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El turismo puede volver a mover la economía de La Paz, si recuperamos la confianza

Helga Cisneros Flores

Presidenta de la Cámara Departamental de Hotelería

Cuando una ciudad pierde competitividad turística, las consecuencias trascienden en la ocupación hotelera, afecta al comercio, la gastronomía, el transporte, la cultura, los servicios y miles de familias que dependen directa o indirectamente de estas actividades.

Desde la perspectiva de la Cámara Hotelera de La Paz, la reciente crisis dejó una de las lecciones más importantes para el desarrollo económico del departamento: el turismo no puede entenderse únicamente como una actividad recreativa, sino como una política estratégica capaz de dinamizar inversiones, generar empleo y fortalecer la imagen internacional de una región. Para Helga Cisneros Flores, presidenta de la institución, el desafío de reconstruir La Paz comienza recuperando la confianza. 

Sin embargo, ese proceso exige decisiones estructurales, coordinación entre el sector público y privado y una apuesta sostenida por el turismo como uno de los motores del desarrollo económico. 

Los efectos de la crisis fueron inmediatos para la actividad hotelera. Como explica Helga Cisneros, «el impacto más inmediato fue la cancelación masiva de reservas individuales y grupos, precisamente cuando el sector ingresaba a temporada alta», afectando no solo el flujo operativo de los hoteles, sino «a toda la cadena de valor del turismo»

Las cifras reflejan la magnitud del impacto, y la lider afirma «estimamos que las pérdidas directas para el sector hotelero son de aproximadamente Bs. 99 millones», mientras que «las pérdidas en conjunto de la actividad turística superan los Bs. 2.500 millones y puso en riesgo a 300.000 empleos». Sin embargo, para la Presidenta de la Cámara Hotelera, el perjuicio más profundo no se mide únicamente en términos económicos. «El mayor daño es la imagen del país», afirma, advirtiendo que «la percepción de inseguridad permanecerá en los mercados por meses, por lo que los efectos se extenderán hasta el primer trimestre de 2027»

“Las pérdidas en conjunto de la actividad turística superan los Bs. 2.500 millones y puso en riesgo a 300.000 empleos.”

Superada la emergencia, la prioridad consiste en construir una visión compartida que permita reposicionar a La Paz en los mercados nacionales e internacionales. Para Helga  «la prioridad debe ser construir una agenda público-privada permanente que posicione al turismo como uno de los principales motores de desarrollo económico del Municipio y el Departamento». Esa agenda debe comenzar con acciones concretas para recuperar la confianza de los visitantes. En ese sentido, sostiene que «es indispensable desarrollar una campaña de comunicación regional que transmita confianza, mostrando a La Paz como un destino seguro y operativo», además de fortalecer la promoción de sus atractivos culturales, gastronómicos y naturales. 

No obstante, aclara que «la promoción por sí sola no es suficiente», razón por la cual considera imprescindible contar con «una Ley Municipal de Turismo que otorgue un marco institucional estable para el desarrollo del sector», garantizando presupuesto, fortalecimiento institucional y atracción de inversiones. 

La competitividad turística depende, ante todo, de la capacidad de ofrecer certidumbre. La Presidenta de la Cámara Hotelera es contundente cuando afirma que «la principal condición es la seguridad; sin seguridad jurídica y operativa ningún destino puede consolidarse ni atraer inversiones». Bajo esa premisa, plantea la necesidad de avanzar hacia «un marco normativo que permita proteger la actividad turística», acompañado por «un Protocolo de Emergencia que articule acciones entre los tres niveles del Estado, Policía, Migración, Operadores Turísticos y el sector privado»

Paralelamente, considera indispensable que «La Paz necesita recuperar su posicionamiento nacional e internacional con programas permanentes de promoción», complementados por procesos continuos de capacitación, certificación y sostenibilidad que eleven la calidad de los servicios y fortalezcan la competitividad del destino. 

“Sin seguridad jurídica y operativa ningún destino puede consolidarse ni atraer inversiones.”

Para Helga Cisneros, el futuro turístico de La Paz no depende únicamente de campañas promocionales, sino de una estrategia integral que fortalezca la identidad de la ciudad. 

En su visión, «La Paz debe construir una estrategia a largo plazo que muestre una ciudad basada en una identidad clara, diferenciada y sostenida en el tiempo». Reconoce que «la ciudad tiene atributos únicos», pero advierte que estos deben integrarse «bajo una sola marca, respaldada por una gestión turística permanente». Ese cambio de enfoque permitirá comprender que «el turismo no es únicamente una actividad recreativa», sino «una política de desarrollo económico capaz de generar empleo, atraer inversiones, dinamizar la economía y mejorar la calidad de vida»

Con esa perspectiva, el turismo deja de ser un sector aislado para convertirse en un eje transversal del desarrollo territorial. 

A pesar de la complejidad del contexto económico, el empresariado turístico mantiene su compromiso con el departamento. Helga Cisneros destaca que «el sector empresarial ya viene cumpliendo un rol activo», y explica que «los hoteles continúan invirtiendo en infraestructura, renovación y tecnología, incluso en un contexto económico complejo y sin contar con incentivos específicos»

Desde la Cámara Hotelera también se han impulsado acciones concretas para fortalecer el posicionamiento del destino. Según su presidenta, «hemos impulsado campañas de promoción, participación en ferias internacionales, Fam Trip y acciones para posicionarnos como destino»

Sin embargo, advierte que todos estos esfuerzos requieren mayor articulación institucional, porque «se necesita un acompañamiento público» que permita potenciar el impacto de las inversiones privadas y consolidar una estrategia turística sostenible. 

La historia de La Paz demuestra que las grandes transformaciones siempre han surgido de la capacidad de su gente para superar la adversidad. 

En 217 años de historia La Paz ha demostrado que su mayor fortaleza siempre ha sido su gente. Hemos superado crisis, transformaciones y desafíos sin perder nuestra esencia y resiliencia. Por eso creo que La Paz no necesita reconstruirse, necesita que le devolvamos las condiciones para volver a ser el referente económico y turístico que siempre fue.

Es tiempo de que nuestras autoridades generen certidumbre y de que las y los paceños recuperemos el orgullo y el civismo por un departamento que lo tiene todo para liderar. Desde el sector Hotelero seguiremos poniendo el hombro, porque creemos que apostar por La Paz es apostar por el futuro de Bolivia:

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