El nuevo mapa de la logística: Amazon quiere llevar sus drones a casi 500 ciudades

Amazon está acelerando una apuesta que durante años pareció pertenecer más al terreno de la innovación que al de la logística cotidiana. Prime Air llegará a casi 500 ciudades y localidades de Estados Unidos antes de terminar 2026, una expansión aproximadamente seis veces mayor que su cobertura actual y con potencial para alcanzar a decenas de millones de consumidores.
La escala del movimiento cambia la conversación. Amazon ya no está probando si los drones pueden entregar paquetes: está intentando determinar hasta dónde puede integrarlos en su red logística y convertirlos en una alternativa habitual para determinados pedidos. La compañía prevé que Prime Air llegue a comunidades que concentran alrededor de 30 millones de clientes a finales de año.
“Prime Air ahora tiene un diseño que permitirá escalar.”
— Andy Jassy, CEO de Amazon.
De una promesa de Bezos a una infraestructura logística
La idea no es nueva. En 2013, Jeff Bezos presentó públicamente la posibilidad de utilizar drones para entregar paquetes en cuestión de minutos. Más de una década después, la tecnología comienza a adquirir una dimensión comercial mucho más concreta.
Amazon asegura que ya ha realizado cientos de miles de entregas mediante drones durante 2026, mientras que David Carbon, vicepresidente de Prime Air, había planteado internamente el objetivo de alcanzar 1 millón de entregas este año.
El modelo está diseñado para productos pequeños: los drones pueden transportar paquetes de hasta 5 libras, aproximadamente 2,3 kilogramos, y operar dentro de un radio cercano a 7,5 millas desde las instalaciones de lanzamiento. Las entregas pueden realizarse en alrededor de 30 minutos, según Amazon, aunque la compañía también señala que algunos pedidos han llegado en menos tiempo.
La cobertura, sin embargo, presenta una particularidad importante. Cada punto de operación puede atender aproximadamente 175 millas cuadradas, por lo que una ciudad grande requiere múltiples instalaciones para construir una red efectiva. La expansión de Prime Air, por tanto, no depende únicamente de fabricar más drones: exige rediseñar infraestructura, inventarios, rutas y centros de distribución.
Amazon está acercando los drones al corazón de su operación
Uno de los cambios más relevantes ocurre lejos del cielo. Amazon comenzó a integrar operaciones de Prime Air con algunos de sus centros de clasificación robóticos, instalaciones de mayor tamaño que los pequeños centros de entrega utilizados inicialmente para el servicio.
La decisión amplía el catálogo de productos que pueden llegar por vía aérea y conecta la tecnología de drones con una infraestructura logística que Amazon ya utiliza a gran escala.
El movimiento encaja con una estrategia más amplia. Andy Jassy ha señalado que Amazon cuenta con más de 85 centros de fulfillment de entrega el mismo día en Estados Unidos, capaces de manejar los productos de mayor rotación. Esos centros ya habían permitido entregar más de 500 millones de unidades el mismo día durante 2026.
La conclusión empresarial es relevante: el dron no está siendo planteado como un sistema independiente, sino como una nueva capa dentro de una red logística cada vez más automatizada.
“El objetivo ya no es demostrar que la entrega por drones funciona, sino convertirla en una red que pueda escalar.”
La última milla se convierte en campo de batalla
Amazon no está entrando solo en este mercado.
Wing, compañía perteneciente a Alphabet, ya superó 1 millón de entregas comerciales y opera en cerca de 20 mercados estadounidenses. Su alianza con Walmart contempla una red de más de 270 ubicaciones para 2027, con capacidad potencial para llegar a más de 40 millones de estadounidenses.
Walmart, además, ya celebró su propia marca de 1 millón de entregas mediante drones. La compañía reportó un promedio de entrega de 23 minutos y una entrega más rápida de apenas 4 minutos y 44 segundos.
Mientras tanto, Zipline superó los 2,5 millones de entregas comerciales y afirma haber realizado 1 millón de ellas solamente durante el último año. La empresa también está ampliando su presencia en Estados Unidos y opera aproximadamente el 70% de sus vuelos en ese país.
La competencia revela algo importante: la carrera no está centrada únicamente en quién posee el mejor dron. La ventaja competitiva estará en quién consiga integrar aeronaves autónomas, inventario, centros logísticos, regulación y demanda de consumidores en una misma infraestructura.
El verdadero límite sigue estando en tierra
A pesar del despliegue, la entrega por drones todavía representa una fracción mínima del volumen total de Amazon.
La compañía enfrenta obstáculos relacionados con regulación, seguridad, clima, ruido, privacidad, obstáculos físicos y capacidad limitada de carga. La expansión también exige encontrar espacios adecuados para operar y construir suficientes puntos de lanzamiento.
El desafío económico tampoco está resuelto. Una tecnología puede ser técnicamente viable y, al mismo tiempo, resultar demasiado costosa para competir con una camioneta que transporta decenas o cientos de pedidos en una misma ruta.
“Las entregas por drones siguen siendo un experimento. Continúan en modo de prueba y aprendizaje.”
— Sucharita Kodali, analista de retail de Forrester.
Por eso, la pregunta central para Amazon no es si puede hacer una entrega en 30 minutos. Ya demostró que puede hacerlo. La verdadera prueba será si puede hacerlo cientos de miles o millones de veces, de forma segura y económicamente sostenible.
La logística que viene no tendrá un solo vehículo
El avance de Prime Air apunta hacia un modelo logístico más diversificado. Camiones, centros automatizados, robots, drones y sistemas de entrega ultrarrápida podrían operar simultáneamente, dependiendo del tipo de producto, distancia, urgencia y ubicación del consumidor.
Amazon incluso trabaja en otros modelos de entrega rápida y ha señalado como objetivo llegar a 500 millones de paquetes entregados mediante Prime Air hacia finales de esta década, con la intención de mantener tiempos inferiores a 30 minutos.
En paralelo, Walmart y Wing amplían su red, mientras Zipline incorpora nuevos mercados y empresas como Uber exploran la integración de drones en sus plataformas de entrega. Uber y Zipline, por ejemplo, apuntan a alcanzar 1 millón de entregas diarias mediante drones para 2029.
El resultado es una transformación que va mucho más allá de Amazon.
La última milla está dejando de ser exclusivamente terrestre. Y cuando los gigantes del retail empiezan a invertir en convertir el cielo en una nueva vía logística, el verdadero negocio ya no está en el dron: está en quién conseguirá hacer que volar un paquete sea más rápido, seguro y rentable que transportarlo por carretera.
