La selectividad de las carreras universitarias: más difíciles/menos difíciles

Las universidades ofertan carreras en distintas áreas de formación: ciencias de la salud, ingeniería, ciencias económicas y empresariales, ciencias jurídicas y políticas y ciencias humanas y sociales. Cada ciencia tiene entre sus componentes fundamentales un cuerpo teórico específico que la sustenta como tal y otro práctico.

En esa línea, a la hora de elegir los estudios universitarios, ¿qué criterio debería primar? ¿La vocación? ¿Las salidas profesionales y las oportunidades de empleo? ¿Optar por las carreras mejor pagadas? o ¿Estudiar la carrera más fácil?

Los estudios de Rius (2021) reflejan que, durante los primeros meses del año, ocho de cada diez estudiantes que se presentan a las evaluaciones de acceso a la universidad aseguran elegir su carrera por las salidas universitarias. Es decir, los educandos aplican la selectividad según las mejores tasas de empleabilidad, aunado a las carreras mejor pagadas en el mercado laboral o, simplemente según las carreras menos difíciles.

Por un lado, al escoger una carrera, primero que todo, debe primar la vocación, seguida de la motivación y la resiliencia, “porque si estudias algo que no te gusta, no le dedicarás el tiempo necesario para obtener resultados positivos” (Claros, 2022). Ciertamente, toda carrera tiene su lado difícil, lo que la vuelve llevadera, es que te guste. Por tanto, cada individuo enciende su mayor coeficiente intelectual donde pertenece realmente, y no así donde la sociedad o los mismos padres manden (Zambrana, 2022).

Por otro lado, en el proceso de formación universitario, el tiempo apremia, tampoco te puedes dar el lujo de “estar probando suerte en varias carreras y no profesionalizándose” (Cuellar, 2022). Asimismo, la dedicación y el empeño que le pongas no depende de si escogiste una carrera difícil o una fácil, sino de la disciplina y la responsabilidad de formarte como profesional de calidad según tu inclinación vocacional.

En ese contexto, es importante reconocer que existen carreras complejas en la parte teórica, como ejemplo las ciencias sociales o las exactas o; pueden ser complejas en la parte procedimental, como las ciencias de la salud. Esto da a entender que, no hay carreras más difíciles que otras, si no que su grado de utilidad y de complejidad varía (Romero, 2022) según las áreas de formación.

Por ejemplo, para un ingeniero o informático le resulta difícil estudiar administración de empresas, “Jamás en mi vida había estudiado tanto para aprobar un semestre” (Zambrana, 2022) o, redactar un documento con rigor científico (a nivel pregrado y/o posgrado). De igual forma, para un licenciado del ámbito social es difícil comprender las terminologías o los procedimientos del área de salud.

Lo ideal es estudiar una carrera por vocación, pero con un equilibrio con las tendencias del mercado laboral. Pues, si estudias una o más carreras y, luego, no puedes trabajar en ello e independizarte, habrá desmotivación y frustración, como bien lo mencionó el rector de la UAGRM, Vicente Cuéllar: «aquel que estudia más de dos carreras y no trabaja es profesional frustrado” (2022).

En conclusión, no existen carreras más difíciles que otras; no existen carreas más sencillas que otras, cada área de formación tiene su nivel de complejidad. Entonces, un determinado estudiante domina más su área, según la motivación que cuenta. Por consiguiente, cada estudiante activa su mejor desempeño en la carrera, en la cual sus habilidades son natas. Indiscutiblemente, nada es más frustrante que dedicar el resto de tu vida a algo que no te gusta, no importa cuánto te reporte en términos salariales.

Comparte en tus Redes Sociales
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Tumblr
Tumblr
Share on LinkedIn
Linkedin
Email this to someone
email
Print this page
Print

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *