliviana con la Hidrovía Paraguay-Paraná, reduciendo hasta un 30% los costos de transporte. Actualmente, aproximadamente 18% del valor final de los productos bolivianos corresponde a gastos logísticos, una proporción superior a la observada en varios países exportadores de la región.

«La competitividad del agro dependerá tanto del acceso a tecnología como de infraestructura logística, combustible y seguridad jurídica para atraer nuevas inversiones.»

Otro de los puntos planteados por el sector está relacionado con la protección de la propiedad productiva. ANAPO reiteró su preocupación por los conflictos de tierras y afirmó que la seguridad jurídica constituye un requisito fundamental para atraer inversiones de largo plazo.

Especialistas en desarrollo agrícola coinciden en que la estabilidad institucional y reglas claras representan factores decisivos para ampliar la inversión privada, incorporar nuevas tecnologías y fortalecer la competitividad exportadora.

En un escenario donde Bolivia busca diversificar su economía y recuperar el flujo de divisas, el debate ya no gira únicamente sobre cuánto puede producir el agro, sino sobre si el entorno económico, regulatorio y logístico permitirá convertir ese potencial en crecimiento sostenido.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *